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viernes, 12 de febrero de 2010

Come on! Sing with me

"Estaban interpelando a mis amigos. Estaban interpelando a mis amigos. Estaban interpelando a mis amigos y por un momento no tuve amigos pero después los tuve. Y después los tuve. Y después los tuve. Y era unos cuatro centímetros. Y era unos cuatro centímetros. Y era unos cuatro centímetros de veinte metros cuadrados repletos de narcisismo, interpelando a mis amigos. Oh, oh. Está interpelando a mis amigos. Con su narcisismo, con su narcisismo. Está interpelando a mis amigos. Oh, oh, a mis amigos. Oh, oh. A. Mis. Amigos. Amigos. Aunque ellos fueran, mis amigos, fueran otros y no un brazo o una pierna o un muslo dentro de la variedad vital que esconden. Los cuatro centímetros. Narcisistas. Oh, oh. Que están interpelando a mis amigos. Ya no. Es tan. Narcisista."

Miraban. Escuchaban. Se querían morir o se querían preocupar pero antes otra cosa que se olvidaron por el desuso y que no existía. Era como hacer cosas que no existían. Pensarlas. Por el olvido. Preocupados por los Sistemas Públicos de Interpelación.

"Oh, oh. A mis amigos. Están. Interpelando. A. Mis. Amigos. Me acerco e interpelo. A los cuatro centímetros. Le digo. Le digo. Que está interpelando a mis amigos. Oh, oh. A mis amigos. No me contesta. No me contesta. No me contesta que está interpelando a mis amigos. Pregunto. Pregunto. No me contesta. Tiene un arma. Tiene un arma. Tiene un arma entre las manos. El arma. Me advierten y abro las manos. Yo tengo el arma entre las manos. Oh oh, y mis amigos morirán. Están interpelando a mis amigos."

Cómo estábamos cerca, escuchaban con perfección y le iban dibujando alguna nota en las cejas y en los labios

-¿Qué dice?
-Canta
-¿Esta es una canción?
-Es LA canción. La escribí.
-La cantó mal.
-¿Entonces no hay interpelación?
-Puede que si.

Se miraron consternados o despreocupados. Yo no los miré porque estaba llorando y uno cuando llora no mira. O es una mirada que no cuenta. Y menos con estos anteojos que uso que son anteojos "como cualquier otro".

-La cantó mal ¿Vos escribiste esta canción? No parecía. Creí que estaba relatando.
-Lo estaba. Y si, yo escribí está canción durante un soleado.
-La cantó mal.
-¿Estabas preocupado?
-Si. Cuando habló de la interpelación pensé que en cualquier momento podría venir alguien y preguntarme acerca de mis motivaciones, las que justifican que esté acá.
(Se ríen)
-No hubieras sabido que decir (Se ríen) Si. Era una canción.
-Está muy bien.

Se alejaron los que escuchaban y pensaron que estaban muy tranquilos. Era una canción y no eran tantas palabras como las de decir que "cantó mal" o que "está muy bien". Se fueron y estaban tranquilos. Al que cantó, no lo volvieron a ver. Estaban tranquilos.

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Traducí esta nota al Esperanto aquí
Y leeme mientras ni siquiera entendés el significado individual de las palabras.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Si esto fuera magia, este posteo podría haberse llamado "La magia de Miles Davis", pero se llama "si esto fuera magia..."

Miles Davis es uno de esos nombres que se escuchan hasta en ausencia del oyente. Miles Davis, compositor, músico de Jazz. No quiero pecar, no, no quiero, (lo escribo con una mano y la otra, paralelamente, acaricia el lomo de las sagradas escrituras), no quiero pecar de formal, pero Miles Davis es la suma de unos discos, Miles Davis es 183 álbumes según el registro de RYM: ( y RYM es un registro cuidadoso que gente sin nombre y de respiraciones presuntamente esporádicas hace: ) cuarenta mil usuarios, dividido en etapas de su carrera, nueve según Wikipedia, signadas por una discográfica, por elementos constitutivos de la música, o por un color. Con o sin John Coltrane en el saxofón. Miles Davis nació en 1926 y

