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jueves, 19 de enero de 2012

La cena- Parte II: En donde "una persona" resulta no serlo, se hacen puntos y gente baila

Claramente las cenas no pueden estar hechas para sus anfitriones. Quiero explicarme: consideremos al ánimo por organizar fiestas como si fuera una religión totalmente hipotética. En esta religión, la celebración sería el rito central y sus fieles deberían congregarse a recordar un sacrificio y a comer bocadillos bajos en caloría para obtener... digamos... por ejemplo... ¿el perdón? De acuerdo, quien celebre la fiesta, el anfitrión, quien ponga el cuerpo para el martirio, ese será el sacrificio. Además, en esta religión hipotética, también la muerte debiera ser ilusoria para impedir que los fieles inicien una "Carrera del bocadillo por el bocadillo mismo", carrera a la que una muerte impostada podrá devaluar con la posibilidad de un terreno futuro y sin duración al que los hombres puedan derivarse después de ella (y no me atrevo a decir: "después de muertos"). Más allá de eso, el anfitrión (es seguro) inescrutablemente, siempre se sacrificará. Ya lo dicen las leyes físicas: no puedes ver tu espalda en el espejo. Necesitaras otro espejo, quiero decir, otra fiesta. Múltiples veces pensé en la posibilidad de planear con otra persona o funcionario público dos fiestas separadas que en el día previsto se confundieran accidentalmente, por movimiento de placas tectónicas, o simplemente por descaro, pero sin que perdieran sus esencias divergentes, como en el Minotauro, o en la constitución de los argentinos. Mi intelecto piensa que está de más decir que todas las veces, este proyecto fracasa en mi mente, como en los libros incontenibles del poeta, que siempre derivaban en situaciones de muerte de sus personajes y que excedían su voluntad. Todo esto me arroja a decir que el anfitrión siempre descarta un fin festivo. Su foco está puesto, primero, en la filantropía y en cupones de descuento. Después, en un momento posterior, el momento premiado en el que se libera de la carne, suspendido, volador, ergonómico: cuando se sienta en el sillón, cerca del fin, y disfruta de la compañía impar de su gato, que puede llamarse Zeus. Quiero aclarar que es una inconsecuencia clasificar este momento dentro de "Momentos de flojera", tal como una mujer hizo.

Un acto de fe sostiene siempre al anfitrión: fe en que sus convidados indefectiblemente necesitarán de él. Por primera vez en la historia de las religiones, ese acto también lo lleva al desaliento. El pensamiento del anfitrión es esencialmente subjetivo: va a creer que mientras no les dirija la palabra, los convidados permanecerán en una situación transitoria de inestabilidad antes del desastre, en un grado de imbecilidad que nadie sabe cómo, pero solo puede haber ocurrido después de años (interminables en diez) de latifundios y explotación gubernamental en la región Central de África. La región central de África es su modelo. Algunos otros, también describen este estado de los invitados como "el del gato en la caja". El pensamiento mágico del anfitrión lo convence de que los bellos durmientes solo durarán en la fiesta mientras acuda a ellos a despertarlos o a devolverles la vida, (¿acaso estaban muertos? ¿estaban inconscientes? ¿EN UN PARAÍSO FISCAL?). Por eso se dividirá el tiempo entre diversos grupos de personas, correrá para preguntarles, para "compensar el tiempo perdido", entrometerse en conversaciones ligeras que lo exceden o para intentar retomar el ritmo del relato de Ana sobre su vida, aunque que sus hermanos la hayan "vendido como esclavo a los egipcios", no puede resumirse, ¿quién puede retomar una venta de esclavos? Bueno, mientras soy el anfitrión, creo que puedo. Y ahora, como les decía, me dispongo a operar recorriendo la fiesta por grupos. No puede menos que conducirme a algunas anotaciones interesantes:

- Pero era necesario averiguarlo, aún cuando la forma no fuese la ortodoxa, ¡la creación del mundo no lo fue al principio! ¿o si, Harriet?- Tony Buda le dice a un grupo de personas

En ese momento, mi oportunidad:
- De hecho, el principio del mundo no puede ser distinto de una fila de cosas, una al lado de otra. Por ejemplo, es obvio que la mandioca, la tapioca y la carioca eran decididamente adyacentes en el principio del mundo.
- Ja. Ja. Muy gracioso, Idealista Irreductible. Pero estamos tratando un tema serio... Entonces, debía ir con ese tal doctor y disparar sin anestecia: "Oye, tú, ¿eres bueno?". Sabía que si me contestaba que sí, no podría confiar en él, por deshonesto. Pero si me daba una negativa, debía elegir entre la honestidad o la pericia. Era obvio que cualquier duda me iba a costar mi dedo meñique, y el doctor Reinier esperaba.
- ¿El doctor Reinier no es el actor que filmó "Trincheras de amor"? Y la otra película, una de guerra.
- ¡Trincheras de amor!
- Ja. Ja. Eso no tiene sentido, el doctor Reinier es conservador.
- Por eso mismo, ¿Es que nadie entendió "Trincheras de Amor"?
- Ja. Ja. ¿Podemos concentrarnos en mi maldita historia?
- ¿Estás anotando esto?
Le digo que sí:
- Sí.
Pero las dos cosas pasaban al mismo tiempo.

Me alejé. Otros grupos parecían estar haciéndolo mejor:

- ...en cambio, del otro lado yo pondría: la película de Bambi, la visita del Papa a Sudamérica y el mandato del Führer y su persistencia. Cof, cof.

O quizás, no. De ahora en más, silencio. Élide, quien (además) no termina de toser una oración para tropezarse con la otra, está lo suficientemente convencida de su vida como para pensar que pueda haber siquiera leves variaciones en el nivel de adecuación contextual de sus frases. Élide está lejos, invisible, casi inaudible, de creer que sus opiniones puedan funcionar como parámetro de clasificación del mundo. Antes clasificará por otros parámetros, como calidad de las uñas, calidad del pelo, pero sobre todo (y con ánimo de resumir) calidad de éxito en el trabajo. Después, claro, está la cuestión de los fetichistas de pie, pero mencionarlo me resultó trillado. Es mi turno de salvar la conversación, es que nadie soporta la aversión de Élide por los fetichistas de pie ("Están en todas partes"):

- ¿Y qué me dicen de esas frases hechas? ¿Acaso tienen una puntuación específica? "Miente, miente, miente. Y algo quedará", ¿la puntuación no es absolutamente patética? ¿refutadora?

Nadie me contesta. El señor Masthorpe observa. Hansa Kruger levanta una ceja. Élide Viamonte tuvo herpes los últimos cinco meses. Ahora que leo lo que anoté esa noche, le agregaría algo. Veo que la responsabilidad de un anfitrión es casi divina. El anfitrión, en una primera etapa de selección, elige un escenario, o lo alquila, o simplemente desencadena una serie de llamados sorpresivos y con fallas de transmisión que indefectiblemente hagan converger a una cantidad (elegida) de gente en un escenario increíblemente más ameno: la casa de mi vecino. Después elige las bebidas, la música y el resto. Las personas ya han sido seleccionadas. Aquella, amigos míos, es la responsabilidad mayor. El anfitrión colocará en un espacio reducido y con ventilación defectuosa a una serie, en principio, inclasificable de individuos. La segunda etapa está ya echada y es de ejecución. El anfitrión los verá interactuar. La más mínima falla en la elección podría desatar un desastre. Pero el anfitrión ya no tendrá las facultades precisas para recoger el rumbo de la fiesta, ahora sobre la alfombra. En una figura divina se convierte uno, pero no en Dios: la obra no tiene plan ni corrector. El anfitrión, cuando la cinta corre y la fiesta está en marcha, piensa que todo depende de él, pero ya estaba perdido. Y así, quienes fracasan en la primera de esas etapas se convierten en Woody Allen o en directores de cine. Quienes fracasan en la segunda, después fracasarán en la primera, y también son Woody Allen. Aunque es evidente que Woody Allen ganó alguna vez en sus fiestas, miembros de una organización dijeron que su destino ya estaba escrito y fechado. La reflexión podrá ser acertada, pero son estos bocadillos los que me mueven la conciencia. Mientras la reflexión duró, nada se escapó de mi visión, todo quedó suspendido.

La campana del timbre, salvadora. El hombre de las bebidas está ahí, por mera circunstancia argumental. Vuelvo a entrar a la casa rápidamente cuando descubro que me falta dinero. Hans Krimer me ve entrar: "Te ofreció uno de esos... "préstamos", ¿no?... pero no tenía dinero encima, así que te pidió un préstamo para su préstamo, ¡Oh, increíble! Haré una película sobre esto". Hans está viejo, por eso piensa que, después de algunas décadas, el mundo no puede ser mucho más que él mismo y el compendio de situaciones que inventó o vivió durante esa estadía en el infierno. No está de más decirlo: Hans Krimer SÍ hará una película sobre esto. Despachar al repartidor es simple cuando no está ofreciendo un préstamo o algún paquete ilegal, ¿cómo se responde a esas ofertas? La máxima autoridad moral (porque va a recibir el dinero) de pronto se degrada para dejarnos ser un poco mejores, ¡quién no puede negarse! ¡uno no debe avergonzar a la ley! ¡estar encima de ella!

