lunes, 23 de mayo de 2011

Visita o paseo por la última vida de Agné Hamad y los hechos de sangre que ella provocó

Ingenioso es, por ejemplo, lo que habría especulado Agné Hamad, antiguo especulador. Hombre adquirido en cuotas fáciles por los fantasmas del "Arte por el arte mismo", fantasmas alineados todos en la serie "Producción por la producción". Los miembros de esta serie serían incapaces de mantener un diálogo limpio con su conciencia y de resolver sus delirios solo internamente, y por eso es que ya han eliminado* toneladas de actuales baratijas y de lápices, tarjetas navideñas y papeles que ellos mismos produjeron, para que entonces se les permitiera protestar por cosas de la tala indiscriminada... que ellos mismos continúan practicando para que entonces se les permitiera protestar. El proyecto de Agné es distinto y casi no ha provocado la parcial deforestación de "un bosque a las afueras", al que, los alineados en la serie "Producción por la producción", nombran de esta manera ambigua para ocultar el caso análogo de otros tres bosques de las afueras. El primero de los bosques, incluso, sería inventado. Agné Hamad es nuestro hombre. Intenta ocultarlo, pero sus padres son árabes y tienen sueño. Hasta hace unos días era un regular empleado pirómano en algún lugar y tal vez talaba árboles sin las precauciones necesarias para este trabajo de carboneros y peligrosos. Era alto, incompleto y uno tiene que hablarle en voz baja para que no se asuste. Ahora mismo nos observan dos ojos recortados por una caja que esconde su cuerpo de pertenencia. Esos son los ojos de Agné Hamad. Era poético pero tenía extraños conceptos sobre la rima y no era poético como era intratable. Todos estos regímenes de Dios ahora apenas se notan. A lo último era "otro hombre que sospecha que podría hacer mucho dinero con el sufrimiento de los niños, pero aún no descubrió el método". Este método es extranjero, negro y con patas de cabra, pero no es ni un africano, ni la muerte. Ahora, Agné, es quien descubre el potencial artístico de las entradas. Podría decirse que las entradas lo han vuelto al camino. Otros podrían reemplazar "camino" por "verdad". Yo prefiero terminar en "Ahora descubre el potencial artístico de las entradas". Seguirlo en Un Espíritu. El que va a morir, Un Espíritu. El imparcial por letal, Un Espíritu. El sobreviviente por imparcial, Un Espíritu. El letal por sobreviviente, y su nombre es explícito (TUYO ES, TUYO ES EL REINO). Un Espíritu es quien halló a Agné Hamad y estuvo sorprendido por lo que él llamó tres horas, que uno debe entender por tres siglos que nos sobreviven**. Lo llevó a un despacho y lo hizo suyo, para propagarlo entre los hombres. Lo nombró "hijo del tiempo", como Un Espíritu nombra a sus secuaces. Un extracto de la obra de Agné Hamad puede ser el siguiente:

Este (y no es esto)

Esta y otras obras también pueden ser encontradas en la "Galería actual de arte contemporáneo entre artistas recuperados". Un Espíritu la ha fundado con el sudor de su frente. Y por sudor, la palabra es dolor. La ha fundado para artistas revueltos o retornados de las malas influencias. ¡CONOZCA A LOS EX-CONVICTOS QUE PUDIERON HABER MATADO A SU HIJO, matándolo a usted! Y, tal vez, sáquese una foto con alguno de ellos. Observe las obras con pasión, o solo con un dejo de ironía que haga juego con el esquema general que Un Espíritu está ordenando en detrimento de los que miran con pasión, quienes serían "amanerados y televidentes". Mate a una de las obras, o cocínela al aire libre para invitar a comer a la gente. Siéntese sobre otra de ellas, o solo úsela como lo que realmente es: un tapete (Perdón: una constitución nacional de algún país). Invite a una obra de arte a tomar un café, o solamente coopere para otorgarle la ciudadanía. Consérvela como patrimonio nacional o deje de fomentar el embalsamamiento personal ¡Muchos otros verbos intolerables o extraños!...
encontré. "Pase, pase por aquí", una mujer de élite dice. La observo porque es más blanca y hay paredes. Ella no me invitó pero me invitó otro. "¿Quién lo invitó?", la mujer interesada. "La recibí. La invitación", mi respuesta es irrefutable; la invitación es para la galería y a mi me han invitado. Recibí la invitación. Un hombre anuncia un final inminente en la entrada de la galería. El final nos involucra a todos o solo a algunos, los que no murieron antes del final. Es "el hombre no irónico", una obra de arte viviente. Habla rápido: "¡Claro! Claro, piensan que pueden venir, simplemente, tocar a la entrada de mi puerta y destrozar mis margaritas. Piensan que tienen el derecho de observarme pequeños pedazos de la ira de Dios ¡pues nadie lo tiene! lo tiene que ser observado. Claro, ¡toquen a la entrada! ¿Querrían también pasar a beber ponche en mi sombrero y tocar todo lo que este estrictamente prohibido por reglamentación?" Esta última frase del hombre parecería molesta. Uno se echa hacia atrás para correr, pero entonces se da cuenta de que está al lado de lo que es el Hombre No Irónico, quien no conoce la ironía y, es verdad, a la última frase le falta el tono típico que él no conoce. Insistente nos pide que bebamos y que toquemos. No entiende la molestia de nosotros, porque no conoce la ironía y dieron por llamarlo "Hombre no irónico", una auténtica obra de arte: "Claro, claro, ¿POR QUÉ NO VIENEN A PERTURBAR EL AIRE YA CONVEXO? Vengan, perturben". Y habla en serio. Ese hombre, de verdad, no conoce la ironía.

Hacia el interior hay formas prohibidas del arte, formas análogas a otras bien conocidas en la realidad. Me fijé especialmente por Hans Krûger, un amigo del hombre, que expone aquí su serie: "Was he...?", serie ilícita que se propone interpelar a la sociedad, de raíz, sobre algunos tópicos más encarnados que habíamos olvidado y que, incluso, nos parecen nuevos o inventados por el curso natural de los hechos, prolijo curso. La primera fotografía pertenece a Ingmar Bergman y no fue tomada por Hans, pero lo justifica la diferencia etaria. O no. Su epígrafe es el siguiente: "Was he funny?". Otra es sobre un hombre. Reza: "Was he black?". Al lado me tengo para ver a Charles Manson con cara de Charles Manson (fue una cara inaugural). Una frase que dice: "Was he way too drunk?". Otro remite a Paz Vega, actriz, de quien se dice: "Was she better at being Penelope Cruz?". Acusador.