Se trata de una de las figuras más relevantes e influyentes de la historia del jazz

según Wikipedia. Trompetista, afinidad por la fusión y el bebop. Oriundo de Alton. De madre música. Miles Davis (John Coltrane en el saxofón) creador del sextet y el quintet. Miles Davis, con una ferviente preocupación por la estética de las drogas duras tales como... como, claro... Miles Davis es, (y no quiero pecar de insensato o subjetivo pero) uno de los genios de la música del siglo pasado, y es un gran logro considerando que nació en 1956 o en 1936 o en 1926, Miles Davis es una suma de unos cuantos álbumes (según RYM son... ¿?). Uno de esos nombres que se dicen hasta en ausencia del escucha. Y suelo ser reticente a esos nombres, pero un día se alinearon los planetas o el teclado cobró vida propia (en una inédita conspiración con El Mouse) y fue penetrando páginas, dibujando preguntas, deletreando pedidos. Y no es que quiera pecar de congruente o exacto, o concreto (nada es concreto en Internet, ni siquiera el ruido de una restricción, o el alerta de una peste informática) pero debo decirles que es por eso por lo que no tengo Anti-virus y que, además, el teclado, en su paroxismo de baile negro estadounidense de fines de los sesenta, a tal ataque de vigor le sumó un "+ Mediafire" y entonces "Miles Davis" (John Coltrane, saxofón) estaba en mi pc, porque un extraño me lo ofrecía. "Kind of blue", (ahora mismo termina "So What") "Kind of blue" estaba en mi máquina. El amor a primera escucha no existe, pero creo que en esa tarde gris que a la computadora no le interesaba, y a Miles Davis (John Coltrane, saxofón), a Miles Davis tampoco, en esa tarde gris lo inventamos. El órfico despertar de mis zapatillas y el siseo del taco contra el suelo, me provocaron una risa, y yo estaba un poco feliz porque Miles Davis (John Coltrane redefine el concepto de eco, John Coltrane, Saxofón) estaba archivado en mi computadora y además sonaba, por unos parlantes que el teclado se encargó de prender. De técnica no se nada, pero basta la belleza, que a veces es una fracción de segundo, la mitad de la nota y la deducción de las siguientes, y otra nota y la subsecuente confirmación de las siguientes, y a uno le sobran endorfinas en el recipiente, entonces no hay razón por la que cuidar de las medidas que se están bebiendo. La estética de Miles Davis (trompetista, murió a los 65 años) es perfecta. La ejecución es menos lenta que múltiple, porque la magia que guarda él, o que pulsa Tortoise, o que guarda la percusión en Can (o en grupos más recientes como Boredoms), es una multitud de sonidos que no se oyen, ni se emiten. Se intuyen. Es la sumisión del inconsciente a una experiencia menos efímera que milagrosa: la experiencia de sentir que, más allá de la canción que se grabó en el cd, hay una gama de sonidos que se desprenden como por intuición o, en un sentido muy estricto, como por "método de deducción de implicancias lógicas". Y entonces uno no sabe si el simple pensamiento respecto de estas materias del intelecto, es un plagio y entonces prefiere acallar las notas con otra composición (ahora suena "Blue in green") o si este pensamiento, estos sonidos que se multiplican con el verano de la aracnofobia, uno sabe si estos sonidos son de la propia autoría de quien los escucha. Ni siquiera se sabe si el que está al lado puede compartir este festín de sonidos encasillándose en una construcción enclenque que poco a poco toma la forma que el sol le confiere. Si, así digo yo, Miles. Tócala de nuevo, porque yo te conozco ese piano (ahora muere "Blue in green", pero, ¿leen lo que escribo? lo sigo escuchando). Es