El cuadro de la habitación no ha cambiado en lo sustancial. Nadie aprecia a Élide Viamonte. Hansa Kruger sigue pareciéndose al Papa. Y Tony Buda acababa de haber perpetuado en la memoria colectiva, una historia oculta de espionaje, conspiración y, tal vez, pasión. Está sentado junto a una mujer que puede ser despiadada. Ella está gritando, desesperada y haciendo movimientos espasmódicos. Creo que también llora, pero no podría decir si es jurisdicción de otra reacción. Cuando la mujer termina, Tony Buda se le acerca con la cara, aclara la garganta y dice: "Ahora sí". En algunas frases resume la historia de la mandataria, la muerte y la cirugía, y John Lennon, la que ya habíamos debatido tantas veces.

A partir de este momento, y por razones motrices, el relato se hace a partir del video que de la cena hizo Bellísima Grant. Tiempo después, todos están en la mesa. Un Espíritu sentado a la cabecera, pero uno no sabe cuándo está dejando de ser simbólico. Una mujer, de la clase de las celebradoras, celebra la película de Hans Krimer. Jamás aclararía a cual se refería, simplemente la llamaba "La Película de Krimer" y decía: "Nadie diría que fue filmada en los '40". La declaración nos había dejado mudos: ¿Era un elogio? ¿Era una frase proposicionalmente adecuada? ¿O era simplemente una mujer trastornada? Todos comen y beben: la altanería de un hombre mirando la obra continuada. Se piden platos y vasos. Yo celebro la paz en la mesa cuando Sylvan me pide un cuchillo, ensayo un monólogo nuevo: "¿Acaso no es verdad que nuestra vida es una eterna competencia contra los cuchillos, las tijeras y otros elementos punzantes que también mataron a un presidente? A la hora de abrir un paquete, un hombre no va a consultar con la tijera, va a usar sus uñas y sus dientes hasta que la presa desista. Al final del día podrá decir que ha ganado terreno en ámbitos que exceden sus funciones"...
...
Entonces yo me levanto y me marcho. Recuerdo que en ese momento había sonado el teléfono. Había atendido y me había marchado a un lugar alejado ¿o sólo había ido a la cocina? No sé si es cosa de todos, pero yo creo que el hombre entiende que puede morirse en cualquier momento, pero solo es consciente cuando habla por teléfono. Por eso es que tiene que buscar un lugar alejado. Y camina, el hombre camina mientras habla por teléfono: es una forma de reconocimiento del espacio breve de su muerte: "¿Un candelabro con tirantes deficientes? Eso tiene que doler... Un momento, ¿acaso eso es aceite? ¿Quién diablos dejó aceite en el suelo? Eso puede matarte". El teléfono despliega toda una serie de posibilidades auditivas... y empeña las visuales. Un hombre sabe que ha bajado la guardia mientras habla por teléfono. Pero si son paganos, basta una serie de movimientos elusivos, de recorridos acriteriales, de rondas pacíficas para marear a la Parca y desmayarla; el mismo desempeño se vio en Teseo. Otra hipótesis puede ser pretenciosa: el que habla por teléfono adopta la postura del loco; su interlocutor no está aquí ahora; los objetos de los que habla son invisibles; el que habla por teléfono tampoco focaliza sus pupilas. Ya no recuerdo por qué empecé a hablar sobre esto, pero, ahora hay silencio en la escena. Vuelvo a aparecer en ella. Recuerdo haber preguntado a Sylvan qué había pasado. Sylvan contestó: "Dijo la palabra. Buda dijo la palabra delante de Masthorpe". Oh, no. Hans Krimer sacude su cabeza. Élide Viamonte no es mejor que un perro. Un Espíritu es la tensión de los hombres que sacudiera a Ulises, que sacudiera a César, de todos los hombres. Sylvan se acerca a mi y me responde algo (que Tony Buda dijo la palabra, que dijo sobre Lars von Trier: "es solo un rubio sobrevalorado").

- Dices que... ... es... un rubio- Acota Masthorpe.
- Bueno, hay que pensar... es que... Si.
- ¿Y qué es lo que entiendes por rubio?
- Bueno, es que...
- Digamos que es solo tu punto de vista...
- Masthorpe, claro que solo es su opinión.
- ¿Por qué no lo averiguamos? ¡Podríamos hacer algunas pruebas...!
- Podríamos evaluar su descendencia, ¡tal vez ellos lo influenciaron!
- Es que no es rubio. No es rubio.
- Bueno, eso está sujeto a discusión.
- Y esa... es tu opinión.
- Yo creo que lo es bastante. Pero solo un tiempo.
- ¿Cuánto tiempo? ¿En su primera época? Es la menos rubia de todas.
- ¿Y qué me dicen de Morgan Freeman?

Masthorpe estaba a punto de saltar. Intenté con mi rutina sobre los cuchillos, pero nadie me
escuchó. Sylvan se acercó a mi y me lo dijo. Uno de los invitados, se había levantado y se iba. Era el reemplazo de mi Favorecedor, y había llegado con Élide Viamonte, "su cliente". Yo escuchaba a alguien gritar. Yo hubiera dicho que gritaba, pero ahora sé que estaba hablando en un idioma de Europa Oriental. Según dijeron, una relación de fraternidad ilusoria o no, lo unía a Lars von Trier. Sylvan me llevó hasta él.

- Pero ese no es un invitado ¡Es Rose! ¡Rose McCarter!
- Lo siento, Idealista. Rose nunca llegó a la fiesta. Su hermano se indigestó con camarones.
- Ese era el hermano de Jerry... ¿Quién diablos es Rose McCarter?

El extranjero desapareció. Recuerdo que olía a limón, como la mujer hermosa, pero solo era un europeo. Al menos todos lo habíamos pasado bien. Incluso mi Favorecedor, quien con ánimo final e inútil de ir a la fiesta, deambuló toda la noche hasta llegar a una casa luminosa de las dos de la madrugada. Tocó las palmas en el ambiente de borrachos. Las personas bailaron al compás y lo recibieron, un colorado, tres mujeres y el rubio de Lars von Triers, que visitaba el país. De más está aclarar que eso también era una película, y salimos en ella, mencionados por mi Favorecedor.

Hay algo extraño con los anfitriones. Después de todo, ya lo sabemos. Son el sacrificio. No hay mayor ánimo lúdico en sus fines. Su motivación es de los para-altruistas (altruistas que velan por el altruismo). Sus invitados siempre están muriendo. Todo siempre está a punto de fracasar para un anfitrión. Sin embargo, el anfitrión siempre guarda una última esperanza. No podemos decir que sea ilusoria. Está simplemente injustificada o no. Bien hacían los creadores de los Sims cuando tomaban como medida de una fiesta, un número exacto de horas. Recuerdo que cuando empecé a andar en bicicleta, no medía mi uso por la técnica, sino por la resistencia. Era una carrera agónica, un número de vueltas alrededor de la casa, como en el Imperio Romano de los últimos tiempos (los romanos inventaron también el concepto de "cuenta regresiva"). En esa agonía propia de las acciones que no le pertenecen al ser humano (como respirar bajo el agua, correr o ver una película turca), yo continuaba, allí donde otros no pierden el aliento. El justificativo: ninguno. O un momento futuro, impredecible, indefinible. También los anfitriones continúan celebrando por ese momento futuro, esa mínima esperanza ¿Acaso ese no es el modo de operar de los Testigos de Jehová?... AAAAh, los testigos de Jehová... ¿qué hay con ellos? ¿eh? Siempre pensé que ese era un apodo que otros les daban, pero hasta hace poco...

La cena- Parte I: Una postergación de un argumento

Mi querido favorecedor de tres años sueltos que no fueron guerra civil:

Aprovecho y le envío este mensaje. Resultaba que, de repente, cuando un día estaba cortándose por el color, el sol semilunar, como iniciando un paréntesis (porque los hombres viven de día y dos hombres no son distintos a la noche) y en un acto de ocultamiento final, nos ofrecía una nueva pieza para la fe en la humanidad: el secreto de su ojo, primero; después, la persistencia, en la otra cara de la tierra, en el otro hemisferio, de hombres despiertos que podrían llamarse entre ellos por nombres distintos (o por el mismo, pero sin darse por aludidos), es decir, la luz de su visión, en el mismo espacio de tiempo; por último, la seguridad del sueño, al que nos atenemos porque sabemos que los hombres, en la otra cara de la tierra, impedirán la destrucción del mundo y sostendrán la mirada (o no, pero no lo supimos). Entonces, en ese momento, recordé que me había olvidado de algo. El tiempo no será menor culpable que el destino o la pluralidad de las formas. Es que la memoria laberíntica fue construida como una serie de compartimentos entre corredores a veces clausurados. Dos cosas se derivan de todo ello: en primer lugar, que solo es cuestión de dar con los corredores indicados matemáticamente y desembocar (porque uno desemboca) en el recuerdo X; en segundo lugar, que la evolución natural no es mucho menos fetichista que nosotros. El recuerdo que buscaba, Favorecedor, era el de usted
(también uno deja morir a las personas que olvida) y en ese momento decidí que tengo que invitarlo a una fiesta, porque había algo que necesitaba pedirle y hacía mucho tiempo que no nos sabíamos. Vamos, venga a una fiesta.

PD: Aprovecho que voy a pedirle para pedirle el nombre de algunos ejemplares de ese género literario más o menos reciente de "Libros de Hastío" del que usted me habló hace meses, en los que el afán de identificar las emociones del protagonista y del lector (que ya había derivado en el terror), conduce a largas escenas aburridas, agotadoras pero, ante todo, que jamás voy a terminar de leer. Y pedirle también su casa de campo en La Florida. Adiós.

