viernes, 12 de febrero de 2010

Come on! Sing with me

"Estaban interpelando a mis amigos. Estaban interpelando a mis amigos. Estaban interpelando a mis amigos y por un momento no tuve amigos pero después los tuve. Y después los tuve. Y después los tuve. Y era unos cuatro centímetros. Y era unos cuatro centímetros. Y era unos cuatro centímetros de veinte metros cuadrados repletos de narcisismo, interpelando a mis amigos. Oh, oh. Está interpelando a mis amigos. Con su narcisismo, con su narcisismo. Está interpelando a mis amigos. Oh, oh, a mis amigos. Oh, oh. A. Mis. Amigos. Amigos. Aunque ellos fueran, mis amigos, fueran otros y no un brazo o una pierna o un muslo dentro de la variedad vital que esconden. Los cuatro centímetros. Narcisistas. Oh, oh. Que están interpelando a mis amigos. Ya no. Es tan. Narcisista."

Miraban. Escuchaban. Se querían morir o se querían preocupar pero antes otra cosa que se olvidaron por el desuso y que no existía. Era como hacer cosas que no existían. Pensarlas. Por el olvido. Preocupados por los Sistemas Públicos de Interpelación.

"Oh, oh. A mis amigos. Están. Interpelando. A. Mis. Amigos. Me acerco e interpelo. A los cuatro centímetros. Le digo. Le digo. Que está interpelando a mis amigos. Oh, oh. A mis amigos. No me contesta. No me contesta. No me contesta que está interpelando a mis amigos. Pregunto. Pregunto. No me contesta. Tiene un arma. Tiene un arma. Tiene un arma entre las manos. El arma. Me advierten y abro las manos. Yo tengo el arma entre las manos. Oh oh, y mis amigos morirán. Están interpelando a mis amigos."

Cómo estábamos cerca, escuchaban con perfección y le iban dibujando alguna nota en las cejas y en los labios

-¿Qué dice?
-Canta
-¿Esta es una canción?
-Es LA canción. La escribí.
-La cantó mal.
-¿Entonces no hay interpelación?
-Puede que si.

Se miraron consternados o despreocupados. Yo no los miré porque estaba llorando y uno cuando llora no mira. O es una mirada que no cuenta. Y menos con estos anteojos que uso que son anteojos "como cualquier otro".

-La cantó mal ¿Vos escribiste esta canción? No parecía. Creí que estaba relatando.
-Lo estaba. Y si, yo escribí está canción durante un soleado.
-La cantó mal.
-¿Estabas preocupado?
-Si. Cuando habló de la interpelación pensé que en cualquier momento podría venir alguien y preguntarme acerca de mis motivaciones, las que justifican que esté acá.
(Se ríen)
-No hubieras sabido que decir (Se ríen) Si. Era una canción.
-Está muy bien.

Se alejaron los que escuchaban y pensaron que estaban muy tranquilos. Era una canción y no eran tantas palabras como las de decir que "cantó mal" o que "está muy bien". Se fueron y estaban tranquilos. Al que cantó, no lo volvieron a ver. Estaban tranquilos.

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Traducí esta nota al Esperanto aquí
Y leeme mientras ni siquiera entendés el significado individual de las palabras.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Si esto fuera magia, este posteo podría haberse llamado "La magia de Miles Davis", pero se llama "si esto fuera magia..."

Miles Davis es uno de esos nombres que se escuchan hasta en ausencia del oyente. Miles Davis, compositor, músico de Jazz. No quiero pecar, no, no quiero, (lo escribo con una mano y la otra, paralelamente, acaricia el lomo de las sagradas escrituras), no quiero pecar de formal, pero Miles Davis es la suma de unos discos, Miles Davis es 183 álbumes según el registro de RYM: ( y RYM es un registro cuidadoso que gente sin nombre y de respiraciones presuntamente esporádicas hace: ) cuarenta mil usuarios, dividido en etapas de su carrera, nueve según Wikipedia, signadas por una discográfica, por elementos constitutivos de la música, o por un color. Con o sin John Coltrane en el saxofón. Miles Davis nació en 1926 y