un millar, un conglomerado de brevísimas ejecuciones ¿Las oís? Claro que si, si tienen que estar dispuestas ahí desde el primer pensamiento, técnicamente calculado su momento, humildemente insertado. Consciente, siempre concientemente. Es el eco que va multiplicando "Blue in green" (que ya terminó). Sentate. Vos no sos Miles Davis (más de treinta discos a la venta) y vos si que estás pensando en la infinidad de gotas que esperan a que pongas un pie afuera de mi casa, para descocerse de un entramado que ni siquiera ves porque han fijado las nuevas leyes de la perspectiva (repasas el manual orientador con la perfección del heresiarca) y a nosotros nos parece un acometido barbárico. Ser diminuto cuando nos separan dos, cinco, ocho metros, y entonces las gotas aparecen potenciales hasta la inexistencia. El teclado perdió su sensualidad, para nosotros y para él mismo. De él no hablemos. Hablemos de lo que se escucha ahora. Sentate, no va a llover hasta que te indignes a salir de mi casa. No preguntes. Oí. No. Vos. Vos oí. Yo, incurriendo en la fatalidad del presente, yo ya lo oigo (Miles Davis grabó más de veinte álbumes de estudio). Oís. Y no es que de los once minutos de "All Blues", aún el parlante escatime en seis. Es que todavía siguen sonando algunas estrofas de "Blue in green", aún cuando murió hace cinco minutos. Me jura que oye, pero yo creo que algunas cosas las entendemos porque odiamos la privacidad del otro, e irrumpimos por lo que dejó de ser un pedido o una pregunta, y ahora solamente es una de las formas que tengo de jactarme: "¿Oís?". Lo jura. Le digo que se vaya, que tiene que llover. Andate, que tiene que llover. "Lárgate, que tiene que llover" (Lo carcelario del cinturón que me fulmina las costillas, también me priva de algunas locuciones del castellano) (Miles Davis, compatriota de algunos, compatriota, hijo de familia)

Ya pasaron dos meses. "Kind of blue" sigue en mi equipo, en la desprolijidad de lo que no entiendo (Miles Davis, tocaba de esos instrumentos que viven el impulso del aliento, vivió ¿65? años). Yo creo que nunca debería haberlo escuchado, nunca "Kind of blue", por estas consecuencias (que algunos supusieron "consecuencias indirectas") que yo supongo deductivas. Hace dos meses que "Blue in green". Hace dos meses que sigue sonando. Pero no es Blue in Green ("Kind of blue", DAVIS, Miles, 1959), son los ecos de ese pasado Blue in green. Es fácil de entender como para cualquiera. Bajaste un disco de Miles Davis, lo ejecutaste con la presura del inexperto y vos leíste, claro, que eran once minutos en los que distribuían las notas de Blue In Green. Once agraciados, constantes, justos y acatados minutos. Una persona te acompañaba y le tenía miedo a la lluvia. Bajaste la mirada y eran las diez y cincuenta del diez de abril, con Blue in green (de Miles Davis, aficionado al billar, que es una forma de la música concreta, LO EXIJO) habiendo venido en auxilio de mis apacibles oídos recien a las diez y treinta y nueve. No es tan difícil de entender. Se cumplió el plazo y seguía sonando. Y no hace a la resolución deste misterioso caso que la canción exceda los once minutos exactos y que ahora sean los segundos restantes los que siguen maquinando: ya pasaron dos meses y es un eco, ya no importa ni Miles Davis, ni la sequía climática en el norte, ni la relatividad del tiempo. Uno me dijo que era conveniente adoptar esas voces como el silencio del que gozan todavía algunos. Yo digo que el silencio empieza y termina en si mismo, en el silencio. Qué el silencio sale de adentro, de las cuencas llenas de los ojos (pero de entre los espacios intersticiales). Pero después están las notas deducibles de Blue In Green, que presentan una indiscreta metáfora de a variedad. Un día puede ser una muerte. Otro día un espejo, el mismo día la multiplicación y las leyes simples de la matemática financiera. Otro día son una mujer que no me mira porque no me atrae. Un particular día es la redundancia (de un espejo, o de una muerte o de una mujer). Una vez es la intimidad y eso significó un alivio barato que se disipó en horas. Ni la homeopatía ha curado este mal, ni la astrología ha predicho una cura homeopática. En algún momento me río solo (el único que me escucha es Blue In Green), me río por la paradoja del silencio en el que guardo conmigo mismo esta vasta cantidad de sonidos ruidosos. Hace dos meses que no duermo. El señor F. me hizo presente, ayer, en su despacho. Me amenazó con el despido, con una daga y otras algarabías de la muerte. Lo que más me asusta de aquel hecho que se volverá rutinario, es la soledad que avendría con la pérdida de trabajo.El señor F. comunicaría al señor P. de mi mala conducta laboral. El señor P. a los señores K. y J., que tan vecinos son entre ellos. Y así me negarían cada puesto laboral y mi soledad se haría más patente, mi soledad con Blue In Green. El señor F. ha preservado siempre una conducta intachable, despacha los sobres con la habilidad de Mercurio y tiene dos hijos, cuatro nietos, una esposa muerta, una esposa viva y una amante. Yo creo que me permitiría el empleo por algunos meses más. Cuando llegue el momento, me despediré, alquilaré un bote y me perderé en alta mar, en donde nadie conoce a Miles Davis. Un amigo se atrevió a pronunciar la idea de que solemos profesar la identidad de dos distintos a partir del efecto que causan, siendo tan afines a las leyes de causalidad. De tener razón, la situación se resolvería con el silencio jugándome una mala pasada, después de haber conocido las suertes de Kind of Blue y con el insoportable mutismo que me reclama escuchar a Miles Davis. De cualquier manera, el suplicio es Blue in Green. (Miles Davis, . . . )