Idealista Empedernido
3/01/2012

Después de terminar de escribirlo, recuerdo haber pensado que mejor hubiera sido enviarle una de esas bromas por correspondencia, como la del cerdo y el canario, que no viola ningún acta barrial de las que firmaron todos, a excepción de los gitanos. A fuerza de metonimias y suposiciones, estas bromas, como la del cerdo y el canario, resultan ser en buena ley y hasta ocurrentes. Esas mismas metonimias, también provocan, para los afectados por las bromas, un brazo menos, o una pierna. Recibí la respuesta poco después.

Idealista incomprendido:

Leí eso recién ayer. Le digo que estuve averiguando y que es verdad que es probable que suene convincente que vaya a su fiesta. Después de todo y con la sinceridad de mi alma, creo no tener ninguna injerencia en ese nivel (no puedo tenerla). Solo soy un meteorólogo con una casa de campo en La Florida.
El favorecedor
5/01/2012

Querido favorecedor:

Antes de ayer volví de haberme ido antes de ahí y entonces empecé a contestarle ayer, pero le envío hoy y le respondo: Seguramente; claro, claro; todo sea por bailar la rumba.

PD: ¿Puede usted creer que nunca sé como puntuar las frases orales y las frases hechas? Es que solamente me gustaría saber sobre su casa de campo. Ni siquiera pregunto ya por los libros.
Pensamientos positivos
Idealista Empedernido
8/01/2012

Idealista Empedernido:

Lamentablemente estaré de viaje toda la semana y no llegué a leer su mensaje si no hasta el 17 de Enero. Enviaré a alguien que me reemplace. Espero que sea leve para todos sus invitados.
Saludos
El Favorecedor
9/01/2012

El favorecedor:

¡USTED NO TIENE DISCULPAS! perdón, estaba ejercitando mi tono declarativo. ¡Usted no tiene disculpas!, quiero decir (en un lenguaje menos lógico): usted no tiene que disculparse. En una ocasión va a ser otra ocasión y tal vez sea de reencuentro entre dos personas. Quizás esas personas seamos usted y yo, si la ocasión ya era nuestra (¡no hablo de ninguna ocasión en especial! Solo es una). La fiesta lo resentirá, la fiesta lo resiente y debo decirle que tendrá que haber lástima en torno a su ausencia, porque en el momento en que... Ya basta, me largo de aquí...

...ahora. Carros y multitudes se acercan a la casa. Todo sea para la fiesta. Algunos vienen desde muy lejos ("No estamos contentos"). Otros, simplemente y por contrato, son mis compañeros de piso. Muchos sólo pasaban para consultar una dirección y se retuvieron ("¡Por favor! ¡La boda de mi hermana es en solo una hora!").
Cenar en casa con los demás: quizás otro nombre para el holocausto del mundo, que según Hawthorne empezará en sus bibliotecas y en sus elecciones literarias (solo lectores de publicaciones mensuales se salvarán; hasta la propia Biblia terminó condenando a sus lectores). Primero llegaron los menos característicos, que solo podrán definirse por llegar primeros: irrelevantes. Bellísima Grant, después, llegó en representación de muchos, y estoy siendo lo menos literal que me permite la teología. Hans Krimer y su tropa se dejaron ver un rato más tarde. En cambio, según supimos, Un Espíritu ya estaba allí desde hacía tiempo y contra su voluntad, por meras necesidades argumentales (que, debo aclararlo desde ahora, no toman cuerpo en el desarrollo de la fiesta). Quiero decir, Un Espíritu ya estuvo allí, desde cuando nadie lo vio entrar: "Los estaba esperando desde hace años", dijo. Pero, ¿Qué es lo que se propone? ¿Acaso sería una metáfora del tiempo en la creación artística? "Si", dijo.

No tardan en seguir: una mujer que es Rose McCarther, luego Élide Viamonte (anti-fetichista de pie), luego ¿Hansa Krüger?, pero se suponía que vendría con la tropa de Krimer. Otros llegaron antes de que estuviera tomando nota. El registro de la cena me obliga a no estar. A diferencia de la Divinidad, que ha escrito una historia de la que es partícipe como personaje, tengo que hacer de mi presencia y de mi verdadera presencia, tareas alternativas.

- Está muerta. Ella... está muerta.

Tony Buda (¡Badaaah!) apenas aparecido en la puerta. Su alusión era evidente. Unos días antes había apelado a fuentes confiables de hipótesis para demostrar el futuro reemplazo de la mandataria argentina a la que intervendrían quirúrgicamente, por causa de su muerte, en la mesa de operaciones.

{Hace dos días, en la cafetería con Tony Buda:
- Te digo, amigo, los fondos gubernamentales que usan para reemplazar hombres famosos y astronautas están en aumento.
- ¡Y crearon el fenómeno OVNI para desviar las sospechas sobre el destino de esos fondos!
- Bueno, sí.
- ¡Sospechas que ellos mismos también negarán... desviándolas públicamente hacia cirugías de famosos!
- Bueno, claro.
- ¡Admiro sus reflejos!
- ¿No deberías dejar de usar esos signos de admiración doble? Quiero decir, son casi una nota de suicidio. (Silencio)... La van a reemplazar al morir. Ya lo hicieron con Borges, McCartney y también Lennon, que después se murió. Es lo mismo de siempre.
- Eso parece. Solo que esta vez la muerte está programada.
- Te digo, es el gobierno de Estados Unidos... El Imperio- ahora observa el mundo frenéticamente
- ¿Van a ordenar algo más?
- No, no. Ya tráigame el chupetín- sigue observando
- ¿Chupe-Ahora?
- ¿Chupe-Ahora?, ¡por favor! ¿No tiene Suck-Now?}

Tony Buda ya adentro de la casa, la puerta es final.

domingo, 24 de julio de 2011

Era inmortal pero no lo recordaba

Otro hecho que si podría ser considerado reciente y que no sería una consecuencia o producto de guerra de secesión*, es la (reciente) aparición de los "Hechos de Un Espíritu en Roma", por Un Espíritu. Es un manuscrito que Un Espíritu ayer publicó y que viene desde el siglo en que tuvo lugar su estancia en Roma, hasta que debió escapar (durante el principado) para ser un fariseo en Judea y otro país. Ya la aparición ha suscitado participaciones diversas que no pueden ser consideradas anacrónicas. Muchos (que ahora viven) dicen que el manuscrito es un descubrimiento del grado de lo científico o de lo divino (son religiosamente flexibles). Otros establecen que no se puede descubrir lo que es contemporáneo (son irritables por nomenclatura). Algunos (que coinciden medianamente con los primeros muchos, y que pueden ser muchos pero de otra manera) establecieron que "vivimos en un estado de descubrimiento". Amelita García niega todo, pero incluso pide que se estudien las afinidades del hecho con una guerra civil y establece que confeccionará algunos gráficos de tortas al respecto. Unos últimos encuentran sospechoso el reciente asesinato del cónyuge de Amelita García:

(conversación telefónica del oficial Horatio Cualunque que obtuvimos por circunstancias)
HC: Claro... pues sí... ¡pues claro! Pareciera sospechoso el hecho de que lo encontraran desnudo y muerto en el baño, con ella llorando en la habitación de al lado, que casi siempre suele ser un comedor amplio con ventanas importantes... ¡y las entradas! Las entradas ahí, limpias, ahí, estando ahí sin forzarse para nada, ¡para nada!... ¿Eh? ¿Cómo sabes eso? ¿De dónde lo sacas? ¡ES VERDAD! ¡TIENE SENTIDO ! ELLA LO MATÓ.

Ya podemos decir que las discusiones no tendrán fin, por eso es que esperamos que eventualmente no lo tengan, o que deriven en una discusión sobre Hitler, y se camuflen con sangre y sed de venganza nacional. Más allá de estas predicciones arriesgadas y desinteresadas, es evidente que los mejores momentos del libro de Un Espíritu pueden ser algunos que vienen a continuación. Están numerados de una manera arbitraria que escapan, eficazmente, a cualquier intentona** de sistematización. Algunos revelan amplios e importantes aspectos de la vida romana que, hábilmente, desplazan los aspectos "verdaderamente importantes". Los aspectos amplios habían sido omitidos hasta ahora por "compromiso científico", aquel que todos detestamos desde la vida de Galileo Galilei, que nos enfrentó con el furioso rostro de la naturaleza marginal (interpretación propia). También hay un amplio período de tiempo sin datos, en el que Un Espíritu se hubiera escondido como un campesino o como los Gracos, para escapar de los acreedores.