Se trata de una de las figuras más relevantes e influyentes de la historia del jazz

según Wikipedia. Trompetista, afinidad por la fusión y el bebop. Oriundo de Alton. De madre música. Miles Davis (John Coltrane en el saxofón) creador del sextet y el quintet. Miles Davis, con una ferviente preocupación por la estética de las drogas duras tales como... como, claro... Miles Davis es, (y no quiero pecar de insensato o subjetivo pero) uno de los genios de la música del siglo pasado, y es un gran logro considerando que nació en 1956 o en 1936 o en 1926, Miles Davis es una suma de unos cuantos álbumes (según RYM son... ¿?). Uno de esos nombres que se dicen hasta en ausencia del escucha. Y suelo ser reticente a esos nombres, pero un día se alinearon los planetas o el teclado cobró vida propia (en una inédita conspiración con El Mouse) y fue penetrando páginas, dibujando preguntas, deletreando pedidos. Y no es que quiera pecar de congruente o exacto, o concreto (nada es concreto en Internet, ni siquiera el ruido de una restricción, o el alerta de una peste informática) pero debo decirles que es por eso por lo que no tengo Anti-virus y que, además, el teclado, en su paroxismo de baile negro estadounidense de fines de los sesenta, a tal ataque de vigor le sumó un "+ Mediafire" y entonces "Miles Davis" (John Coltrane, saxofón) estaba en mi pc, porque un extraño me lo ofrecía. "Kind of blue", (ahora mismo termina "So What") "Kind of blue" estaba en mi máquina. El amor a primera escucha no existe, pero creo que en esa tarde gris que a la computadora no le interesaba, y a Miles Davis (John Coltrane, saxofón), a Miles Davis tampoco, en esa tarde gris lo inventamos. El órfico despertar de mis zapatillas y el siseo del taco contra el suelo, me provocaron una risa, y yo estaba un poco feliz porque Miles Davis (John Coltrane redefine el concepto de eco, John Coltrane, Saxofón) estaba archivado en mi computadora y además sonaba, por unos parlantes que el teclado se encargó de prender. De técnica no se nada, pero basta la belleza, que a veces es una fracción de segundo, la mitad de la nota y la deducción de las siguientes, y otra nota y la subsecuente confirmación de las siguientes, y a uno le sobran endorfinas en el recipiente, entonces no hay razón por la que cuidar de las medidas que se están bebiendo. La estética de Miles Davis (trompetista, murió a los 65 años) es perfecta. La ejecución es menos lenta que múltiple, porque la magia que guarda él, o que pulsa Tortoise, o que guarda la percusión en Can (o en grupos más recientes como Boredoms), es una multitud de sonidos que no se oyen, ni se emiten. Se intuyen. Es la sumisión del inconsciente a una experiencia menos efímera que milagrosa: la experiencia de sentir que, más allá de la canción que se grabó en el cd, hay una gama de sonidos que se desprenden como por intuición o, en un sentido muy estricto, como por "método de deducción de implicancias lógicas". Y entonces uno no sabe si el simple pensamiento respecto de estas materias del intelecto, es un plagio y entonces prefiere acallar las notas con otra composición (ahora suena "Blue in green") o si este pensamiento, estos sonidos que se multiplican con el verano de la aracnofobia, uno sabe si estos sonidos son de la propia autoría de quien los escucha. Ni siquiera se sabe si el que está al lado puede compartir este festín de sonidos encasillándose en una construcción enclenque que poco a poco toma la forma que el sol le confiere. Si, así digo yo, Miles. Tócala de nuevo, porque yo te conozco ese piano (ahora muere "Blue in green", pero, ¿leen lo que escribo? lo sigo escuchando). Es

un millar, un conglomerado de brevísimas ejecuciones ¿Las oís? Claro que si, si tienen que estar dispuestas ahí desde el primer pensamiento, técnicamente calculado su momento, humildemente insertado. Consciente, siempre concientemente. Es el eco que va multiplicando "Blue in green" (que ya terminó). Sentate. Vos no sos Miles Davis (más de treinta discos a la venta) y vos si que estás pensando en la infinidad de gotas que esperan a que pongas un pie afuera de mi casa, para descocerse de un entramado que ni siquiera ves porque han fijado las nuevas leyes de la perspectiva (repasas el manual orientador con la perfección del heresiarca) y a nosotros nos parece un acometido barbárico. Ser diminuto cuando nos separan dos, cinco, ocho metros, y entonces las gotas aparecen potenciales hasta la inexistencia. El teclado perdió su sensualidad, para nosotros y para él mismo. De él no hablemos. Hablemos de lo que se escucha ahora. Sentate, no va a llover hasta que te indignes a salir de mi casa. No preguntes. Oí. No. Vos. Vos oí. Yo, incurriendo en la fatalidad del presente, yo ya lo oigo (Miles Davis grabó más de veinte álbumes de estudio). Oís. Y no es que de los once minutos de "All Blues", aún el parlante escatime en seis. Es que todavía siguen sonando algunas estrofas de "Blue in green", aún cuando murió hace cinco minutos. Me jura que oye, pero yo creo que algunas cosas las entendemos porque odiamos la privacidad del otro, e irrumpimos por lo que dejó de ser un pedido o una pregunta, y ahora solamente es una de las formas que tengo de jactarme: "¿Oís?". Lo jura. Le digo que se vaya, que tiene que llover. Andate, que tiene que llover. "Lárgate, que tiene que llover" (Lo carcelario del cinturón que me fulmina las costillas, también me priva de algunas locuciones del castellano) (Miles Davis, compatriota de algunos, compatriota, hijo de familia)