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Los chistes no se explican pero

Esta es una vindicación del sistema clasificatorio que me motiva desde unos ángulos de mi fisiología huesuda que aún permanecen vedados hasta para mi mismo. Si, porque desde hace mucho que me encanta clasificar y el mundo está regido por el sistema clasificatorio, eso lo sabe cualquiera. Porque sí. Marx habla horribles pestes de él, pero porque tenía una neurosis grave en el lóbulo frontal que le impedía apreciar la hermosura de un triángulo como método de ilustración de la naturaleza o de la sociedad, así como de otras formas estéticamente más reprobables: un trapecio o un cuadrado, que, hay que decirlo, se pierden en los trescientos sesenta grados de posiciones incómodas. Marx, para ilustrar a la sociedad, propone una figura de una sola cara y plana, inspirada en “El zahir”, en la que todos los puntos son idénticos entre si, de modo que es válido pensar en un único punto despreciable por su magnitud cuántica. Borges admite la alegría de ciertas enciclopedias niponas que se arriesgan a la arbitrariedad más profana para encontrar una definición más certera de la materia de las cosas (ahí nació Hitler, dicen). La misma enciclopedia es un cúmulo de objetos clasificados bajo el criterio de trascendencia o de ruido. Yo, por ejemplo, soy una carraspera afónica y anónima. La Teoría de conjuntos de Cantor es la representación más bella del ideal clasificatorio. La célula divide y condiciona. Teniendo en cuenta estas notables apreciaciones, aún de estas maneras tan insólitas, siempre me gustó la acción de la clasificación, que es la expresión del deseo de la naturaleza (¿la naturaleza humana? Supongo). Porque desde chico, "este es anfibio y este es reptil", y así según el tipo de cubierta del organismo vivo, todas ellas desarrolladas a partir del modelo máximo: el tejido epitelial, porque los seres humanos siempre fuimos ejemplares, desde la ejemplaridad de una manzana en la boca. Ya pasados los años, veía como se burlaban de “este porque tiene el pelo negro” o “esta que no es que tenga cuatro ojos, tiene la órbita de Júpiter montada al globo ocular”, y entonces la comunidad se iba subdividiendo en grupos y los criterios de selección iban mutando y revolucionándose, siendo subvencionados por diferentes firmas de afiliación política anónima y ellos firmaban y “hoy vamos a cremar a los negros”. Algunos excluidos se nombraban de alguna manera más o menos digna, y entonces se evacuaba a la soledad de una o dos dendritas. Yo fui viendo crecer este Imperio Clasificatorio, y la vista se me nublaba un poco, mientras las huestes de la exclusión se iban divirtiendo con la espalda de una o el tórax de otro. Hasta que los narigones y los jorobados terminamos adentro de una bolsa y todo estaba oscuro, por las leyes ópticas de las superficies planas. Yo bien no supe si por narigón o por jorobado lo que inició una serie de interrogantes, pero después me abrieron una causa en el tema de la perversión del conocimiento (pero eso ya fue más serio).