I
Hoy no fui al senado. Mataron a alguien que no voy a conocer hasta veinte siglos después, por comunicados de historiadores y comerciantes. Fui a las termas.
VI
Catón quiere hacerle la guerra a Cartago, lo que para mi está muy bien, ¡la tal Cartago! Hoy vino Catón al senado. La gente se abría a su paso porque sabía que se venía con él "un hecho histórico", y los vientos del cambio le cubrían la sombra de la cara. Traía en sus manos higos de Cartago. Quería demostrar la necesidad de la destrucción de la ciudad esencialmente estética. A decir verdad, las pruebas eran débiles. De hecho, eran higos.
VIII
Hoy Graco vino a dar ejemplo democrático y también vino a votar su ley en la Asamblea. Hubo revuelta y el senado está furioso. Escapó al bosque y el senado debió acribillar a sus partidarios con un conjunto de arqueros griegos que se hospedaba en la ciudad para dar un concierto de peluquines graciosos.
IX
Derrotan a los Galos en Aquae Sextia, ahora Galia***
LXXXV
Hoy fui al senado. Pasó "La conjura de Catilina", pero la resolvimos con presteza militar propia del siglo II (antes de la venida de la cruz) en el período de la República Romana, en donde las conjuras eran clásicos espectáculos de circo.
XC
Hoy fui al senado. Pasó algo que después llamarían "Primer Triunvirato". Nosotros, en cambio, solo habíamos acordado en decirles histéricos. Estaban enfurecidos y por eso firmaron el Primer Triunvirato... ¿o eso fue antes?
XCII
Pompeyo pierde contra César. Dijo que su problema fue: "hay demasiados generales en mi cuartel". Y es verdad, ya Cicerón se había quejado de las medidas de las habitaciones en la Antigua Roma. Eso no se reformularía hasta Octavio.
XCIII
¿Egipto es también nuestro? ¿Qué es? ¿No había sido asesinado después de esa peste? ¿Qué está pasnidhihfusfbug...
CXX
Senado. Hubo una discusión que dicen que es importante, pero nosotros no sabíamos. Lucino dice: "Nosotros no dudamos de dudar en la veracidad de sus hechos". César responde: "Entonces dudan". Por eso mismo se resolvió la guerra con un estruendo de aplausos. Salimos a legislar sobre colonias de payasos en la África de Cártago. Son payasos muy graciosos. Tienen colores algo fuertes. Hacen reír a los generales de Numidia, que se están revolcando (hacen una revuelta). Son payasos vitales para el imperium. Parece mentira que estos payasos sean los encargados de dirigir tres milicias cada uno para vencer a los generales de Numidia. Es una risa.
CXXIX
Augusto es príncipe, según lo que dijo. Hay revueltas (también fui al senado).

El resto del libro no es diferente. Un Espíritu acusa de homosexualidad a muchos, pero en realidad parece difícil entender que los está elogiando, ya que después los recomienda para el mando de los circos (que, ¡parecerá mentira!, pero son monumentos a dioses griegos). Esperar una segunda parte sería acusar a Un Espíritu de fabulador. Pero estamos ansiosos.

*Amelita García, recientemente, habría acusado a todos los hechos recientes como "consecuencia o producto de guerra de secesión" en su gráfico de tortas sobre guerras de secesión, en el que el ítem marcado recibe un alto porcentaje en torno a un parámetro que se olvidó de marcar, en su libro "¿Por qué guerras de secesión?"
**Ya la influencia del libro se hace ver con palabras como ésta ("intentona") y otras como "¡Estúpidos cartagineses! Habrá que destruir a los cartagineses", "alevoso", "democracia" y "ley pública", todas ellas desconocidas y difícilmente extrapolables a esta época, pero que ya son víctimas de los más fríos intentos. También el uso de la palabra gracioso para, en realidad, decir "agraciado", pero sin que nadie lo sepa, ni siquiera el que lo usa.
***Hoy, URSS****.
****Hoy ya es Israel.

lunes, 23 de mayo de 2011

Visita o paseo por la última vida de Agné Hamad y los hechos de sangre que ella provocó

Ingenioso es, por ejemplo, lo que habría especulado Agné Hamad, antiguo especulador. Hombre adquirido en cuotas fáciles por los fantasmas del "Arte por el arte mismo", fantasmas alineados todos en la serie "Producción por la producción". Los miembros de esta serie serían incapaces de mantener un diálogo limpio con su conciencia y de resolver sus delirios solo internamente, y por eso es que ya han eliminado* toneladas de actuales baratijas y de lápices, tarjetas navideñas y papeles que ellos mismos produjeron, para que entonces se les permitiera protestar por cosas de la tala indiscriminada... que ellos mismos continúan practicando para que entonces se les permitiera protestar. El proyecto de Agné es distinto y casi no ha provocado la parcial deforestación de "un bosque a las afueras", al que, los alineados en la serie "Producción por la producción", nombran de esta manera ambigua para ocultar el caso análogo de otros tres bosques de las afueras. El primero de los bosques, incluso, sería inventado. Agné Hamad es nuestro hombre. Intenta ocultarlo, pero sus padres son árabes y tienen sueño. Hasta hace unos días era un regular empleado pirómano en algún lugar y tal vez talaba árboles sin las precauciones necesarias para este trabajo de carboneros y peligrosos. Era alto, incompleto y uno tiene que hablarle en voz baja para que no se asuste. Ahora mismo nos observan dos ojos recortados por una caja que esconde su cuerpo de pertenencia. Esos son los ojos de Agné Hamad. Era poético pero tenía extraños conceptos sobre la rima y no era poético como era intratable. Todos estos regímenes de Dios ahora apenas se notan. A lo último era "otro hombre que sospecha que podría hacer mucho dinero con el sufrimiento de los niños, pero aún no descubrió el método". Este método es extranjero, negro y con patas de cabra, pero no es ni un africano, ni la muerte. Ahora, Agné, es quien descubre el potencial artístico de las entradas. Podría decirse que las entradas lo han vuelto al camino. Otros podrían reemplazar "camino" por "verdad". Yo prefiero terminar en "Ahora descubre el potencial artístico de las entradas". Seguirlo en Un Espíritu. El que va a morir, Un Espíritu. El imparcial por letal, Un Espíritu. El sobreviviente por imparcial, Un Espíritu. El letal por sobreviviente, y su nombre es explícito (TUYO ES, TUYO ES EL REINO). Un Espíritu es quien halló a Agné Hamad y estuvo sorprendido por lo que él llamó tres horas, que uno debe entender por tres siglos que nos sobreviven**. Lo llevó a un despacho y lo hizo suyo, para propagarlo entre los hombres. Lo nombró "hijo del tiempo", como Un Espíritu nombra a sus secuaces. Un extracto de la obra de Agné Hamad puede ser el siguiente:

Este (y no es esto)

Esta y otras obras también pueden ser encontradas en la "Galería actual de arte contemporáneo entre artistas recuperados". Un Espíritu la ha fundado con el sudor de su frente. Y por sudor, la palabra es dolor. La ha fundado para artistas revueltos o retornados de las malas influencias. ¡CONOZCA A LOS EX-CONVICTOS QUE PUDIERON HABER MATADO A SU HIJO, matándolo a usted! Y, tal vez, sáquese una foto con alguno de ellos. Observe las obras con pasión, o solo con un dejo de ironía que haga juego con el esquema general que Un Espíritu está ordenando en detrimento de los que miran con pasión, quienes serían "amanerados y televidentes". Mate a una de las obras, o cocínela al aire libre para invitar a comer a la gente. Siéntese sobre otra de ellas, o solo úsela como lo que realmente es: un tapete (Perdón: una constitución nacional de algún país). Invite a una obra de arte a tomar un café, o solamente coopere para otorgarle la ciudadanía. Consérvela como patrimonio nacional o deje de fomentar el embalsamamiento personal ¡Muchos otros verbos intolerables o extraños!...
encontré. "Pase, pase por aquí", una mujer de élite dice. La observo porque es más blanca y hay paredes. Ella no me invitó pero me invitó otro. "¿Quién lo invitó?", la mujer interesada. "La recibí. La invitación", mi respuesta es irrefutable; la invitación es para la galería y a mi me han invitado. Recibí la invitación. Un hombre anuncia un final inminente en la entrada de la galería. El final nos involucra a todos o solo a algunos, los que no murieron antes del final. Es "el hombre no irónico", una obra de arte viviente. Habla rápido: "¡Claro! Claro, piensan que pueden venir, simplemente, tocar a la entrada de mi puerta y destrozar mis margaritas. Piensan que tienen el derecho de observarme pequeños pedazos de la ira de Dios ¡pues nadie lo tiene! lo tiene que ser observado. Claro, ¡toquen a la entrada! ¿Querrían también pasar a beber ponche en mi sombrero y tocar todo lo que este estrictamente prohibido por reglamentación?" Esta última frase del hombre parecería molesta. Uno se echa hacia atrás para correr, pero entonces se da cuenta de que está al lado de lo que es el Hombre No Irónico, quien no conoce la ironía y, es verdad, a la última frase le falta el tono típico que él no conoce. Insistente nos pide que bebamos y que toquemos. No entiende la molestia de nosotros, porque no conoce la ironía y dieron por llamarlo "Hombre no irónico", una auténtica obra de arte: "Claro, claro, ¿POR QUÉ NO VIENEN A PERTURBAR EL AIRE YA CONVEXO? Vengan, perturben". Y habla en serio. Ese hombre, de verdad, no conoce la ironía.

Hacia el interior hay formas prohibidas del arte, formas análogas a otras bien conocidas en la realidad. Me fijé especialmente por Hans Krûger, un amigo del hombre, que expone aquí su serie: "Was he...?", serie ilícita que se propone interpelar a la sociedad, de raíz, sobre algunos tópicos más encarnados que habíamos olvidado y que, incluso, nos parecen nuevos o inventados por el curso natural de los hechos, prolijo curso. La primera fotografía pertenece a Ingmar Bergman y no fue tomada por Hans, pero lo justifica la diferencia etaria. O no. Su epígrafe es el siguiente: "Was he funny?". Otra es sobre un hombre. Reza: "Was he black?". Al lado me tengo para ver a Charles Manson con cara de Charles Manson (fue una cara inaugural). Una frase que dice: "Was he way too drunk?". Otro remite a Paz Vega, actriz, de quien se dice: "Was she better at being Penelope Cruz?". Acusador.