Otra serie es la de Hamad, pero no hace falta hablar de ella mucho más, que se exhibe por computadora y revela el misterio de la humanidad. Hay otras dos mujeres pero no son simpáticas y su arte es más bien proselitista, como el de los románticos que hacían proselitismo de ellos mismos. Hay una contusión, de repente. Es la mujer blanca del principio. Yo entiendo que deban sacarla a tomar aire y no entiendo que me saquen a mi también, pero son esos movimientos que suelen darse en los sueños, en donde los argumentos se completan, no por lógica, sino por cercanía. El argumento requiere que yo esté afuera y me sacan porque la mujer blanca ha tenido una contusión. Las obras de arte, la obra humana, está ocupada al interior, siendo humana y siendo arte. En la estampida me doy vuelta. No corro por mi, corro porque soy un espectador y todas las obras deben permanecer adentro. Y permanecen. El argumento se lo había deparado una película. Salimos todos. Cerraron las puertas. Adentro están los artistas, que son sus obras de arte, ex convictos que podrían haber matado a tu hijo y a los suyos, por matarlo a usted. Es en ese momento cuando prenden la chispa. Adentro están los que quedan, están por morir, todos y el fuego hace su trabajo en lo que fue la transmisión cultural. Miramos mientras la biblioteca de Alejandría arde. Al lado está un hombre, alto, con siseos y fruto de una guerra civil y un confinamiento, pero no quiere dejar que vean este pasado o cualquier otro. Es Agné. Lo miro y él debería estar adentro. No digo nada porque es seguro que esta vez quiere ser otro. Representa su papel hasta que el fuego consume la última obra. No es "El banquete" de Platón o cualquier otra cosa.


*Bellísima Grant sugiere que el verbo es: erradicar, como ratas. La RAE optó por: Expeler; pero la RAE no habla español: ¡habla Español! La película de Hans Krûger cuando lo recrea, recrearía el verbo "degollar" y la escena sería insultante.
**Entenderlo no puede ser difícil si se piensa que Un Espíritu vive ahora pero también tiene contactos en el futuro, porque su tiempo es el de la eternidad. Sus emociones serían extensas para los hombres y él, cuando morimos, sigue rondándolas. Esto ha solucionado haciéndolas también irrelacionales. Mientras está muy emocionado también le sucede algo que para nosotros sería provocado por la emoción: un contrato por derecho. La unión causal de estos hechos es estética y queda por parte del hombre, que no piensa fuera balas letales. Un asesinato de Un Espíritu dura tres años. La muerte no viene tres años después, viene al lado o incluso antes y la causa es solo una función del hombre, una función de pensar. Esto impide que el muerto siga vivo tres años después, o que Agné Hamad obtenga su contrato recién tres siglos más tarde, cuando ya esté muerto. No puede ser difícil entenderlo si pensamos que los animales han sido el mismo durante nosotros, los hombres, que hemos sido el mismo y que no morimos. Otro ejemplo puede ser el eterno retorno.

lunes, 28 de marzo de 2011

Otra entrada caída


Esto no era una entrada hasta hoy. Otra entrada caída se convierte en entrada.

[Un Detalle técnico: Si presiona en la imagen, podrá leerla pero continuará permaneciendo en este Blog, del cual nunca se ha ido.]

Otra entrada cae en manos de uno. Algunos la consideran muerta. Otros, ilegible. Sería antes borrador que entrada. Para muchos, "le falta madurar".

Según varios, el último tipo (el tipo G) de la segunda nota, podría resolverse en "Aztecas no humanos y otros dioses". Para muchos otros varios, se resuelve en "Esquimales", quienes ni siquiera pueden ser considerados seres humanos.

Habría otro error en la última nota (la de los surrealistas) que ni siquiera nos hemos atrevido a considerar o a buscar. Aquel sería el precio que se paga cuando los borradores van más rápido que las entradas. La maduración acelerada se produciría por una concomitante aceleración de objetos atípicos como el amor, la locura o un yaguareté.

Serios embajadores del discurso, resuelven la idea de llamar entradas incluso a los mismos borradores, según el famoso concepto de Occam. Estos últimos terminaron por negar la realidad del borrador y de la entrada, como ya habían afirmado que aceptar la inexistencia de los idealistas podría hacerlos cómplices de un asesinato (que el mismo idealista acepta) pero, sobre todo, ahorraría energía mundial. El argumento no solo es falaz, también es idealista. Los idealistas respiraron y decidieron que este borrador es una nueva demostración de su preciada fe en el hombre o en todos.



Con respecto a las interpretaciones que se han hecho sobre la entrada anteriormente citada y sobre la curiosa disposición de Imágen-Comentario, me dispongo a negar aquella que varios del mundo han dado con respecto a que sea una "Lucha desmedida del subconsciente ante el despotismo de la razón sensorial" (tal como nos ha hecho saber Un Espíritu, dador de sangre universal). Tampoco soy afín de aquella que se vuelca a entenderla como "Asociación lícita de la imagen con el pensamiento o el Mundo Platónico de Ideas inertes que son volcadas hacia el mundo de los pecados en forma breve pero, sobre todo, equina y fácilmente ergonómica", tal como Bellísima Grant (en broma) sostuviera. La versión cinematográfica de la entrada mostraría a un joven bebiendo café como bebería vodka en Rusia, o fluidos corporales propios en Desiertos Diversos. El joven se levanta y sabe que está muerto (lo dice). Un joven se despierta y su actor es el mismo que el del joven anterior. Sabe que está muerto, porque el otro está muerto. Una pantalla en negro niega ambas escenas por igual como posibilidades o meras abstracciones del conocimiento. No puedo negar la hermosura de su esencia, ni la belleza de su interpretación porque de ellas las tiene todas, incluso la correcta o la menos mala.