Vulpix no fue ni de fuego, ni de agua, ni de azufre. Y así terminó.



"Aún así, seguí amando el sistema clasificatorio. Qué mantiene la entropía y esas cosas necesarias para dividir al mundo entre "los que saben de entropía y esas cosas" y "los que no". Que se yó. Divide y reinarás, dicen. "
Idealista Empedernido en 2006
(desde el interior de una bolsa)


Este breve repaso no arroja ninguna clave sobre el gran misterio de mi afición por la clasificación, pero al menos me sirve de introducción para decir que agregué a mi Blog un sistema clasificatorio:

SENTITE
Descuartizado
Dolorido
Eh?

Uno puede entrar, y también puede leer, y de paso elegir alguna reacción de las ya mencionadas. Hubiera puesto cuatro, pero el blog siente no se que perversión por el sistema trisimal, supongo que después es más fácil sacar porcentajes. También podés entrar principalmente motivado por el sistema clasificatorio, como algunos que ya me hicieron culpable de “yo estoy en Santa Fe y Callao, pero mi brazo quedó en casa”. Sepan entender que si yo empiezo a descuartizar, empiezo por el aparato reproductor. No tengan dudas. Si quieren pueden ir a su entrada favorita (¿) y tildar sobre la opción que mejor describe la sensación que bien impregnada les quedó (considerando lo esporádico de mis entradas, ya deberías estar desangrado, si, vos, descuartizado, que “vengá mi muerte, hijo mío”, como Mufasa o el que tenía la belladona en el oído y no sintió nada).

Entonces, para cada entrada, va a existir una sensación ganadora. Bajo el sesgo democrático (no se por cuál salto inductivo) veinte de treinta personas se sintieron doloridas con la entrada X y entonces, el sesenta y siete por ciento pasa a ser el cien por ciento, y todos quedaron muy doloridos con X. Incluso los que no votaron. Pero esas cosas se intuyen.

“Descuartizado” y “Dolorido” son un intento de insulto hacia mi poder narrativo/expresivo. “Eh?” también, pero considerando que “Gloriosos los ignorantes”, y considerando que ustedes no ignoran, ya se perdieron la condición de gloria, por lo que el insulto sale disparado hacia direcciones antes imprevistas y nos mantenemos en un pie de Igualdad. Es una concesión que se le otorga a Marx, que llora mucho, y al silogismo categórico. Las tres sensaciones son parte de un plan misterioso y funesto contra mí. De esta manera, yo puedo inferir que uno que votó “Eh?”, en realidad amó mi entrada, pero ante el sesgo de universalización de las leyes institucionales, intuyó al voto, obligatorio e, incluso, secreto.

De todas maneras, bajo el sesgo de estandarización del conocimiento, todos sabemos que las sensaciones no tardarán en pasar a ser:

Descuartizado: Malo
Dolorido: Regular
Eh?: Bueno

Con lo que me gusta que no me entiendan y me concedan el beneficio del autismo.