Ya pasaron dos meses. "Kind of blue" sigue en mi equipo, en la desprolijidad de lo que no entiendo (Miles Davis, tocaba de esos instrumentos que viven el impulso del aliento, vivió ¿65? años). Yo creo que nunca debería haberlo escuchado, nunca "Kind of blue", por estas consecuencias (que algunos supusieron "consecuencias indirectas") que yo supongo deductivas. Hace dos meses que "Blue in green". Hace dos meses que sigue sonando. Pero no es Blue in Green ("Kind of blue", DAVIS, Miles, 1959), son los ecos de ese pasado Blue in green. Es fácil de entender como para cualquiera. Bajaste un disco de Miles Davis, lo ejecutaste con la presura del inexperto y vos leíste, claro, que eran once minutos en los que distribuían las notas de Blue In Green. Once agraciados, constantes, justos y acatados minutos. Una persona te acompañaba y le tenía miedo a la lluvia. Bajaste la mirada y eran las diez y cincuenta del diez de abril, con Blue in green (de Miles Davis, aficionado al billar, que es una forma de la música concreta, LO EXIJO) habiendo venido en auxilio de mis apacibles oídos recien a las diez y treinta y nueve. No es tan difícil de entender. Se cumplió el plazo y seguía sonando. Y no hace a la resolución deste misterioso caso que la canción exceda los once minutos exactos y que ahora sean los segundos restantes los que siguen maquinando: ya pasaron dos meses y es un eco, ya no importa ni Miles Davis, ni la sequía climática en el norte, ni la relatividad del tiempo. Uno me dijo que era conveniente adoptar esas voces como el silencio del que gozan todavía algunos. Yo digo que el silencio empieza y termina en si mismo, en el silencio. Qué el silencio sale de adentro, de las cuencas llenas de los ojos (pero de entre los espacios intersticiales). Pero después están las notas deducibles de Blue In Green, que presentan una indiscreta metáfora de a variedad. Un día puede ser una muerte. Otro día un espejo, el mismo día la multiplicación y las leyes simples de la matemática financiera. Otro día son una mujer que no me mira porque no me atrae. Un particular día es la redundancia (de un espejo, o de una muerte o de una mujer). Una vez es la intimidad y eso significó un alivio barato que se disipó en horas. Ni la homeopatía ha curado este mal, ni la astrología ha predicho una cura homeopática. En algún momento me río solo (el único que me escucha es Blue In Green), me río por la paradoja del silencio en el que guardo conmigo mismo esta vasta cantidad de sonidos ruidosos. Hace dos meses que no duermo. El señor F. me hizo presente, ayer, en su despacho. Me amenazó con el despido, con una daga y otras algarabías de la muerte. Lo que más me asusta de aquel hecho que se volverá rutinario, es la soledad que avendría con la pérdida de trabajo.El señor F. comunicaría al señor P. de mi mala conducta laboral. El señor P. a los señores K. y J., que tan vecinos son entre ellos. Y así me negarían cada puesto laboral y mi soledad se haría más patente, mi soledad con Blue In Green. El señor F. ha preservado siempre una conducta intachable, despacha los sobres con la habilidad de Mercurio y tiene dos hijos, cuatro nietos, una esposa muerta, una esposa viva y una amante. Yo creo que me permitiría el empleo por algunos meses más. Cuando llegue el momento, me despediré, alquilaré un bote y me perderé en alta mar, en donde nadie conoce a Miles Davis. Un amigo se atrevió a pronunciar la idea de que solemos profesar la identidad de dos distintos a partir del efecto que causan, siendo tan afines a las leyes de causalidad. De tener razón, la situación se resolvería con el silencio jugándome una mala pasada, después de haber conocido las suertes de Kind of Blue y con el insoportable mutismo que me reclama escuchar a Miles Davis. De cualquier manera, el suplicio es Blue in Green. (Miles Davis, . . . )

jueves, 21 de enero de 2010

El tiempo libre sangrando, muriendo y pidiendo "Auxilio, Divino". Divino no escucha