sábado, 22 de enero de 2011

Intercesión: Un descanso

Hans Krûger y otras mujeres han sugerido, de manera sola, la importancia de la escucha de voces femeninas, aún en los rincones menos parturientos del mundo, como en China, en donde el método es la Reencarnación. Así es como sugirieron y como yo debí haber escuchado y haberme sentido llamado por voces femeninas entre las que se cuenta la de Hansa Krûger y otras más, que se dedican, desde hace semanas, a impartir el conocimiento del cuerpo del que tan sorprendentemente estábamos alejados según conclusiones que excluyen (no por tendencia) las otras voces contrarias (que no son solo voces de hombres). Ya Élide Viamonte, confidente de la señorita Krûger de pómulos espolvoreados, dijo que Shakespeare escribió sus obras por encargo de una prima desgraciada, o en instancia de posesión femenina, o creando un narrador de tono deliberadamente femenino, todas estas, teorías que aplica en ocasiones. Ya, también, un santo dijo que los ángeles "guardan el aliento sensual de Afrodita o de cualquier mujer; guardan también su compostura y sus efectos; no hay ocasión de pegarles o de asemejarlas o de impedir que les robemos el espacio en la lista clasificada de Dios". Hansa Krûger prefirió no entender lo que yo le dijese: que siendo este espacio* uno para la difusión de mi voz (y a veces de la de Un Espíritu), era inoperante y casi siempre del diablo tener que incluir una personalidad contraria que bien podría hacerse de su propio espacio. Hansa Krûger continuó sosteniendo que en ningún espacio puede sobrar una voz femenina (y en ninguno sobra). Así es como decidimos hacerla intervenir con este texto que escribió en el Otoño pasado, cuando hubo concurrido a un recital de música ligera.

*Querrá decir: blog

Última crítica a un último disco de la banda que todos aman, Oasis

Los acordes del disco empiezan como ya empezados. Esa es una ley que Oasis sabe aplicar por la literatura. En otro momento, cada lugar ocupa su lugar. No hay pasos pensados en este disco. Este álbum es de la clase de los transportadores: porque permite un viaje o dos. Su escucha es una fiebre oceánica de pléyades sucumbiendo a la tentación de la carne, en el descenso del hombre por las serpientes, ante un agua (o dos) que rompe oscura. Una acumulación de sonidos guiada con maestría que siempre parece estar queriendo decir algo o ya lo dijo.**

Una canción es múltiple o proliferante. Hablo de la tercera que en un momento es dos canciones. Está la canción primera que a partir de ahora llamaré primaria: los tonos claros de la cítara rubicunda, nazi o de Polly Jean Harvey. Después está la otra. La alternante. Al principio es un juego. Más tarde es cuando uno acepta el siniestro. Es otra canción superpuesta, una comitiva de músicos invitados que se dejan llevar por la cítara que ya va uniforme (pero anterior). Inventan algunos sonidos para hacer compañía o solo para bromear, inventan unos pasos nuevos que no existían. Todo se produce bajo el efecto y los dominios de la cítara. Entre los músicos invitados están los integrantes regulares de la banda. La cítara llega como por accidente: el progreso del grupo es notorio con respecto de la obra anterior, pero aún se cometen ciertas frivolidades, como los intermedios electrónicos inspirados por la mejor prosa de Arvo Part (son tres intermedios de corrido).

Otra canción, la segunda, está hecha con fuerza y está pensada para ofrecer contraste con la primera que hablaba de conflictos en la infancia (pero el tono es profético). Esta canción intenta ser alegórica. Hay algunas maniobras que fueron pensadas para causar tal o cual efecto. Con pericia, el efecto se disuelve antes de que llegue a causarse algo. La intención de cierta progresión hacia el final nos da la pauta: ; o el álbum es progresivo. Otras intenciones son las de teología en el medio y otra más clara para incluir tres canciones que vendrán más tarde en esa única, para ofrecer cierta sensación de circularidad. Con la exactitud del traductor o del hereje, todas estas intenciones quedan dulcemente inmovilizadas antes de cruzar el umbral sajón de las cuestiones físicas o reales o empíricas.

El resto de las canciones es reductible fácilmente. Hace mucho que vengo oyendo hablar, eternamente, sobre la "reseña" y también sobre la "referencia cruzada" (pendiente de la geometría y el satanismo)***. Según sé, el proceso del que se abusan estos tópicos primogénitos es el de la recolección de cosas anteriores. Tiene que existir algo anterior de lo que hablar para que haya reseña. Tiene que existir Algo para que exista el diálogo. Por eso es que el diálogo no es el origen del mundo, la reseña tampoco y, por eso, es que el mundo existió aún antes de la palabra, como ya muchos han acertado en decir. Este mecanismo de la reseña es el que se usa, también normalmente, en el resto de las canciones de este disco último. Todas parecen siempre estar refiriéndose a otra. Esa otra es anterior. Con frecuencia, devuelven un sentimiento de nostalgia por lo que perdimos. Guardan y roban la esencia del cover que el cover ya había robado. Cada uno de los acordes suena exactamente como una desviación, como una nota que no era de esa forma, en un original. Hay un tráfico de ideas entre el Mundo Platónico y este álbum último. El factor de la lentitud y el otro de la extensión acentúan el efecto. Canciones lentas, extensas y desviadas. De alguna manera extraña, uno ya se encariña con todas ellas en la primera escucha: que es la segunda en este caso particular (técnicamente). La extraña sucesión de imágenes remitentes se desarrolla, entonces, mostrando el hilo de una progresión al infinito que nunca tiene cara. No hay una copia, hay una reversión, no hay un original. Todas esas cosas que el disco dice ya se sabían pero ahora se explicitan de una manera épica****. Muchos interpretarán esto último así: "La multitud de discos anteriores es una serie de causas que devino en el disco último". No me quejo de ellos pero acepto la interpretación con distancia: el hallazgo de esas causas es tarea deficiente o liquidada de antemano. No hay versiones originales a la vista. Hay un himno, pero no está la carraspera que lo arrastra. No hay mentor y no hay discípulo (Una doctrina del sur de China explica que en esta situación fue que se creó el mundo). Nadie es primero o todo es lo último. La canción nueve suena a buena versión. La siguiente suena a interpretación de un clásico folclórico. La cuarta, más difusa, emprende una renovación inmóvil. Las que quedan se asemejan a las otras. Una única se permite ser una deformación de la ya deforme canción cuarta. Como en todo hecho, La Gente comienza a preguntar: estos comienzos son comienzos de antología. Ya algunas personas hacen inscripciones en paredes y son inscripciones referenciales. Algunas personas dicen cosas de terror y de presagio incomprensible ("pero morimos ayer"). La banda que le dio origen al disco no da señales de entretenimiento y ya ha desaparecido o ha muerto. Otros fundan la defensiva. Ayer fue cuando hablé con estos medios peninsulares, medios angurrientos. Antes de esta reseña, la conversación era necesaria. Son grupos de periodistas, teólogos y otros fetichistas que permanecen estables ante la posible existencia de los originales anteriores. Hablamos de las canciones y me develaron el afán de su empresa: estaban en búsqueda de los originales que dieron esencia a estas que forman parte del disco último. Los reducía un temor: que morimos. Los motivaba una contingencia del pensamiento: que la cantidad de discos de la historia de la humanidad es numerosa pero no es infinita. Les recordé la sentencia de un clásico: "Infinito es lo que nos sobrevive". Los discos lo hacían.