Agradecimientos al INADI que me ha importado una suma de 1000 pesos por cada ocasión en la que omití la palabra “discriminación”.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Podría haber sido

[Cortázar no leyó a Borges. Borges no leyó a Joyce. Joyce no leyó a Kafka. Kafka no leyó a nadie. Nadie no leyó a Todos. Todos no leyó a Anselmo*. Anselmo no leyó a Aristóteles. Aristóteles, definitivamente no leyó a Homero.

Entonces los conejitos blancuzcos del narrador de "Carta a una señorita a París", que eran vomitados y contenidos (por una inclinación del sujeto al ácido acético), resultan ser retenidos por la vesícula. La vesícula crece y alcanza dimensiones exageradas. Todos están sorprendidos. La vésicula sigue creciendo y todos ya acusan redundancia. Todos odian a redundancia y le exigen una solución. Redundancia apela a sinónimos pero hay un grave error ontológico. La cirugía descubre a la vesícula que sale al exterior. Por dentro, anidan los conejitos. Son extraídos con harto cuidado y colocados sobre hojas de papel blanco mate. La gente cree que el blanco mate no produce anemia, pero, para aquel entonces, la negligencia de estas voces populares es puesta en evidencia por la Ciencia. La Ciencia no come ácido acético, pero se junta con la Carmen y la Estela (las carmen y estela). Un neologismo surge. Entonces, el narrador ya sufre de anemia y la luz solar lo conduce a emociones violentas. En ese mismo entonces, el narrador ya escribe. Después de aquel entonces, en entonces-2, continúa escribiendo. Rearman la vesícula con un método innovador y los conejitos vuelven a anidar en ella. La tal vesícula es reincoporada al cuerpo del narrador, que no se suicida. El narrador no debe tomar complementos de bilis por el resto de su vida, pero tiene anemia.

Por otro lado, en lo referente a Homero, el tal existe y además debe robarse a una a la que llamó Helena, para suscitar el enfrentamiento que nunca antes pasó. Culpan a Paris El hecho nos parece más justificado ahora que anteriormente, y la gente ya no lee a Homero. Los espartanos están de acuerdo. Cortázar no lee a Homero. Todos quieren a Paris y Helena, y quienes no, son acusados de antropófagos, machistas, misóginos y enviados a la hoguera. Helena es mujer.]**

*Yo no leí a Anselmo.
**Idealista no leyó Gramática

domingo, 29 de noviembre de 2009

De cómo vencí al Msn, viajé al System 32, me tomé un café y me hice socialista

No es que no pueda sobrevivir sin messenger. No es ¿Cuántas horas a la semana lo uso? ¿Cuántas veces, al mes, me baño? Y bueno, ahí tenés. Pero es que, vos viste, el otro estaba entrecerrando los ojos, ¿vos te acordas?, los ciento veinte mil watts de la bombilla del costado que le desfiguraban los ojos (y ahora son tres, tres ojos), claro... vos viste. No es que no pueda sobrevivir sin messenger, pero al otro, ahí, medio dormido - medio despierto, le apagaron la luz. Y entonces quiso luz, pero estaba dormido ¿vos te acordas? Lo que pasa es que el otro también fuma paco.
Pero me desperté el otro día (el otro que puede ser el segundo, tercero y cuarto, contando desde la vez en que no pasó nada... a la noción del tiempo me la cobran por PayPal). Entonces me despertaba. Pc. Café con leche (microondas previo). Windows XP se está cargando ¿Cuál es la esencia de un microondas? Windows se sigue cargando ¿Desde cuando el cargador de Windows XP es verde? Windows está terminando de cargarse. Seguro que al microondas lo creó una de esas sectas del sur de Estados Unidos en las que bailan cumbia y le hacen justicia a los melanocitos de más (si, practican el racismo).
Mi escritorio. El café con leche quema. El Messenger se abre solo porque nadie me preguntó. La magia del Autorun: no sé si realmente están intentando convencerme para que adquiera uno de esos Toyota o no se enteraron del asqueroso adolescente de 17 años que soy. Ambos ¿no? Ambos, porque hay una relación de implicancia metida ahí... pero son las diez de la mañana. Tecleo ****, y no hago clic en "iniciar sesión" porque yo si aprendí a usar el