Mientras pensaba ciento treinta y dos variaciones diferentes de morir sin ensuciar mi playera* (en secreta y horrorosa colaboración con las películas de George Romero), recordé, milagrosamente, que, hacía mucho tiempo, me había propuesto con harto entusiasmo hacer valer los derechos de los jóvenes y las bondades naturales del prejuicio, con un gráfico de esos en los que prevalecen las etiquetas llenas de gracias. Todo para demostrar que la capacidad de vergüenza propia es inversamente proporcional con respecto a la edad; y la edad, a su propia Vez, inversamente proporcional a la vergüenza ajena. La propia Vez de la edad me pareció muy impropia y me morí o me horroricé o me dormí. Fui un poco feliz con este caudal de cuestiones que se presentaban de manera inédita por debajo de mi calavera y que me revelaban nuevas ocupaciones. El culmen de la eternidad inmóvil, el culmen de la felicidad de museo, llegó cuando pensé que para poner en marcha este último proyecto, podría utilizar uno de esos complementos de Microsoft Office que siempre leo por arriba pero se que existen y se llaman PowerTronicNintendo. Después, no quedaba más que intuir que la hora de la carne pálida** sería antecedida por un golpe metálico y sinfónico de reloj, y que ese golpe era más inminente de lo que pensaba. Pero eso lo intuí cuando recordé que otra cuestión esperaba de mi ejecución: tenía que obtener, de cualquier manera posible, el soundtrack de Los Sims y, tras unos sofocantes minutos, decidir cual era la canción más depresiva. Demasiados pensamientos y un tiempo demasiado completo y demasiado real, mis cuentas pendientes me iban acelerando los días. Súbitamente, una taza de café con leche descendió del cielo y se encendió porque dijo "tú eres el apóstol de la vida", y yo casi creí que me moría. Dediqué el tiempo restante a eliminar de mi mente, el momento en el que eliminaba de mi mente, la acción de eliminar de mi mente los minutos anteriores a La Venida del Café con Leche, y lo llené con arena.

Y cuando pensaba que mi mente aparcaría* su motivo angélico y me concedería, en forma de monedas de oro, unos minutos de descanso, en ese momento entendí que todavía existían otros temas que necesitaban de mi intercesión. Como decidir cual de los siguientes comerciales* es más bizarro.

La cruz de la plegaria. Nunca antes, usted gozó del milagro de un cilicio de bolsillo.


"Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, así empieza una de las más importantes plegarias del cristianismo. Y ahora, está plegaria podrá estar siempre cerca de tu corazón (Eso queda a la izquierda) con la "Cruz de la plegaria" de colecciones Montebello. Esta cruz esconde ¿durazno? (¿wtf?) una piedra secreta que, a contraluz, revela el "Padre Nuestro", entero, delante de tus ojos (Ver para creer) ¡Observa a la gente sorprenderse por primera vez ante esta mágica experiencia! (Me asombra la capacidad argumentativa, "Vos, no-cristiano, debes adquirirla si te excitas como un impío ante la cara de sorpresa de tu prójimo") Esta cruz utiliza cristal auténtico y una fidedigna roca austriaca (Subliminalmente adorable), creando, no solamente una magnífica pieza de joyería, sino también un importante accesorio espiritual (claro porque "lo material para lo espiritual"). Cuando lo colocas ante la luz, (bla bla bla), aparece instantánea y milagrosamente (sic) la plegaria a nuestro señor. Disponible en tamaño para adultos y para niños (dejen que los niños vengan a mi), es un excelente regalo para cualquier ocasión. Cada una de ellas viene con un certificado de autenticidad (¿Indulgencia plenaria?) y una hermosa caja (Si, un de esas me vino con mi lapicera Paper Mate, pero tampoco por eso hice un escándalo)... bla bla bla... Pascuas... Navidad... Jalea..."


Listen Up!