Hoy, esos hombres, han dado en disminuir el número de los discos a uno que engloba solo aquellos a los que se vieron sometidos los integrantes del grupo y todo aquel que hubiera intervenido en alguna de las canciones inconsecuentes de este disco último. Vidas mortales no podrán someterse a cantidades inmortales, a pesar de que nos somete el mundo. Cinco vidas mortales, serán cinco vidas de investigadores, o incluso más: la empresa tomaba el color de la victoria, que no es color metálico. Aquellos hombres habían alquilado una habitación decente pero en decadencia y desde allí manejaban un centro de operaciones de carácter militar del que hablaron mucho pero del que nunca mostraron nada. Su misión cada día gana otros adictos. Actores, cuerno de abundancia, políticos, carnada del altruismo, políticos solo uno o dos. No es la existencia de un original lo que nos excita, es su refutación. Digo estas líneas pero no puedo evitar pensar en otra cosa. En los hombres. Son la nueva cara de un Dios o de una promesa terráquea ¿Qué vida hay afuera del original? Imaginé la cara de uno: se desvaneció en tres segundos. Imaginé a otro y a este lo dibujé: cada cara se desviaba hacia algún párpado que clausura la vida. Imaginé un último: tenía barba de nórdico y los ojos de Argos, inútiles. Hace horas que la imagen está fija. No se va y no vendrá. Nos entrevistamos mañana con uno de estos hombres, el de la barba. No habrá palabras de entremedio porque voy a comprender ya al principio. Solo necesito ver una cara y saber la medida de los hombres que mueren ¿Qué otra cosa hay después de la cara? La cara es mortal y su muerte será la muerte o la excitación.

ANOTACIÓN DEL 5 DE MARZO: La cara es inválida o deforme o la anularon. Todavía sin verla. Ya fueron veinte las visitas que se cancelaron. Tardaré en comprender que la cara me sobrevive. Que es el rostro de mi muerte o de la muerte de todos menos la mía: digo, el Apocalipsis.


**La misma frase había sido utilizada por Mark Kessing(son) (islandés prohibido o islandés encubierto) en reseñas respectivas de los discos "Have one on me" de Joanna Newsom, dos de Silvio Rodríguez y para "Pink Moon" de Nick Drake. La misma frase ya había sido utilizada por Kurt Cobanson al parodiar las reseñas de Mark. Ya alguien había hecho un comentario sobre la cita de Kurt y el realismo homogéneo de Mark. La historia vuelve a repetirse porque otros nos prefiguraron y aún otros nos predijeron. Tal vez soy la cifra final con que muere el mundo una muerte mínima pero colaboradora.
***Se refiere a los últimos veinte años pero el tiempo del texto es otro que el de la realidad: el primer tiempo de las primeras herejías, que eran llamadas reseñas o referencias cruzadas.
****Esta palabra ha llegado a vaciarse de una manera tal que algunos pueden reemplazarla por "larga", "roja", o "pagana". De ahí la famosa disputa entre "mujeres épicas" y "mujeres de una sola noche". La autora utiliza aquí el segundo sentido pero no habría que renegar del tercero de manera tan súbita como hiciera Santo Tomás de Aquino, hace un tiempo ya. Otros prefieren no darle un sentido pero explican esta situación diciendo que es como la Tierra Prometida, ya estaba ahí desde el principio pero ninguno sabe como explicarlo.