enter. Ya me imagino. Los dos o tres energúmenos de siempre, conectados. Casi tan energúmenos como yo (pero yo puedo verlos a ellos y pensar, "los dos o tres...") y que en realidad son dos, porque uno se conecta desde dos cuentas diferentes y ensaya que es un ser humano y que es feliz, por no se qué alteración del sistema límbico. Pero entonces el mensajito "Hay una versión de Windows..." si, si, si ¡Porque yo apreté el enter! "...Live MSN"...¿EH? Sin conexión. Y al vigésimo intento me dijo que la única manera de constatar la conexión del par de energúmenos a las diez de la mañana, era actualizando mi más anciano messenger, cambiarlo por uno que brillaba y era más joven y bailaba en la oscuridad. Claro, pero "yo no quiero". Para ese entonces, el messenger parecía haber agotado las vías de comunicación ¿Cómo infectar el asombroso entramado de bits de un sistema operativo con un instrusivo "gen para la libertad propia"? Porque yo iba con la cabeza gacha, les juro que había tirado la espada y les juro una cabeza gacha, protegiendo entre mis manitas (debilísimas) el Santo Grial que los otros me querían cambiar por unas bolsas (multiuso) Ziploc, aún cuando las bolsitas eran mucho más pesadas, aún cuando sin ellas iba a poder, tranquilamente, no usar no se que manga de colores como fondo para las ventanas de las conversaciones.
¿Cómo infectar entonces con ese gen de la libertad? Les juro que no obtuve respuesta. Más tarde entendería el error conceptual de la frase: debería haber infectado con un bit. Más antes no pude vislumbrar tamaña revelación. Más tarde si pude entender que el tal gen no existía.
Y creo que lloré o reproduje una canción melosa que recordaba mis andanzas como caballero protector del Santo Grial, y del Castillo de nosedonde, y de Avalon, y de sexo con Ginebra, y de como la industria del Msn había pervertido mi libertad de expresión, solo para vender dos o tres bolsas Ziploc de más (bolsas multiuso). Lo reproduje porque para ese entonces ya había globalizado mis penurias en el Facebook, y algunos me consolaron, otros me no-contestaron y unos últimos pusieron que "les gustaba". Y ese grupo de rock me hizo una canción. Y ya era famoso pero no tenía bolsas Ziploc, que encima son multiuso y ponen contentas a unas viejitas que salen en la propaganda.
Cinco horas después, no sé como, estaba haciendo terapia grupal con una comunidad de asquerosos y devastados individuos que habían sido víctimas de esta organización delictiva messengeriana que juega a "tururún"- Dios dice: morirás estrangulado por tus propias cuerdas vocales; "tururún" Dam dice: Ya lo sé.
Entre los neófitos había uno que era tuerto, o algo así, que se paró varias veces sobre un pedestal súper cubierto de estrellas multicolores, mientras los otros jugaban a decirse cosas pervertidas, pero de una manera sagaz y hasta nueva, por lo que induje, solamente, el nivel de perversión que la entonación escupía de a momentos. Y el tuerto: "El nuevo windows significa: más virus, más venta de las empresas de anti-virus. Significa enlentecimiento de la velocidad de la PC, y significa más venta de memorias RAM". Y después les explicó a algunos que "esos que compraban" eran ellos mismos. Pero siguieron escupiendo y no escucharon. Y yo mismo escupí.
El tuerto siguió hablando de un GRAN truco que nos permitiría abrazar al Santo Grial con más fuerza, y que no tenía mucho que ver con gimnasios o bolsas ziploc. Tuve que ir hasta System32, que es el lugar más top del disco local C, pero que no sé muy bien para que sirve. Pero vos suponé que es TOP. Escribí unos códigos, y ahí si, con el enter, pude entrar a mi Messenger viejo.
Y cinco horas más tarde me sentía feliz conmigo mismo, con System32 y hasta con el tuerto. Con el que pusimos un local de ventas de remeras del Che, que ya es monopolio. Y ustedes no me crean, no serán tan buenas como las bolsas Ziploc, pero al menos te retienen la grasa abdominal.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Encuentran manuscritos de las nuevas temporadas