"Cuando pensaba que me estaba perdiendo de algo, cuando creía que el mundo era una bola de grasa distante que no entendía mis comentarios, di el gran paso que todo hombre da en algún momento de su vida: Hice un curso de Geología, Mejore mi gramática y adquirí Listen Up!, el amplificador de sonido."

Idealista Empedernido al ser interrogado
respecto de la quema de pastizales con
música de Pipo Pescador, de fondo




" '¿Puedes apagar la televisión, por favor?'
¿A veces molestas a otros mientras miras televisión? (La típica pregunta de apertura. Love it)
'¡Eso no debe estar tan fuerte!'
¿La gente te pide que bajes el volumen?
Ahora, tienes Listen Up!, el amplificador personal que te permite subir el volumen para ti, sin tener que subirlo para los demás. Cambia el sonido normal, por sonido extraordinario. Es más pequeño que una tarjeta de crédito (¿Y eso?), y es tan poderoso, que puedes escuchar la caída de un alfiler (Mi gran problema, después de la quema de pastizales) o escuchar una conversación a 100 pies (¡WOW!) de distancia (Apología del hostigamiento sexual o la violación de la privacidad)
(Una anciana escuchando...) '¿Conociste a los nuevos vecinos?' '¡Si!' 'Yo lo conocí a él, parece agradable' (Este es el tipo de información que Facebook o la CIA recoge)
Sólo colócate los auriculares y sube el volumen. Ahora puedes ver televisión de noche o escuchar música, sin molestar a nadie ¿Siempre quisiste escuchar conversaciones lejanas? ¡Ahora puedes hacerlo discretamente!
(Uno ejercita sus músculos-de-brazo mientras escucha a unas muy distantes señoritas...)'Tiene buen cuerpo, ¿no?' 'Es muy lindo'.
Úselo en eventos deportivos o para escuchar los tranquilos sonidos de la naturaleza (Ahora si, creo que necesito uno). Jamás se perderá una palabra en Lecturas (?), Películas (Que están viendo en la casa de al lado, claro), Shows, ¡o incluso en la Iglesia! (Nunca nadie entendió el latín. Ni el castellano pastoral) Es una buena forma de cuidar a los niños (Capta el sonido de cualquier ser humano, incluso el de un violador)... bla bla bla"

Al terminar este tipo de comerciales, solo se presenta una última duda: La anciana del segundo 36 ¿Estaba revisando la correspondencia* ajena? ¿Fue el Quijote de la Mancha el primer viajero del tiempo?

Gráfico que intenta justificar mi tiempo libre y la teoría de las vergüenzas




La flecha azul demuestra que las personas que se convierten en espectadoras de un comercial de Tv Compras, pueden mantener sus altos estándares de "Verguenza" de por vida. Claro que en un nivel menor de aquel que tiene un adolescente normal, debido a la tendencia sociópata de estas personas de alistarse en el ejército o en Green Peace. Esa es gente sufrida.




* Uso del español neutro para fomentar la visita de todas las razas latinoamericanas*** Más información aquí
** La playa fue un perfecto lugar para ensayar nuevas metáforas
*** Cuatro palabras que conducen a una única anotación, eso si que es nuevo.

martes, 12 de enero de 2010

After something. Before something. The something.