miércoles, 5 de enero de 2011

Estar también en el futuro también es una ausencia

Idea que refirió un programa de televisión es una que no hace mucho empezó a expandirse sobre la cara de Dios. El programa era una suerte de experimento de simulación social. Sus personajes eran tres cuando contamos a los que sobreviven de un día a otro. Los tres compartían la suerte de los jóvenes y los marginados: querían ser policías. Los tres no se habían dado cuenta: lo eran desde hacía tres años o dos, pero los arquetipos bíblicos ejercían sobre ellos una ceguera especial, la rutina. En un capítulo hay una muerte dolorosa y secreta. En todos los demás también. En el siguiente, una multitud se congrega en una plaza pública para repudiar el control despótico que un gobernante hace de ellos; los tres policías toman el poder para que ya nadie diga que son "oficiales corruptos": en este punto, la serie ha variado para ser su sucesora o una definición nunca antes oída; la gente celebra después y la están matando; la gente celebra porque la están ordenando; el último de los oficiales casi pregunta: "No tengo nada contra la gente, solo, no la coloque tan cerca"; esta frase también es última y tampoco es oficial. Súbitamente encuentro que relaté el final de la serie. Un dato mínimo que muchos disfrutan de leer sobre ella es uno que habla de las operaciones oficiales para encontrar maleantes. El método es numérico, como el método del apocalipsis o el de la astrología, cuya unidad es el año o la causa. Es también un método externo y un método no específico. No falta para que entre en el concurso de los métodos inadecuados. Participa en verano de los métodos fáciles y de los métodos para después de Navidad. El método puede ser definido en estas palabras: El cálculo del tiempo restante para el final del capítulo está evidentemente relacionado con la confirmación de la sospecha sobre un incriminado. Pongamos por ejemplo: Una mujer muere por argumento teológico. Su muerte está rodeada de suspenso místico y dos veces se reza un padrenuestro completo, dos veces se pregunta sobre la identidad de la mujer, dos veces se dice su nombre, dos veces hay alguien que refuta: la atmósfera es de simbolismo irresuelto pero que se resuelve. Su marido había dormido con ella toda la noche y habló muchas veces conversaciones que nadie conservó. Uno de los oficiales, el menos astuto, sugiere que el marido es culpable (esta mención es siempre necesaria pero nunca es definitiva). Otro oficial sugiere que se lo ponga a consideración. El tercero, el último, calcula el tiempo de final: restan cincuenta minutos. Su deducción será la siguiente: si condenamos a este ahora ¿cuánto tiempo quedará por llenar y sin material razonable? (aunque ni una de estas especulaciones se pone en escena). El marido gusta de la libertad y le dan el gusto. El método suele ser pretencioso pero también acierta mucho. Muchas veces se equivoca pero la equivocación excede las características del programa y queda flotando en el aire o afuera, de manera que la verdad resulte otra. Muchas veces, cualquier marido puede empezar a reanudar su carrera en la repartición de argumentos de la que vengan nuevas víctimas y sin necesidad de estar casado: pero estos hechos no suelen contarse en el episodio o se cuentan como disculpa en episodios posteriores, cuando ya a nadie le importa porque el tercer oficial, el último, tendrá un hijo con la telefonista y un hombre que mata de acuerdo con los horarios de trenes y las iniciales de un nombre ya está dando que hablar y está en la televisión. El método es peligroso: una mujer es sospechosa de haberle hablado a su tía antes de su muerte; inmediatamente se convierte en sospechosa de la muerte misma; calculan el tiempo restante y son cincuenta minutos; se la libera y se la perdona; pasan cuarenta minutos y la asesina vuelve a ser la misma mujer (pero nunca había dejado de serlo): en estos casos, no se ha tenido en cuenta el factor de la sospecha postergada, pero muchas veces se tiene y no muere tanta gente. Otra vez el programa dura diez minutos y con resolución incluida. Muchos dijeron que ese episodio ya estaba dispuesto o predestinado a ser así. Extrañamente, los oficiales lo sabían y apuraron sus averiguaciones. Todo pasó tan rápido que decidieron guardar la identidad del asesino que también pudo ser una vaca o un gorila no amaestrado, en la época de los plenos gorilas con maestro. Los tres oficiales son tres por una costumbre de la memoria, que ya supo de Moiras que también ocasionaban y prevenían el futuro y de Erinias quienes también se dedicaban a juzgar con crudeza y ceguera. La triple operación se puede resumir en un oficial, pero el programa es de carácter alegórico.

Entrevista con uno de los creadores que no se llama Jeff Johnson:
- ¿Podríamos concluir que descubren crímenes por el tiempo que falta para que termine el programa?
- Si.
- Todos deberían ser programas de 50 minutos, porque calculan desde la primera vez que aparece un sospechoso. Una vez sucede que quedan 20 minutos, habían rellenado otros 20 con chistes sobre judíos y negros hablando mal.
- Si.
(Inventado por Un Espíritu para su "Conferencia sobre papeles letárgicos y subculturas que esperan por un miembro")

Nelly Kelley, de la revista "Panteísmo no es Globalización", acertó en mostrar la eficacia natural de estos oficiales que nadie necesita escribir en un guión. Los tres se encuentran en la escena y las cosas fluyen, fluyen como el río del tiempo, por ejemplo. En otro artículo resalta la capacidad artística de los tres oficiales que muchas veces deben fingir relaciones conyugales entre ellos mismos, o entre otros miembros del escuadrón para estimular respuestas en los sospechosos: respuestas que no necesitan pero que ayudan a complementar la sagacidad adquirida o la contradicen para bromear. Nadie hay de los que son capaces de notar más cosas en el desarrollo del programa, pero los ayudaré mencionando el hecho fantástico de la previsión de pensamiento: los oficiales acompañan el devenir mental de los sospechosos completando sus estados mentales con sugerencias, situaciones, hipótesis, hiperantítesis que, por lo común, no manipulan el amplio, convexo y difuso mundo de los hechos pasados, que hasta se confunden con el pasado (quiero decir, con el mito). Ante una escena de lágrimas, el oficial puede comenzar sugiriendo que la persona estuvo muy enfadada, que tuvo una discusión con la otra que ya murió, que tiene un registro de acciones que también son "ejemplos para un Ser Vengativo", y otros hechos más o menos genéricos que no descartan la importancia de estar lidiando con un homicida (resultado silogístico de la operación). Nelly Kelley se aprestará a omitir estas anotaciones que yo hago por decir que son más bien características contingentes o no premeditadas, carácter, este último, que (como ya aprendimos del tercer y último oficial) "Jamás quita el mérito de la culpabilidad". Y es cierto.