Otra serie es la de Hamad, pero no hace falta hablar de ella mucho más, que se exhibe por computadora y revela el misterio de la humanidad. Hay otras dos mujeres pero no son simpáticas y su arte es más bien proselitista, como el de los románticos que hacían proselitismo de ellos mismos. Hay una contusión, de repente. Es la mujer blanca del principio. Yo entiendo que deban sacarla a tomar aire y no entiendo que me saquen a mi también, pero son esos movimientos que suelen darse en los sueños, en donde los argumentos se completan, no por lógica, sino por cercanía. El argumento requiere que yo esté afuera y me sacan porque la mujer blanca ha tenido una contusión. Las obras de arte, la obra humana, está ocupada al interior, siendo humana y siendo arte. En la estampida me doy vuelta. No corro por mi, corro porque soy un espectador y todas las obras deben permanecer adentro. Y permanecen. El argumento se lo había deparado una película. Salimos todos. Cerraron las puertas. Adentro están los artistas, que son sus obras de arte, ex convictos que podrían haber matado a tu hijo y a los suyos, por matarlo a usted. Es en ese momento cuando prenden la chispa. Adentro están los que quedan, están por morir, todos y el fuego hace su trabajo en lo que fue la transmisión cultural. Miramos mientras la biblioteca de Alejandría arde. Al lado está un hombre, alto, con siseos y fruto de una guerra civil y un confinamiento, pero no quiere dejar que vean este pasado o cualquier otro. Es Agné. Lo miro y él debería estar adentro. No digo nada porque es seguro que esta vez quiere ser otro. Representa su papel hasta que el fuego consume la última obra. No es "El banquete" de Platón o cualquier otra cosa.


*Bellísima Grant sugiere que el verbo es: erradicar, como ratas. La RAE optó por: Expeler; pero la RAE no habla español: ¡habla Español! La película de Hans Krûger cuando lo recrea, recrearía el verbo "degollar" y la escena sería insultante.
**Entenderlo no puede ser difícil si se piensa que Un Espíritu vive ahora pero también tiene contactos en el futuro, porque su tiempo es el de la eternidad. Sus emociones serían extensas para los hombres y él, cuando morimos, sigue rondándolas. Esto ha solucionado haciéndolas también irrelacionales. Mientras está muy emocionado también le sucede algo que para nosotros sería provocado por la emoción: un contrato por derecho. La unión causal de estos hechos es estética y queda por parte del hombre, que no piensa fuera balas letales. Un asesinato de Un Espíritu dura tres años. La muerte no viene tres años después, viene al lado o incluso antes y la causa es solo una función del hombre, una función de pensar. Esto impide que el muerto siga vivo tres años después, o que Agné Hamad obtenga su contrato recién tres siglos más tarde, cuando ya esté muerto. No puede ser difícil entenderlo si pensamos que los animales han sido el mismo durante nosotros, los hombres, que hemos sido el mismo y que no morimos. Otro ejemplo puede ser el eterno retorno.

lunes, 28 de marzo de 2011

Otra entrada caída


Esto no era una entrada hasta hoy. Otra entrada caída se convierte en entrada.

[Un Detalle técnico: Si presiona en la imagen, podrá leerla pero continuará permaneciendo en este Blog, del cual nunca se ha ido.]

Otra entrada cae en manos de uno. Algunos la consideran muerta. Otros, ilegible. Sería antes borrador que entrada. Para muchos, "le falta madurar".

Según varios, el último tipo (el tipo G) de la segunda nota, podría resolverse en "Aztecas no humanos y otros dioses". Para muchos otros varios, se resuelve en "Esquimales", quienes ni siquiera pueden ser considerados seres humanos.

Habría otro error en la última nota (la de los surrealistas) que ni siquiera nos hemos atrevido a considerar o a buscar. Aquel sería el precio que se paga cuando los borradores van más rápido que las entradas. La maduración acelerada se produciría por una concomitante aceleración de objetos atípicos como el amor, la locura o un yaguareté.

Serios embajadores del discurso, resuelven la idea de llamar entradas incluso a los mismos borradores, según el famoso concepto de Occam. Estos últimos terminaron por negar la realidad del borrador y de la entrada, como ya habían afirmado que aceptar la inexistencia de los idealistas podría hacerlos cómplices de un asesinato (que el mismo idealista acepta) pero, sobre todo, ahorraría energía mundial. El argumento no solo es falaz, también es idealista. Los idealistas respiraron y decidieron que este borrador es una nueva demostración de su preciada fe en el hombre o en todos.



Con respecto a las interpretaciones que se han hecho sobre la entrada anteriormente citada y sobre la curiosa disposición de Imágen-Comentario, me dispongo a negar aquella que varios del mundo han dado con respecto a que sea una "Lucha desmedida del subconsciente ante el despotismo de la razón sensorial" (tal como nos ha hecho saber Un Espíritu, dador de sangre universal). Tampoco soy afín de aquella que se vuelca a entenderla como "Asociación lícita de la imagen con el pensamiento o el Mundo Platónico de Ideas inertes que son volcadas hacia el mundo de los pecados en forma breve pero, sobre todo, equina y fácilmente ergonómica", tal como Bellísima Grant (en broma) sostuviera. La versión cinematográfica de la entrada mostraría a un joven bebiendo café como bebería vodka en Rusia, o fluidos corporales propios en Desiertos Diversos. El joven se levanta y sabe que está muerto (lo dice). Un joven se despierta y su actor es el mismo que el del joven anterior. Sabe que está muerto, porque el otro está muerto. Una pantalla en negro niega ambas escenas por igual como posibilidades o meras abstracciones del conocimiento. No puedo negar la hermosura de su esencia, ni la belleza de su interpretación porque de ellas las tiene todas, incluso la correcta o la menos mala.


miércoles, 5 de enero de 2011

Estar también en el futuro también es una ausencia

Idea que refirió un programa de televisión es una que no hace mucho empezó a expandirse sobre la cara de Dios. El programa era una suerte de experimento de simulación social. Sus personajes eran tres cuando contamos a los que sobreviven de un día a otro. Los tres compartían la suerte de los jóvenes y los marginados: querían ser policías. Los tres no se habían dado cuenta: lo eran desde hacía tres años o dos, pero los arquetipos bíblicos ejercían sobre ellos una ceguera especial, la rutina. En un capítulo hay una muerte dolorosa y secreta. En todos los demás también. En el siguiente, una multitud se congrega en una plaza pública para repudiar el control despótico que un gobernante hace de ellos; los tres policías toman el poder para que ya nadie diga que son "oficiales corruptos": en este punto, la serie ha variado para ser su sucesora o una definición nunca antes oída; la gente celebra después y la están matando; la gente celebra porque la están ordenando; el último de los oficiales casi pregunta: "No tengo nada contra la gente, solo, no la coloque tan cerca"; esta frase también es última y tampoco es oficial. Súbitamente encuentro que relaté el final de la serie. Un dato mínimo que muchos disfrutan de leer sobre ella es uno que habla de las operaciones oficiales para encontrar maleantes. El método es numérico, como el método del apocalipsis o el de la astrología, cuya unidad es el año o la causa. Es también un método externo y un método no específico. No falta para que entre en el concurso de los métodos inadecuados. Participa en verano de los métodos fáciles y de los métodos para después de Navidad. El método puede ser definido en estas palabras: El cálculo del tiempo restante para el final del capítulo está evidentemente relacionado con la confirmación de la sospecha sobre un incriminado. Pongamos por ejemplo: Una mujer muere por argumento teológico. Su muerte está rodeada de suspenso místico y dos veces se reza un padrenuestro completo, dos veces se pregunta sobre la identidad de la mujer, dos veces se dice su nombre, dos veces hay alguien que refuta: la atmósfera es de simbolismo irresuelto pero que se resuelve. Su marido había dormido con ella toda la noche y habló muchas veces conversaciones que nadie conservó. Uno de los oficiales, el menos astuto, sugiere que el marido es culpable (esta mención es siempre necesaria pero nunca es definitiva). Otro oficial sugiere que se lo ponga a consideración. El tercero, el último, calcula el tiempo de final: restan cincuenta minutos. Su deducción será la siguiente: si condenamos a este ahora ¿cuánto tiempo quedará por llenar y sin material razonable? (aunque ni una de estas especulaciones se pone en escena). El marido gusta de la libertad y le dan el gusto. El método suele ser pretencioso pero también acierta mucho. Muchas veces se equivoca pero la equivocación excede las características del programa y queda flotando en el aire o afuera, de manera que la verdad resulte otra. Muchas veces, cualquier marido puede empezar a reanudar su carrera en la repartición de argumentos de la que vengan nuevas víctimas y sin necesidad de estar casado: pero estos hechos no suelen contarse en el episodio o se cuentan como disculpa en episodios posteriores, cuando ya a nadie le importa porque el tercer oficial, el último, tendrá un hijo con la telefonista y un hombre que mata de acuerdo con los horarios de trenes y las iniciales de un nombre ya está dando que hablar y está en la televisión. El método es peligroso: una mujer es sospechosa de haberle hablado a su tía antes de su muerte; inmediatamente se convierte en sospechosa de la muerte misma; calculan el tiempo restante y son cincuenta minutos; se la libera y se la perdona; pasan cuarenta minutos y la asesina vuelve a ser la misma mujer (pero nunca había dejado de serlo): en estos casos, no se ha tenido en cuenta el factor de la sospecha postergada, pero muchas veces se tiene y no muere tanta gente. Otra vez el programa dura diez minutos y con resolución incluida. Muchos dijeron que ese episodio ya estaba dispuesto o predestinado a ser así. Extrañamente, los oficiales lo sabían y apuraron sus averiguaciones. Todo pasó tan rápido que decidieron guardar la identidad del asesino que también pudo ser una vaca o un gorila no amaestrado, en la época de los plenos gorilas con maestro. Los tres oficiales son tres por una costumbre de la memoria, que ya supo de Moiras que también ocasionaban y prevenían el futuro y de Erinias quienes también se dedicaban a juzgar con crudeza y ceguera. La triple operación se puede resumir en un oficial, pero el programa es de carácter alegórico.