En la habitación no había ventanas porque dsdh sh yijnind. Nos pareció estrafalario pero sonreímos de a poco, porque ¡dsdh! y en ese contexto, un exceso de la imaginación. El eco no les existía porque los espacios habían sido construidos con la medida de las limitaciones. Al tiempo lo contaban por una constelación de chasquidos en la habitación, con una constelación de chasquidos en la lengua, y eran trescientos chasquidos, "tch, tch, tch: dos años". Pero ni uno solo de esos chasquidos que escuchábamos era un eco , porque habían construido las habitaciones pensando en la potenciación, en la suma algebraica, el olvido y otras vagas propiedades del intelecto, y entonces habían sentido que el chasquido era tan pequeño, en comparación con una montaña o la suma de dos infinitos. Después de los cuatro mil chasquidos, todavía el sol me pegaba en el ángulo menos sensato del cráneo, de ahí que pensásemos en la deficiencia de su kronos. Uno me dijo que ellos concebían un tiempo personal, y que para ellos, el tiempo, era la distancia de un pensamiento a otro. Era la negación del tiempo. La falta de coherencia me maravilló y después me hablaron de ghu ynyjiutu (...). Recorrimos las bibliotecas que improvisaban con la pluma de un niño, sobre el suelo. Notamos que el estante mayor estaba vacío, pero en el que estaba debajo, "el estante de debajo", un desorden perceptible, una falta de coincidencia en los lomos, la horizontalidad de los tomos, la contratapa al descubierto e incluso el montón final de libros en el suelo (a la sombra del estante último), nos arrojó que su concepto de "Biblioteca" se sintetizaba con: "el lugar en donde caen los libros y el montón de libros caídos", tal explicación estaba escondida en un balbuceo y el entendimiento nos costó veinticinco mil chasquidos. Vimos una biblioteca en la cima de un pinar, en un lecho mortuorio, pero más nos inquietó la que tenía forma de estantería. Hablaban y sus lenguas nos parecieron tan oportunas, que creímos necesario abandonar todo rastro de nuestro idioma. Escupimos. Era una dicotomía de lanzas envenenadas con pólvora anesteciante. Pero más las lanzas. Su vocales estaban tan consumadas, sus consonantes eran tan espontaneas, el grito onomatopéyico signaba el curso de las oraciones. Descubrimos el curso de las oraciones. Predijimos el curso de las oraciones. Era la lengua de la lengua, y la palabra de la luna era la luna. Estábamos tan felices que hacía ochocientos años que practicábamos el arte. Después nos guiaron por la cima de una biblioteca. Vimos un ave. Falleció. Vimos un hgisjdj, fallecieron todos menos dos y menos yo mismo, que entonces relato. Un zaguán hecho con los tomos de un libro teológico anunciaba el área de la literatura fantástica. Abrimos un libro y nos olimos en las líneas. Leímos a una mujer casta de tanto blanco uniéndose con un hombre en una dicotomía feroz. Leímos a la mujer. Leímos un falo. Leímos al hombre. Leímos un perro sobre los pies de un humano. Leímos pies. La democracia, un gobernante. Leímos la república y leímos las banderas, los escudos, un himno, leímos el catarro que lo pronunciaba. Leímos una prostituta, leímos el mar en verano y un centenar de familias que comían arena en contra de las voluntades. Leímos la contra de las voluntades. Leímos la familia y eran más de cuatro, el poder, la fama, el orgullo. Sus poderes metafísicos estaban hambrientos. Reímos porque la cortesía. Después nos alejamos casi asustados, y nos hicimos prometer algo entre llanto. Y ahora corremos, pero hasta llegar a la nave, hasta abordar la nave y escapar de estas tierras misceláneas, tortuosas, dejar de udji sdhdhyo y de dsjsjk kak. El viaje inició y yo pensé que "La Iliada" en las manos de uno de ellos, les hubiera causado risa, y de tanta risa, "La Iliada" en el suelo. Pero no hubiera sido una Biblioteca, ¡cómo se reían cuando dijimos biblioteca!

jueves, 31 de diciembre de 2009

Las vueltas

Cómo las presencias no se iban (y me lo habían advertido con una anterioridad imperdonable), me senté en la silla, a la mesa. En la mente se me representaron los pasos a seguir y pensé que la ejecución sería una redundancia. Me incorporé con velocidad cuando caí en la cuenta del error. Preparé la taza. Al café no lo preparé, a la leche tampoco. Volqué el café y después, recién, la leche. Repetí las medidas, "un litro en mi cabeza", en mi cabeza. Y a las dos repeticiones me di cuenta "olvidé 1 litro en mi cabeza" en mi cabeza. Pero tal era el curso del plan y tal era el curso de las repeticiones. Alguien silbó y yo me sorprendí, tan tranquilamente. El microondas. Un minuto y veinte segundos, en dos vueltas de rosca. Me pasé. Borrar. Un minuto y veinte segundos, en dos vueltas de rosca. Un minuto y veinte segundos en marcha. (Cruzó un gato) Fui en busca de otros utensilios de capital importancia. Galletas, siete y de a una. Sobre la servilleta, en el margen superior derecho. Siempre me pregunté las implicaciones incómodas que hubiera traído consigo el "las galletas en el margen inferior" y encima izquierdo. Hubo un susto y tomé la mermelada. Antes me agaché. Ahora, erguido, la taza. Son siete sorbos y con las burbujas subiendo hasta la explosión en la boca. Con las galletas es todo más complicado, porque dos mordiscos seguidos, un tercero separado, el cuarto y el quinto. El último solo. Antes de cada intervalo, hay una deglución. El fondo verde de la taza y la cabeza que duele. La lleno de agua y a un vaso también. Restan seis galletas pero repletas de todo. Un bolsillo está lleno de mano y ahora no, porque tengo que seguir, tengo...