LOS GUIONISTAS DE "LAW AND ORDER" SE ATREVEN


AL CAMBIO


ES EN SU VIGÉSIMA TEMPORADA. ENCONTRARON MANUSCRITO. SÍFILIS. CIA. HUBO JUICIO ORAL.

Algunos guionistas piensan en castellano.

"Otros no saben escribir incesto" declara uno.





POR SUERTE LOS GUIONISTAS DE "LOST" TAMBIÉN SE


ATREVEN AL CAMBIO


CONTENTOS. BARBACOA. PERSECUCIÓN POR LA SELVA.


Incorporaron a los personajes de Eliott y Olivia.

Ahoran arriesgan que Incesto se escribe "Incestuos"

domingo, 15 de noviembre de 2009

Metele la coma

Amo a esta chica palabra entonces le voy a proponer casamiento a esta entonces hasta que viene el consecuentemente consecuente me enamora entonces muere

domingo, 1 de noviembre de 2009

Espacio infinito (Mandame la ambient)

Vivía en una nuez y me considera rey del espacio infinito. Yo tenía un espacio infinito. Pero hay cosas que de pronto empiezan a oler mal: el vitel tonné, un país emergente, la gangrena, un matrimonio ¿Una nuez? El espacio infinito te llega a quedar chico (y huele mal). Pero... a ver... No es que sea tan chico. No tanto. Ponele que las cortinas son. Que se te prenden de monotonía y esperas encontrarlas hasta en el inodoro. No, las cortinas no estaban bien. Y yo aprendí que ejercen una especie de misticismo violento contra todos los otros objetos del Espacio Infinito, y sus propias disposiciones. Porque no podés pretender que un par de imágenes de mazorcas o un trigal completo queden en consonancia con los sillones de franela azul. No. Porque uno puede ser ecléctico, pero también sabe ser ridículo. Y hasta a veces, como no reprimirlo*. Entonces querés arrimarle kerosene a un grupo de adolescentes hormonalmente activos. Pero ¿sabés que? Al grupito lo conducís hasta las proximidades de tu nuez, de tu espacio infinito. Claro que antes de eso, antes de prenderlo fuego. Entonces si. Ya tenías el kerosene a mano, o en las manos, por esto del cambio climático. Y fuego. Fuego al grupo de adolescentes ¡Si! Qué justamente rondaba la nuez. Se prendió la nuez, el espacio infinito. Y porque sí, porque la mirabas y te corría por las venas el dolor y la verguenza en forma de criaturitas con patas de anclaje y esos accesorios desaforados que solo saben portar los virus y algunas amebas con colesterol. Y se fue. Me deshice. Porque cuando la franela azul dice no: dice no.



Imagen asociada al infinito.
Subida por algún energúmeno que también
supo dar su opinión sobre el destino, el futuro
la gonorrea y otras asociaciones sin fines de lucro





Pero como uno es súper cool y está al mango de globalización, acto seguido encuentra otro espacio en el que pueda desenvolverse tal cual es ahora, y sin sentir los pómulos calientes (al menos provisoriamente).



Y todavía estoy en edad de encontrar el mundo lo suficientemente anodino y suicidarme sin haber puesto un pie en alguna oficina del estado. Ergo todo es volatilidad, y la fecha de caducidad de este blog es:



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seguimos loading...





O puedo hacer un curso sobre las bondades de la franela azul.





*Se conocen algunas variantes del género, capaces de adoptar una ridiculez desaforada y sentirse orgullosos respecto de ella. Algunos mitos orientales hablan de ridículos per se. El espacio sináptico de estos sujetos está en estudio.