Entrevista con uno de los creadores que no se llama Jeff Johnson:
- ¿Podríamos concluir que descubren crímenes por el tiempo que falta para que termine el programa?
- Si.
- Todos deberían ser programas de 50 minutos, porque calculan desde la primera vez que aparece un sospechoso. Una vez sucede que quedan 20 minutos, habían rellenado otros 20 con chistes sobre judíos y negros hablando mal.
- Si.
(Inventado por Un Espíritu para su "Conferencia sobre papeles letárgicos y subculturas que esperan por un miembro")

Nelly Kelley, de la revista "Panteísmo no es Globalización", acertó en mostrar la eficacia natural de estos oficiales que nadie necesita escribir en un guión. Los tres se encuentran en la escena y las cosas fluyen, fluyen como el río del tiempo, por ejemplo. En otro artículo resalta la capacidad artística de los tres oficiales que muchas veces deben fingir relaciones conyugales entre ellos mismos, o entre otros miembros del escuadrón para estimular respuestas en los sospechosos: respuestas que no necesitan pero que ayudan a complementar la sagacidad adquirida o la contradicen para bromear. Nadie hay de los que son capaces de notar más cosas en el desarrollo del programa, pero los ayudaré mencionando el hecho fantástico de la previsión de pensamiento: los oficiales acompañan el devenir mental de los sospechosos completando sus estados mentales con sugerencias, situaciones, hipótesis, hiperantítesis que, por lo común, no manipulan el amplio, convexo y difuso mundo de los hechos pasados, que hasta se confunden con el pasado (quiero decir, con el mito). Ante una escena de lágrimas, el oficial puede comenzar sugiriendo que la persona estuvo muy enfadada, que tuvo una discusión con la otra que ya murió, que tiene un registro de acciones que también son "ejemplos para un Ser Vengativo", y otros hechos más o menos genéricos que no descartan la importancia de estar lidiando con un homicida (resultado silogístico de la operación). Nelly Kelley se aprestará a omitir estas anotaciones que yo hago por decir que son más bien características contingentes o no premeditadas, carácter, este último, que (como ya aprendimos del tercer y último oficial) "Jamás quita el mérito de la culpabilidad". Y es cierto.


Las repercusiones del hecho del final anticipado no tienen límites. Margo Strôgmer ya había escrito un manifiesto a favor del marxismo llamado, "A favor del marxismo", que goza de la clave de los comunistas que es "siempre ser explícito", carácter que ha comportado excesos de interpretación. También escribió una novela sobre seres con nombres autóctonos y arcaicos de aparición espontánea que adolecen de niñez y de embarazo o de proceso, y que a cada segundo están en un estado sin causas vívidas, que recuerda fácilmente a esa "Tierra de los cinco minutos"*. Ahora también inició una campaña que involucra al programa, a su método y a la Primera Persona, Bellísima Grant. Esto Bellísima Grant, "mujer del pueblo", "cara autóctona", "palabra de todos o de Dios", "miembro del orden", es también el blanco experimental de las primeras bromas, los primeros usos de un sobrenombre y la primera deudora de un programa sin cuotas de adquisición solar. Dicen que Dios la creó para bromear y para "ver que pasaba" o "por si acaso"; su costilla es fértil y su sexo es dudoso, pero también inició las primeras dos guerras mundiales a las que opacaron las dos siguientes verdaderas guerras mundiales (definitivas) y a las que los profesionales de la historia simularon bajo el nombre de "carrera armamentista" o como un nuevo affaire de Roosevelt con quien también tendría al nacionalismo. Como Bellísima salió bien, pasó a ser un personaje de Virginia Wolf, pero algunos se resisten a dejar de llamarlo como es, Bellísima Grant, hecho que atrasó cien años en el tiempo a la humanidad que ahora tendría implantes de córneas gratuitos e innecesarios. Bellísima Grant, proyecto de hombre, también es recientemente utilizada con el método del final anticipado. Margo Strôgmer utiliza el método para desarrollar la vida de esto y ha adivinado tres casamientos y dos muertes en Bellísima Grant pero ha olvidado mencionar el sexo de sus hijos antes de nacer. Aquel podría ser el comienzo de toda una raza paralela que Dios había cuidado de vedarnos. Algunos magnates no han dejado de decir desde hace dos meses que el uso del método de El Último Oficial en la vida de Bellísima Grant supone la creencia en la teoría de la predeterminación y supone saber el final de la vida de esta persona que ya varias veces se ha declarado "Inmortal y recesiva". Margo Strôgmer, católica absoluta, ha aceptado las críticas y nos ha recordado la utilidad secreta de ser comunista y anti-comunista al mismo tiempo, goce que ya algunos mártires cristianos implementaban y al que los padres de la Iglesia llamaron "Bilocación". Margo Strôgmer toma la vida de Bellísima Grant y cuenta: faltan tres años para su muerte, hoy Bellísima Grant sufre de una descompostura; Margo deduce que Bellísima no puede morir hoy y que su muerte es irremediablemente lejana, pero irremediable. Muchos hacen como que anotan que entonces es como si Bellísima ya estuviera muerta. Margo se ofende. Un hombre inteligente ha sabido decir: "La acción de adivinar instantes sucesivos en el tiempo a una distancia de minutos o días es casi una molestia, una carga o un chiste que no ayuda a resolver cosas que si pasaron. Sería un adelanto tecnológico importante permitirnos abandonar este método y dejar que los hechos se desarrollen según su curso natural: el del reemplazo y la reposición. Me estoy perdiendo mi programa de televisión". Mi deducción personal es la siguiente: el método del oficial es utilizado a partir de un régimen horario predefinido para adivinar hechos externos a él; el método en función de Bellísima es reincidente porque se basa en la vida de esta persona para adivinar hechos de esa misma vida (es decir, su vida). Los resultados son abominables.

Últimamente es cuando adivinos y oficiosos de la traducción han decidido aprovechar el método del Tercer Oficial para adivinar el devenir del mundo. Utilizan el sistema de años y meses. De esta manera es que se ha sabido que Venezuela no declararía su guerra a Malawi porque esas cosas suelen suceder en Noviembre, según datos de La Historia. El gobierno de Venezuela se defendió diciendo que no dejará de hacerlo, pero que aprovechará el sol de Diciembre para tostar a sus soldados y confundirlos con nativos. En la confusión, los soldados de Venezuela correrán con el riesgo de matarse a ellos mismos o de defender la causa de Malawi, quien espera desde hace años por un mesías que Venezuela simuló ofrecer en Octubre pasado a cambio de un dinero que no se devalúa: La fe popular. Una crisis de inflación atacó el sistema de un país a cargo de una presidente. Los oficiosos adivinaron que no dimitiría. La presidenta no dimitió y es posible que la influencia de los adivinos haya sido perniciosa.

*Hans Krimer, recientemente, ha sacado a la luz un manuscrito que otros se apresuraron a decir "Obra de arte" y "obra de teatro", simultánea e increíblemente. El manuscrito no está terminado, pero lo está y también estaría basado en esta tierra de los cinco minutos que mencionamos. A cada momento, en esa obra, la situación no tiene causa evidente. No tiene causa alguna y muchos espectadores que la vieron de día se quejaron de la "vigilia infundada a la hora del sueño" (con estas palabras) a la que la obra induce. Estos mismos espectadores se apresuran a cambiar de opinión y olvidarse, hacer comentarios sagaces o más bien genéricos o hablar de un poema de Baudelaire que a todos les gusta volver a decir porque es tan bueno.


La vida también es numérica (además de la historia, la filosofía y la resolución de crímenes en serie): Resume este texto en GoogleVersions y averigua en que categoría entra según el novedoso sistema de catálogo por número de caracteres (La literatura realista no puede limitarse a los 1000 pero vence una vez más a la literatura fantástica tras el descubrimiento de estos fósiles de unircornio)

jueves, 28 de octubre de 2010

Argumento para la no filmación de un argumento fantástico


No! I am not Prince Hamlet, nor was meant to be;
Am an attendant lord, one that will do
To swell a progress, start a scene or two,
Advise the prince; no doubt, an easy tool,
Deferential, glad to be of use,
Politic, cautious, and meticulous;
Full of high sentence, but a bit obtuse;
At times, indeed, almost ridiculous
Almost, at times, the Fool.
T.S. Eliot: The love song of J. Alfred Prufrock

Wherefore art thou Un Espíritu?
Himno a Un Espíritu


Propietarios del comercio de los sueños y los lazos no consentidos me han rebuscado el estómago hasta picarlo con algún despróposito evidente que me hiciera saltar de la apatía general hacia estas, llamadas, cosas nuevas. Uno de ellos, Hans Krimer, me ha propuesto en tres cuotas no obligatorias, la filmación de una película con inicio en la historia de mi amigo secreto: Un Espíritu. Un Espíritu no tendría nombre y siempre lo llamarían o por señas o por confundirse queriendo llamar la atención de otro y que Un Espíritu se diera vuelta, perseguido y equivocado. Le dije, como primera excusa, que el negocio de la filmación me parecía uno de las más negras vacilaciones del ser humano, desde el momento en que permitían la cópula pero nunca el embarazo o, si lo permitían, extraían a un bebé de este "mundo real" que pudiera encajar con la descripción del nunca-nato. Descubrió alguna falacia formal pero no me corrigió, molestado, pero sabiendo que me preocupaba el destino de aquellos pobres alienados.