martes, 29 de diciembre de 2009

Neo-barroquismo de ayer y hoy

En los brevísimos últimos años del siglo XX, estaba Un Espíritu.También en el siglo XIX y hasta en el siglo XVIII. Lamento la ausencia del dato novedoso. El tono no ayuda y lo preservo antes de que se pierda en melancolías o en "ojos grandes, nariz egipcia, espalda ancha". Un Espíritu ejercía influencias notables sobre gran diversidad de tópicos. El krautrock le parecía el más grave exceso de la retórica y, hasta, un recordatorio poco feliz de los límites del sistema locomotor de muchos mortales (una miserable mayoría). La política, una rama de la matemática. Un Espíritu era parte esencial de la historia de la humanidad.

La historia de la humanidad no debería ser, exclusivamente, la historia de los hombres menos olvidables y más laureados, sino también la de los mitos y de las creencias. Y de ellas, las más populares, con su todo de sistema de reglas y leyes que se dictan desde adentro. De ahí en más, uno, en la tranquilidad del pasado, puede usar alguno de esos métodos razonables y exactos para la "deducción de implicaciones lógicas" y entonces, descubrir lo que dicta Un Espíritu, ahora, desde adentro hacia afuera: "esto sí, esto no" y de esa manera, Un Espíritu en cada momento de la historia decide la suerte de lo pecaminoso y decide lo pecaminoso mismo. A priori "mal gusto; buen gusto". Arbitrariamente "quémenlo, mátenlo; a ese por usar el cabello tan largamente". Tal era la influencia de su estado. Uno, así, puede entender porqué sobre él se persignan dos hombrecitos de espaldas anchas e imperdonables, cuanto más, horribles. No tienen un nombre porque sus deformidades invitan a bautizar un brazo o una pierna. Los hombrecitos toman una o dos creencias, o una o dos implicaciones que se desprenden de esas creencias (una o dos para cada una). Si quieren aumentar la capacidad expiatoria del silogismo eligen tres (o tres para cada una). Eso les basta para cubrir sus espaldas por una lucha de potenciales electroquímicos. Salen a divertirse y a gritar y a dictar desde adentro hacia afuera. Son solo dos hombrecitos, y entonces los precios de una cerveza o una mujer descienden considerablemente. Pero son las espaldas de toda la humanidad. Por eso la anchura. Entonces ahí es cuando decimos "historia de la humanidad" y tenemos razón, por la sucesión de hechos en el espacio (y porque a Berkeley mucho no lo quisieron).

En esos brevísimos últimos años, Un Espíritu, abocado a la esencia de la Historia, Un Espíritu (al que nadie llegó a reconocer) interpeló a un grupo de periodistas e historiadores por la clasificación de un nuevo y variado grupo de expresiones artísticas, sociales, económicas, religiosas. En fin, la serie de instituciones que se suele citar en estos casos. A Un Espíritu lo provocaban y preocupaban las letras intrincadas y surrealistas, la "falta de naturalidad", el dibujo de cuerpos con forma de embutido transgénico y el pecado en el que incurrían muchos artistas al "profanar la realidad, a hacer exégesis con la soltura de un heresiarca del próximo tiempo que sucedió a la cruz" (también aborrecía a la cruz). En ese momento, Un Espíritu, tomó a bien aceptar el calificativo "Neo-barroquista" (según la cordura de los periodistas y los historiadores) para describirlas, y hasta lo abrazo sin el pudor que se le caía a una hora y a la siguiente, desde la frente, para decorar sus labios con el puntillismo de una paleta limitada. Cómo Un Espíritu lo aceptó, todos lo aceptaron. Y muchos fueron parte del movimiento neo-barroquistas, por lo intrincado de sus letras o porque los cuerpos que dibujaban tenían forma de embutido transgénico. Muchos fueron neo-barroquistas. La voluntad mucho no importaba desde el tiempo de las espaldas anchas. Yo en ese momento no entendí mucho, en los últimos y brevísimos años del siglo XX. Y aprendí a acabar de empezar a leer recién hoy o ayer, en los años finales de la más primerísima y extensa década del siglo XXI.