Las repercusiones del hecho del final anticipado no tienen límites. Margo Strôgmer ya había escrito un manifiesto a favor del marxismo llamado, "A favor del marxismo", que goza de la clave de los comunistas que es "siempre ser explícito", carácter que ha comportado excesos de interpretación. También escribió una novela sobre seres con nombres autóctonos y arcaicos de aparición espontánea que adolecen de niñez y de embarazo o de proceso, y que a cada segundo están en un estado sin causas vívidas, que recuerda fácilmente a esa "Tierra de los cinco minutos"*. Ahora también inició una campaña que involucra al programa, a su método y a la Primera Persona, Bellísima Grant. Esto Bellísima Grant, "mujer del pueblo", "cara autóctona", "palabra de todos o de Dios", "miembro del orden", es también el blanco experimental de las primeras bromas, los primeros usos de un sobrenombre y la primera deudora de un programa sin cuotas de adquisición solar. Dicen que Dios la creó para bromear y para "ver que pasaba" o "por si acaso"; su costilla es fértil y su sexo es dudoso, pero también inició las primeras dos guerras mundiales a las que opacaron las dos siguientes verdaderas guerras mundiales (definitivas) y a las que los profesionales de la historia simularon bajo el nombre de "carrera armamentista" o como un nuevo affaire de Roosevelt con quien también tendría al nacionalismo. Como Bellísima salió bien, pasó a ser un personaje de Virginia Wolf, pero algunos se resisten a dejar de llamarlo como es, Bellísima Grant, hecho que atrasó cien años en el tiempo a la humanidad que ahora tendría implantes de córneas gratuitos e innecesarios. Bellísima Grant, proyecto de hombre, también es recientemente utilizada con el método del final anticipado. Margo Strôgmer utiliza el método para desarrollar la vida de esto y ha adivinado tres casamientos y dos muertes en Bellísima Grant pero ha olvidado mencionar el sexo de sus hijos antes de nacer. Aquel podría ser el comienzo de toda una raza paralela que Dios había cuidado de vedarnos. Algunos magnates no han dejado de decir desde hace dos meses que el uso del método de El Último Oficial en la vida de Bellísima Grant supone la creencia en la teoría de la predeterminación y supone saber el final de la vida de esta persona que ya varias veces se ha declarado "Inmortal y recesiva". Margo Strôgmer, católica absoluta, ha aceptado las críticas y nos ha recordado la utilidad secreta de ser comunista y anti-comunista al mismo tiempo, goce que ya algunos mártires cristianos implementaban y al que los padres de la Iglesia llamaron "Bilocación". Margo Strôgmer toma la vida de Bellísima Grant y cuenta: faltan tres años para su muerte, hoy Bellísima Grant sufre de una descompostura; Margo deduce que Bellísima no puede morir hoy y que su muerte es irremediablemente lejana, pero irremediable. Muchos hacen como que anotan que entonces es como si Bellísima ya estuviera muerta. Margo se ofende. Un hombre inteligente ha sabido decir: "La acción de adivinar instantes sucesivos en el tiempo a una distancia de minutos o días es casi una molestia, una carga o un chiste que no ayuda a resolver cosas que si pasaron. Sería un adelanto tecnológico importante permitirnos abandonar este método y dejar que los hechos se desarrollen según su curso natural: el del reemplazo y la reposición. Me estoy perdiendo mi programa de televisión". Mi deducción personal es la siguiente: el método del oficial es utilizado a partir de un régimen horario predefinido para adivinar hechos externos a él; el método en función de Bellísima es reincidente porque se basa en la vida de esta persona para adivinar hechos de esa misma vida (es decir, su vida). Los resultados son abominables.

Últimamente es cuando adivinos y oficiosos de la traducción han decidido aprovechar el método del Tercer Oficial para adivinar el devenir del mundo. Utilizan el sistema de años y meses. De esta manera es que se ha sabido que Venezuela no declararía su guerra a Malawi porque esas cosas suelen suceder en Noviembre, según datos de La Historia. El gobierno de Venezuela se defendió diciendo que no dejará de hacerlo, pero que aprovechará el sol de Diciembre para tostar a sus soldados y confundirlos con nativos. En la confusión, los soldados de Venezuela correrán con el riesgo de matarse a ellos mismos o de defender la causa de Malawi, quien espera desde hace años por un mesías que Venezuela simuló ofrecer en Octubre pasado a cambio de un dinero que no se devalúa: La fe popular. Una crisis de inflación atacó el sistema de un país a cargo de una presidente. Los oficiosos adivinaron que no dimitiría. La presidenta no dimitió y es posible que la influencia de los adivinos haya sido perniciosa.

*Hans Krimer, recientemente, ha sacado a la luz un manuscrito que otros se apresuraron a decir "Obra de arte" y "obra de teatro", simultánea e increíblemente. El manuscrito no está terminado, pero lo está y también estaría basado en esta tierra de los cinco minutos que mencionamos. A cada momento, en esa obra, la situación no tiene causa evidente. No tiene causa alguna y muchos espectadores que la vieron de día se quejaron de la "vigilia infundada a la hora del sueño" (con estas palabras) a la que la obra induce. Estos mismos espectadores se apresuran a cambiar de opinión y olvidarse, hacer comentarios sagaces o más bien genéricos o hablar de un poema de Baudelaire que a todos les gusta volver a decir porque es tan bueno.


La vida también es numérica (además de la historia, la filosofía y la resolución de crímenes en serie): Resume este texto en GoogleVersions y averigua en que categoría entra según el novedoso sistema de catálogo por número de caracteres (La literatura realista no puede limitarse a los 1000 pero vence una vez más a la literatura fantástica tras el descubrimiento de estos fósiles de unircornio)

martes, 21 de diciembre de 2010

Precursión

Buscaba a los precursores de mi carrera de la vida hacia una condena epistolar que me enviasen un día después de ya haber sido colgado públicamente y sin necesidad de hacer justicia por mano propia*. (Cuando) entonces descubrí dos hechos inmortales en la, asombrosamente, lineal cadena de acontecimientos (y no tanto).

Hubo, es verdad, otra suerte de proposición antes de que adoptase a estos dos inmortales y así los incorporase en algún formulario del futuro; o "y así dejarlos ahí junto con mi registro de afecciones sociales o de elementos punzantes y premolares que no son un cuchillo". Hubo una idea: hacer de mis precursores a agentes del futuro inventados con cierta negligencia de mi parte, pero con una negligencia hermosamente ornamentada y corrosiva. Tendrían espadas y cada espada (del futuro) podría mostrar un resumen de los conceptos más categóricos con que los había escrito. Los conceptos se veían reflejados en la hoja. La hoja estaba desnuda. Las espadas eran objetos vulgares en un estado de cosas que pertinentemente hubiera descripto. Olvidaría apuntar las espadas y causaría conmoción terrenal. Dos hechos me obligaron a desistir de la hipótesis. El primero, una pesadilla en torno a las hojas de las espadas y mi incapacidad para darles un contexto real o autosuficiente, las cualidades de un dios. En mi sueño, a las espadas no se les ofrecía sitio donde rasgar, ningún sitio parecía violable, porque eran espadas de un acero muy blando y futurista. El otro hecho: un riguroso análisis del "Programa de Precursores Históricos" que me reveló que ya uno había utilizado estrategia tan psicótica pero gentil (como de esa religión sectaria del sur de Illinois). Era Cervantes. Cervantes habría designado a "Deesas vertiginosas sucesiones de imágenes con sentido que tratasen la manipulación del tiempo" (en una directa alusión a 12 Monos y Lost ). A su propia vez, Cervantes fue precursor de otro: de James, quien hizo tributarios de su vasta obra a las películas con finales elegantes, a los libros con finales elegantes de Dan Brown y a otras telenovelas mexicanas que hacen culto a la ambiguedad (no tanto por motus propio, pero, definitivamente, en pos de una deliberada accidentalidad). La teoría del plagio se desvanece en tres instantes secos, pueriles, villanos. Este último hecho, por demás, se enlaza con otro más superior en base empírica, pero no menos fantástico: El sitial oficial del Sistema de Precursores y su página oficial aquí.