Traduzco algunas partes del diálogo en alemán:
- Un Espíritu no tendrá representante oficial. Se revelará al final de la película o no se revelará nunca, eso queda en el criterio del espectador. Se manifestará en los miembros del personaje principal que ya presentamos y atinaremos a entremostrarlo (sic) por uno o dos rasgos sobresalientes que no bastan en conjunto para decir que es otra persona, pero bastan para generar una molestia.

(Diálogos sobre una guerra civil)
En las puntas se le veía un afán cosmogónico y cierta tendencia gratuita hacia el neologismo de las palabras que el castellano no tiene, como "entremostrar" y "discreción", aunque esta última exista a veces pero nunca sea autorreferencial. Tampoco tenemos "autorreferencial".

- ¿Pero quien será el protagonista?

- Usted, ambiguo.

- ¿En base a qué? ¡No protagonizo nada! ¡Es un personaje!

- Entonces será su personaje

- De acuerdo

- De acuerdo, ambiguo.

Los siguientes minutos fueron hablados desde la posibilidad de iniciar la película en el marco del estereoscopio. De terminarla en el marco del estereoscopio hicimos un resumen de ocho minutos. Desde la primera impresión encontré que nuestro hombre, Hans, determinaba todo su amor por la cinematografía por el dogma del estereoscopio y que una vez había diluido células de un tallo vegetal. En perfecta instancia, mi historia era una excusa para el uso de esta técnica narrativa, en breve y culposa asociación con la técnica de los sueños, de la imitación y de la pantomima.

Hans Krimer se afanaba por iniciarme en este negocio de los ventrílocuos. Un detalle siempre me había impulsado a cometer algunas desaforadas, liberadas, riesgosas y arrancadas asociaciones mentales. Era el detalle de los guiones y de llamar a los personajes por lo que eran. En el caso de que una película se llamara "El hermano Idiota" y de que Hans Kramer jugara en el rol de "hermano idiota", su nombre será corregido desde "Hans Krômer" hasta "Hermano idiota". Un futuro y potencial pero, sobre todo, otro actor llamado Hans Strôgmer, será el hermano del hermano idiota. Se lo rotulará como "Hermano del hermano idiota" y no como "Frédéric Kraumer" (Frédéric, Hans, Kraumer). En esta película que Hans Krimer oficiaba, podría ver casi resuelto el fetiche que me condecoraba "Excéntrico". Hans Krimer, por su parte, no entendió la necesidad de incorporar al elenco a un hermano idiota, pero supo relacionarlo con la cuestión de las deficiencias emocionales en la infancia, alguno de los trastornos que se presenta como tópico central o como "tópico angurriento de fama" en una de las líneas de la obra que reza sobre Un Espíritu. Otro detalle clave que Hans Krimer sugirió mencionar es el de que todas estas personas resultaron (al menos alguna vez) ficticias. El hermano idiota está incluido.

Entre las otras conversaciones con Hans Krimer, éste se declaró realista y soltero, todas profesiones, no solo insólitas, también unitarias, infelices y presas del subjetivo afán objetivista. En español serían las profesiones del obrero y las del liberal, pero esta, como toda transliteración, sufre de espasmos y de trasnoche. Intenté medir el éxito de la película de acuerdo con estos parámetros, pero el resultado fue un fracaso mental o el plagio a "El gabinete del doctor Caligari" (película, ya ella sola, harto facsímil, de tiempos breves y alegoría circular). Hablamos otras tantas cosas que nos dormimos y pensamos que no hablamos nada (pero hablamos). Entre las intervenciones forzadas de la señorita Hansa Krûger, maquilladora, están su afán de tierras en la ex-Alemania Oriental y su otro afán (Afán que ella denominaría "Afán II") completamente distinto y sin plan, posesión de esclavos en un campo de trigo. Ambos afanes me parecieron menos determinantes que hermosos, y decido traerlos. En el medio del segundo hubo interferencia y los esclavos pudieron tener el riesgo de acabar con herpes: no llegué a percibir este último punto, como ya hice notar, pero su mínima importancia reside en la belleza de volverse explícito o en la graciosa algarabía de quedarse mudo, como en interferencia.

Un importante conflicto surgió a la hora de ensayar la escena que dice que en la segunda guerra mundial no hubieron muerto tantos. El segmento fílmico era iniciado por un cartel de medidas máximas comprimidas (que seguían siendo, todavía, máximas). Como en todos los casos anteriores, yo presenciaba el curso de las representaciones que Hans denominaba "entrenamientos", pero en verdad quiso decir "enumeraciones". Jamás pudimos reemplazar con algún éxito remoto esa locución hispánica en el panorama de germanísimos inmóviles diciendo que se matarían, jugando a los soldados y vaticinando muertes horrorosas pero, gracias a Dios, futuras. La cuestión, que llamó a todas mis atenciones a comparecer, involucra a Hansa, a Margo y a otro, pero todos estos son nombres de vida real, como comer embutidos. Daban pasos de alegría, que son los pasos de la actuación. Las miradas eran siempre de tres cuartos de perfil y, a veces, de medio, pero siempre consintiendo que los ojos parecieran muertos o vacíos, ojos de muerte, de sueño y de idiota (muertos y soñadores). Margo escuchaba atenta las razones que el otro daba sobre una cuestión. Hansa la maquillaba y ya estaban filmando (porque Krimer es vanguardista). El otro daba su papel. Y ahí es cuando decía (en tono de amor) "Y que (...) y lo que nos acaeció", decía cosas de un conflicto armado que dejaba anónimo. Cuando llegaba a las partes donde había un sujeto explícito como era "Guerra" o como eran sus actores propios, unas omisiones incidentales, cuidadas hasta el cansancio, irrumpían sin temor infundado. Como no entendidos. Venían, decían pero sobre todo omitían. Iban omitiendo, así, omitidos ellos mismos. No sabían que yo había estado hablando de ellos y que ellos estaban muertos (según lo que yo decía).

Otros sucesos menos innovadores pasaron. Una mujer se negó a ser su papel y apareció en las cintas de filmación haciendo de otra que era el mismo personaje de Margo, pero en los momentos que le incumbiesen de verdad. Sorprendentemente, su molestia no se hizo notar y todos pensaron que en verdad era quien no hacía que era y ella tuvo que quedar muy resentida. Este resentimiento fue de lo menos interesante porque, después de todo, su papel era, más bien, agregado, último, colgante o durmiente. Otro hombre negó la calidad de mis argumentos y negó la doctrina de Un Espíritu sobre el tiempo de la eternidad, en propia escena. En esos momentos se sintió un movimiento como de placas en el suelo.

Avisan de afuera que el éxito de la película es cuestionable. El impulso creador de Hans Krimer no será más que un impulso plagiario. Su duración (aproximada) es de veintidós horas. En la película quería estar el mundo. Siempre está el mundo, acá quería estar entero. No podía evitar llorar por Hans Krimer. Los mayores fracasos, suelen ser los propios. Un pintor fracasa vivo pero por una mancha y después muere y es famoso: el fracaso no era de él, era de los otros. Hans Krimer fracasaba todo él. La película duró un mes ante el ojo público, pero eso decir bastante poco porque, en su transcurso, confluyen, apenas, unas cuantas pocas emisiones justificadas por la duración. Todas las copias fueron conminadas al destierro de todos los países. Visité a Hans Krimer el verano pasado. Reía, congestionado, y compilaba alas de mariposas. En esa colección estaba el influjo de la magnífica memoria de un fauno que es la memoria de Dios, poco más o poco menos, aunque a la altura de los infinitos, las cosas tienden a igualarse. Las primeras palabras que dijo fueron de aprecio inútil. Las segundas eran sobre su película. "Se siente el vértigo". Le dije que eran veintidós horas (aproximadas). "La belleza está en el transcurso. He sabido de gente que se muere, gente mayor, y lo último que ve es un estereoscopio. Pero esos, solo lo que mueren al principio y al final de mi película. Hay otros. Hay partos, por ejemplo, muertes mínimas. Hay de todo mientras pasa mi película". Le dije que si (por decir) y le dije que estaban pasando cosas. Me dijo algo que no entendí, pero en realidad quería decirme que siempre están pasando cosas. Nos despedimos pero mucho después.

Fin

domingo, 25 de julio de 2010

Un Espíritu (O Historia Natural de los Plagios a Uno Mismo)

"Hola. Soy Un Espíritu pero ustedes ya lo sabían porque respiro en Lucida Grande cada 2 (dos) Large de tamaño hasta que a las letras le pasan carbonilla y no tengo necesidad de apretar sobre "negrita" para justificar mi superioridad intelectual. También lo sabían porque este coso* es muy predecible y porque Leibniz dijo respecto de la lógica continuidad:

"Existen dos tipos de verdades: Las verdades de la razón y las verdades de hecho"

Y Leibniz SIEMPRE escribe así, aburriéndose en Times hasta matarse.