El neo-barroquismo puede implicar sobrecargamiento, impiedad, desdén, minuciosidad, detallismo, simbolismo, según muchos historiadores y periodistas interpelados por Un Espíritu. De todos ellos, el inentendimiento es, quizás, el único aprehensible en la realidad. La incapacidad de entendimiento de aquellas expresiones de humanidad, desconcertaba a Un Espíritu y él, con ayuda, (nos) clasificó. No fuera a ser que pasáramos inadvertidos. Él había exigido el vocablo y ahora todos estaban felices porque Miguel Ángel era barroco y pintaba con los ojos tapados porque Nemesis había perdido la castidad, el día que Justicia perdió la virginidad, y todos quedaron viendo mucho. Y entonces, con Miguel Ángel hay, cuanto menos, una proximidad nominal. La distancia temporal dio rienda suelta al nombramiento de los precursores del neo-barroquismo: Hegel, Homero, el Laberinto. Algunos despiadados sugirieron a San Juan. Todos eran tan felices porque Un Espíritu era feliz, y porque se secaba los labios empinándolos en cariños. El elitismo de los labios, rechazó a los neo-barroquistas.

Yo mismo me entendí como tal. El gran resto de los que cayeron en la regla, es desconocido. Pero lo sobrecargado, lo impiadoso y lo impío, lo minucioso, lo desarreglado, lo encriptado. A veces, lo "incoherente", así nombraba y clasificaba Un Espíritu. Uno representaba una obra teatral sobre unos que representaban la obra teatral de unos que representaban una obra teatral, y fue neo-barroquista. Y le lanzaron limones y otros cítricos o alimentos desdeñables. Otro dibujaba y decía que era miope. Fue muerto en una plaza estatal. A uno lo acusaron de desgastar la historia de la literatura con inmensidad de guiños. Lo apalearon hasta el coma. Tal era el trato que se (nos) daba.

Hoy, me enorgullece compartir escena con un genio del neo-barroquismo. Su video musical es el cúlmen de los tiempos. Sintetizadores al principio y al final y después vocalizaciones que se confunden y uno tiene que descubrir "cuál es la voz, cual el sintetizador", y es divertido y es alegre la relación, que algunos calificaron de incestuosa, no sin cierta razón. Las mujeres usan pelo y otras no (pero se esconden). Panteones. Homosexualidad. Palabras sin sentido; "karamu", "fiesta", "play on, play on, play on". Una invitación a Saussure, su teoría y su linguística. Pantalones ajustados, hippismo y descendimiento del promedio de natalidad. La teoría totalista, "todos somos hermanos", y un gesto que recuerda al de Jesús, que alguna vez se limitó solo a amagar aquel gesto, por el bastón en la mano. Puertas giratorias y negritos escapando de las garras de una máquina infame. Ahí está Kafka y empieza el socialismo. Con un paso al costado y una hilera de bustos femeninos que invitan a la anarquía dicen "lalala break the rules" y terminan con una declaración de los derechos de la raza menos negra sobre la de los africanos, representada por gente de color que baila muy feliz. Más después aparece Saussure, en un cameo terriblemente pasajero, como el de Marilyn Monroe. La teoría de la relatividad en "la eternidad de una noche". Blancos con negros. Blancos bailando hip hop. Orientales. Policías corruptos. Pablito Ruiz. Y un cliffhanger casi inesperado. Es un célebre repaso de la historia mundial, humana, social, ideológica, y la serie de instituciones que se desprende por inercia. Pero Un Espíritu y sus secuaces, no lo entendieron.


Te bancamos, Lionel

lunes, 28 de diciembre de 2009

En la segunda guerra mundial no murieron tantos


Muertos durante la segunda guerra mundial- En grupos económicos (en centésimos de millones)


Judíos: 3

Homosexuales: 2

Mártires: 1

Mártires sin fe: 20

0,7 seres: 0,7 seres

Perros con sarna: 0,3

Perros sin sarna: 0,2

Perros que se saborean el lomo y se arrancan la cola: 0,1

Abióticos: 0,1

Fanáticos: 0

Tantos: 0






Mapa de muertos en la segunda guerra mundial
(en dorado)

Hitler existió, como existe la frutilla al agua, como Nietszche escribió, como Paulo Coelho existe, porque el mundo es un entramado de compensaciones y porque el hoy después es pasado, pero tiene menos potencial de pasado que potencial estético.