Procedí al acto de evacuación que a los mortales más agrada: La eliminación categórica a partir de un catálogo (no clasificado). Seleccioné opciones al azar, mientras en mi actitud eliminatoria descartaba opciones como "Una película de amor entre dos personas. Una de ellas, de herencia militar y de herencia filial. La segunda, de veinte hijos que le dejase su esposa muerta. Este hombre se encuentra con una mujer y sus veinte hijos, todos vejados y amedrentados por una patria vejadora y amedrentadora. La mujer había tenido veinte hijos y había sido abandonada veinte veces consecutivas, cuando el director no supo que bastaba un único y determinante abandono (al final)." Descarté, también, un texto similar al que le agregaban las siguientes líneas: "La mujer de veinte hijos resulta ser la esposa muerta: la multiplicación es peligrosa e infinita ¡Y la película apenas comienza!". La eliminación fue gustosa y exaltada que hasta perdí la cuenta y perdí dos o tres buenos argumentos literarios. Durante el "Proceso de Eliminación Continuo", fue perfectamente posible plantearme el verdadero sentido de mi búsqueda y sus motivaciones más justificantes. Afortunadamente, estos lapsos eran de los llamados "lapsos momentáneos" y se desaparecían cuando frotaba mi cabeza contra una superficie rugosa.

Finalmente decidí concluir mi investigación con la adquisición de dos hechos que, afortunadamente, inmortales, signaron el principio y el final de mi carrera vital.

El primero es "Harriet: The Spy". Cuenta la narración que una pequeña escritora, con aspiraciones de Kafka (aspiraciones concretas ¡oh, terribles aspiraciones! Desasosiego de los serviles arrastrados). La película contiene una de las escenas más grandiosas en la historia de la economía no mercantil: el crudo desvelamiento de la verdad en un diario privado que aún desvela tantas otras verdades, solo por inercia. El argumento también repite las secuencias de "Hombre solitario con colección de palomas", "Niña presumida, inerte y herbívora" y la tendencia a "Mejor amiga negra": todas ellas, secuencias que parecieran extraídas así, sin más, sin redefinir, en collage, a partir de un manual informal para casos de emergencia. Muchos dirán que el 80% de las secuencias son repetidas. Yo puedo decir dos cosas que pensé durante algún tiempo: reemplazar el calificativo "plagio" por el otro" representativo de una(s) época(s); o también puedo decir: ¡QUÉ COSA NO ES EL MUNDO SINO LA LIBRE COMBINACIÓN DE SECUENCIAS YA NOMBRADAS POR UN DEMIURGO TRAIDOR! Ruego honestamente que cada uno elija su cosa favorita en favor de mis beneficios personales. A cualquiera le parecerá dificultoso hacer una conexión entre Harriet y mi futuro colgamiento público, pero yo diría que las pruebas están a la vista.

El segundo hecho, dos veces inflexivo por una vez personal (y es muchas veces personal), corresponde a otro Tratado de la naturaleza humana. Su transliteración corriente es "¿Quién engañó a Roger Rabbit?", pero en el mito original tiene más coherencia, más sangre y a veces uno puede contar que las vocales están bastante equilibradas. El mito original es sajón. Su esencia y su tema son los límites entre la realidad y la ficción. Su argumento fue dado por los sueños pero, como todo mito, fue impulsado por una guerra, por una mujer o por una planta. Es también una sátira de la guerra fría, un pacto con la sensualidad femenina o una planta, según diversas interpretaciones que han corrido y adelgazado hasta quedarse como líneas marcadoras o como "hechos importantes en una línea del tiempo escolar". Hoy lo reconstruyo a tientas, a través de los corredores cinestésicos, precipitados como evaporables, que cada tanto invento (o restauro) para controlar la visión. En un corredor estoy yo, de parado y silencioso, vociferando porque mi contacto con el mito estaba condicionado por unos que eran de Multicanal, institución tan astrológica como inalcanzable que reparte mitos pero lo hace con atraso y siempre va atrasado. Incluso en "siempre", Multicanal viene después. Este es otro mito. Aquellos muchachos impartían el mito con la diligencia de llegar tarde, entonces, pero se los perdonaba por estar todo ya programado. El argumento no escatima verdades universales y uno puede contarlas sin la ayuda de un mayor. Tiene la gracia y el don de todo museo: es categórico, platónico, eterno, sacrificado, procedente; todo eso se reduce a Inmóvil. Cuando era chico diseñé una cultura precolombina en la que las sílabas no podían tener final como "f". Bajo circunstancias asombrosas, toda la raza se extinguía junto con los datos que podrían encontrarse sobre ella: con mi misma historia, incluida entre los datos. La sensación era la de crear un imposible o la de pasar mis horas como fantasma. La visión que este argumento impone es igual de fantasmal e igual de inventada.

Naturalmente, el solo nombramiento de estos acontecimientos los ligó a la cadena significante. A ellos le siguieron otros sucesos menos felices, como por encantamiento. Tres meses dormí bajo el cielo de Irlanda que es Patria de extranjeros. Visité grutas antiguas en una zona de laderas. Escribí una carta y declaré a mis precursores. Negué la muerte de una esposa y negué su reaparición como esposa muerta. A partir de este punto, los datos se vuelven inexactos. Tres meses dormí bajo el cielo de Irlanda, pero nadie me conocía y debieron no reconocerme por la cicatriz. Poco después, más tarde, accioné el mecanismo y di con mi colgamiento público. De estos colgamientos hubo dos o tres y se siguen continuando. Multiplicados, habían perdido toda el significado que alguna vez causaron.