Entonces, así había dicho mientras saciaba su intelecto humedeciéndose los dedos de brandy o algún licor de esos que yo nunca probé (yo, Un Espíritu) pero que, seguramente, son hermosos para oler y hasta para sacudirlos desde una altura considerable que no supere mi altura de manera que uno no corra con el riesgo de mojarse la frente y bautizarse de brandy, iniciarse en una secta oscura con bolsas grandes pero angostas que cubren la cabeza pero no lo suficiente como para morir, uno, tragándose el aliento de ocho días y que es el verdadero culpable, de la muerte, pero que queda impune porque a la muerte todos la tienen entre ojo y ojo y porque siempre uno muere por culpa de otro, como por culpa de un sable, o por culpa de las desigualdades raciales o de la misma muerte que se puede resumir en "Ataques cardíacos" (como Leibniz dijo). Cierto es que mi altura no supera el metro cincuenta."

Así acababa el reinado de las palabras compuestas, la dislexia cognitiva, de las citas circulares, del oxímoron comulgante y del amor (y del terror). Muchos fueron los que se quisieron matar o quisieron adquirir una hipoteca en cuotas tras la agresividad lingüística del otro, del anterior, al que yo (Un Espíritu) suplanto. Porque así la gente iba sintiéndose entrometida, invasiva, insalubre o dudosa en este coso* así iba mudándose y se callaba porque eran muchas palabras y muchas frases y porque "terminaban en 'Así dijo'" o muletillas de esa estirpe. Es cuando uno como yo, Un Espíritu, debe tomar el control de la situación, ajustar las medidas, calibrar las válvulas y permitir que se desagüe el ambiente "con pérdida de energía, de manera que el caudal desaguado no dañe la obra de alivio o las laderas, acopladas a turbinas para reducir el golpe de ariete en la tubería de presión" (Soy Un Espíritu y recito con la ciencia cierta, el funcionamiento de las válvulas en las represas, de manera que se funde una ligera analogía con la descompresión de los medios saturados. Esto debe notarse, Un Espíritu sabe de la forma de las válvulas).

Soy Un Espíritu y he vivido los tantos años que yo mismo soy los años y que yo mismo mido el tiempo y que soy el que tarda o el que no viene, el que existe y el que todavía no murió, porque el tiempo no muere hasta que el último ser humano fallece, o hasta que el tiempo muere. A lo largo de mis latitudes se han matado, con el paso de mis latitudes unos se han enterado de la crudeza del mar, o de la crudeza del tiempo (de mi mismo) o de la crudeza de los otros hombres. O se han enterado del mar mientras otros siquiera conocían la costa y se morían en la selva hermética o se mataban en la playa errática a la que llamaban, fortuitamente αιγιαλός, pero nunca "playa" o nunca "costa". Se enteraban de un idioma o de la dialéctica que las piedras habían callado o habían escondido con la ayuda del tiempo. Todo eso me pasaba. Una vez discurrí sobre la dialéctica y sobre Sófocles con un hombre de ahora y con el mismo Sófocles. Otro siglo, participé de la causa de los solteros liberales, del lado de Emerson. Dos horas después, los nativos nos acribillaban con balas como lanzas (eran lanzas). Una hora antes, había escrito mis memorias. Ocho horas después, tomé a mi mujer por bruta y la llamé prostituta en un acceso de rabia. Veinte horas pasadas, retorné al campo y puse mis manos sobre un grupo de sangres consonantes, como esferas platónicas que rechazan el contacto. Antes de que muriera el día, besé a Emerson en los labios. Dos siglos más tarde, me maté. Dos días después me vinieron diciendo cosas del espanto y del sueño y la vida, y bebimos botellitas de licor, de un trago y sin respirar. Una vez uno me llamó falaz y me dijo que "no existía", me disculpó por el resto de la humanidad y yo matado o voluble pidiendo perdón por no saber griego. Otro día me enfrentaron y me supieron expresar la incapacidad de ser yo al que le pasaban todas estas cosas (por mis rasgos de "Tiempo") y, al mismo tiempo, ser yo el que hiciera mis propias acciones. Les dije que "Emerson aquella vez, en verdad, en verdad les digo, se besó con toda la humanidad". Me perdonaron ellos también y al día siguiente crearon la metafísica. O se enteraron.

Así llego hasta estos días. Miren, miren como me ofrecieron el don de la parodia y así preludié esta entrada en este coso* con una cita narrativamente indecente, pero más inútil que hermosa o ágil o crítica. Así, miren, como puedo parodiar al otro, al anterior, al que suplanto. También puedo hacer esto: ºªº. O puedo hacer una lista de cosas hermosas y puedo configurar una serie de adhesiones a causas particulares:

1- Puedo empezar diciendo la supremacía artística de Tom Cruise quien, definitivamente, no habla sus libretos como si fuera un "analfabeto latinoamericano de la era de los maniqueos nacionales, leyendo en ruso" o como si "ayer se murieron todas las gracias del planeta y todos los hombres susceptibles de utilizarlas, menos una pero ya no tenía gracia". De esta manera, como pueden ver, empiezo con el olfato de parodiar al otro, al anterior, a ese Idealista.

2- Puedo continuar mi lista, entonces, con una negación de otra suscripción que el anterior (el hombre al que reemplazo) habría ejecutado con negligencia (según lo que creo negligente, claro). Entonces escribiría que: "Contrario, completamente, a la adhesión que el otro formulara de esta manera (y entonces detallo la adhesión que el otro formulara):

Y tal como dice Tucídides: Ellos son osados, intrépidos (...), vosotros (los espartanos)
sois cautelosos y no confiáis en vuestro poder ni en vuestro
juicio, (...) vosotros las odiáis (?) (...), vosotros no, (...) vosotros, (...) vosotros (...).
Para al fin agregar, Tucídides, con aire de consubstancialidad: "Los espartanos
son todos unos frígidos"

No puedo, a diferencia del otro (al que reemplazo) vindicar esta demostración de la alternancia de melosidad jactanciosa con hemorragia de escrúpulos, por lo tanto, la niego en otro de los dogmas de mi lista que aquí terminaría, en este punto (aquí:). (<---Ahí)

Puedo hacer muchas cosas. Como por ejemplo: puedo seguir parodiando al otro. Ahora puedo repetir algunos dilemas coronados al grado de existenciales, sabiendo, primero, las cualidades lingüísticas del otro, del anterior, del Idealista y repitiéndolas como deletreando cada palabra y pensándola hasta que se desmiembran los brazos, las piernas o las ramas. El otro, el de antes, decía muchas cosas y no decía nada. Manejaba la técnica de tomar la parte por el todo o de tomar ninguna parte por la parte y por lo entero. Utilizaba el recurso de la perífrasis eterna. Sus maneras de decir al perro iban desde el simple nombramiento "perro", a la enunciación indirecta: "cerdo, gato, mamífero" (eso es un perro). Otras veces podía desatarse el dilema y entonces no era este perro el mismo perro de otro texto. E incluso las formas del perro podían variar de un párrafo a otro, perdiéndose alguna pata o incluso el mismo perro. De esta manera, se prevenía utilizando el tecnicismo y la injusticia linguística que resumía en dos palabras dichas a contraluz o en penumbras y a la hora de la siesta: "¿Por qué decimos "Sonrisa", decimos "risa", pero tenemos que andar de un lado a otro para definir la "sonrisa en una boca con amalgamas dentales"?". Así, el otro, pedía que cada concepto tuviera su propia palabra y así terminaba el discurso diciendo que "osteometalloiinfectumrisaP" (en donde P es el artículo indefinido) significaba, en un ejercicio tedioso, la "sonrisa en una boca con amalgamas", que antes hubiera sido desdichada y hasta sin tecnicismo propio. Así o en griego.

Entonces, podemos seguir en ánimo de parodia hacia el otro, hacia el Idealista anterior (el de antes) decir que las preocupaciones ideo-geógraficamente (tecnicismo) más recientes, sabiendo ya que los ríos universalistas de la parábola se han secado (Referencia filosófica), se reúnen en el dilema de las "Patas de la mesa" o de las Mesoiinfectumpaton (término específico). De manera que uno, cualquiera, podría preguntarse "Si la famosa metáfora de los valores de la Italia de entre-guerras dicen que para prevenir el contacto de un cuerpo con un estado indeseable pero nominal, lo que se debe hacer es acariciar el lomo de alguna madera sin patas... ¿Pueden tocarse, para prevenirse de un imperecedero estado futuro, o para evitar que mis cachorritos se mueran o que Dios me escuche, pueden tocarse(repetición de las primera palabras) las mismas patas de la mesa, ya que son patas en si mismas y no poseen patas propias (elevación metafísica del mensaje)? Así uno dice. Entonces este dilema convencional hace estragos y la gente se muere o se mata o busca sogas de material resistente para ahogarse en un ventilador o en un objeto de alguna altura. Pero otros aún más deprimidos no tienen la altura necesaria y entonces no pueden llegar a colgar la soga desde alguna altura y entonces se matan(Dramatización del estado global). Como yo, que no llego al metro veinte o que estoy veinte metros abajo de la tierra (Un Espíritu e Idealista Empedernido están creados por contraste). O yo, que prefiero al espartano antes que al famélico e indestructible e incolgable Ateniense (Un Espíritu e Idealista Empedernido difieren en valores morales...

¡¿QUIÉN HABLA AHÍ?!...
¡No! ¿Quién habla allí?...
Un Espíritu, ¿allí?...
Uno...
¿Quién?...
Otro... El mismo que escribe
¿Escribe?
El mismo que habla. Hablamos.

)

*Coso en el original: Blog