*Se refiere al suicidio que ya probaron sin agrado la Doctrina del Eterno Retorno, El suicidio (que ahora industriosos del comercio gráfico llaman Boogie-Boogie) y con consecuencias dispares o polémicas. Otras sensaciones del momento como una mujer y una bebida de nomenclatura y composición cítrica. Un comunista lo intentó tres veces pero eran tres comunistas diferentes y sus, apenas notables, facsímiles de diferencia específica los confundieron y redujeron a uno en los registros públicos (más tarde, ante la corta pero importante cantidad de comunistas vivos, el suicida terminaría por reducirse a ninguno). Es común, por otra parte, en escritores y profetas que desaparecen de un día a la eternidad (estoy siendo perifrástico). Muchos científicos de carácter detallista o tangencial buscan una analogía entre el estado pre-Big-Bang y el sujeto suicida, que sufre de cosmoagonía. También "Lost", quien antes ya había intentado "morir por desaparecer y pasar desapercibida" y "muerte por ciclicidad y pérdida de la capacidad cognoscitiva", pero ahora prefirio "dejar que la corriente de deseos intrínsecos y desencadenantes condujera al Gran Puerto" (Y NO ESTOY CITANDO).

jueves, 28 de octubre de 2010

Argumento para la no filmación de un argumento fantástico


No! I am not Prince Hamlet, nor was meant to be;
Am an attendant lord, one that will do
To swell a progress, start a scene or two,
Advise the prince; no doubt, an easy tool,
Deferential, glad to be of use,
Politic, cautious, and meticulous;
Full of high sentence, but a bit obtuse;
At times, indeed, almost ridiculous
Almost, at times, the Fool.
T.S. Eliot: The love song of J. Alfred Prufrock

Wherefore art thou Un Espíritu?
Himno a Un Espíritu


Propietarios del comercio de los sueños y los lazos no consentidos me han rebuscado el estómago hasta picarlo con algún despróposito evidente que me hiciera saltar de la apatía general hacia estas, llamadas, cosas nuevas. Uno de ellos, Hans Krimer, me ha propuesto en tres cuotas no obligatorias, la filmación de una película con inicio en la historia de mi amigo secreto: Un Espíritu. Un Espíritu no tendría nombre y siempre lo llamarían o por señas o por confundirse queriendo llamar la atención de otro y que Un Espíritu se diera vuelta, perseguido y equivocado. Le dije, como primera excusa, que el negocio de la filmación me parecía uno de las más negras vacilaciones del ser humano, desde el momento en que permitían la cópula pero nunca el embarazo o, si lo permitían, extraían a un bebé de este "mundo real" que pudiera encajar con la descripción del nunca-nato. Descubrió alguna falacia formal pero no me corrigió, molestado, pero sabiendo que me preocupaba el destino de aquellos pobres alienados.

Traduzco algunas partes del diálogo en alemán:
- Un Espíritu no tendrá representante oficial. Se revelará al final de la película o no se revelará nunca, eso queda en el criterio del espectador. Se manifestará en los miembros del personaje principal que ya presentamos y atinaremos a entremostrarlo (sic) por uno o dos rasgos sobresalientes que no bastan en conjunto para decir que es otra persona, pero bastan para generar una molestia.

(Diálogos sobre una guerra civil)
En las puntas se le veía un afán cosmogónico y cierta tendencia gratuita hacia el neologismo de las palabras que el castellano no tiene, como "entremostrar" y "discreción", aunque esta última exista a veces pero nunca sea autorreferencial. Tampoco tenemos "autorreferencial".

- ¿Pero quien será el protagonista?

- Usted, ambiguo.

- ¿En base a qué? ¡No protagonizo nada! ¡Es un personaje!

- Entonces será su personaje

- De acuerdo

- De acuerdo, ambiguo.

Los siguientes minutos fueron hablados desde la posibilidad de iniciar la película en el marco del estereoscopio. De terminarla en el marco del estereoscopio hicimos un resumen de ocho minutos. Desde la primera impresión encontré que nuestro hombre, Hans, determinaba todo su amor por la cinematografía por el dogma del estereoscopio y que una vez había diluido células de un tallo vegetal. En perfecta instancia, mi historia era una excusa para el uso de esta técnica narrativa, en breve y culposa asociación con la técnica de los sueños, de la imitación y de la pantomima.

Hans Krimer se afanaba por iniciarme en este negocio de los ventrílocuos. Un detalle siempre me había impulsado a cometer algunas desaforadas, liberadas, riesgosas y arrancadas asociaciones mentales. Era el detalle de los guiones y de llamar a los personajes por lo que eran. En el caso de que una película se llamara "El hermano Idiota" y de que Hans Kramer jugara en el rol de "hermano idiota", su nombre será corregido desde "Hans Krômer" hasta "Hermano idiota". Un futuro y potencial pero, sobre todo, otro actor llamado Hans Strôgmer, será el hermano del hermano idiota. Se lo rotulará como "Hermano del hermano idiota" y no como "Frédéric Kraumer" (Frédéric, Hans, Kraumer). En esta película que Hans Krimer oficiaba, podría ver casi resuelto el fetiche que me condecoraba "Excéntrico". Hans Krimer, por su parte, no entendió la necesidad de incorporar al elenco a un hermano idiota, pero supo relacionarlo con la cuestión de las deficiencias emocionales en la infancia, alguno de los trastornos que se presenta como tópico central o como "tópico angurriento de fama" en una de las líneas de la obra que reza sobre Un Espíritu. Otro detalle clave que Hans Krimer sugirió mencionar es el de que todas estas personas resultaron (al menos alguna vez) ficticias. El hermano idiota está incluido.

Entre las otras conversaciones con Hans Krimer, éste se declaró realista y soltero, todas profesiones, no solo insólitas, también unitarias, infelices y presas del subjetivo afán objetivista. En español serían las profesiones del obrero y las del liberal, pero esta, como toda transliteración, sufre de espasmos y de trasnoche. Intenté medir el éxito de la película de acuerdo con estos parámetros, pero el resultado fue un fracaso mental o el plagio a "El gabinete del doctor Caligari" (película, ya ella sola, harto facsímil, de tiempos breves y alegoría circular). Hablamos otras tantas cosas que nos dormimos y pensamos que no hablamos nada (pero hablamos). Entre las intervenciones forzadas de la señorita Hansa Krûger, maquilladora, están su afán de tierras en la ex-Alemania Oriental y su otro afán (Afán que ella denominaría "Afán II") completamente distinto y sin plan, posesión de esclavos en un campo de trigo. Ambos afanes me parecieron menos determinantes que hermosos, y decido traerlos. En el medio del segundo hubo interferencia y los esclavos pudieron tener el riesgo de acabar con herpes: no llegué a percibir este último punto, como ya hice notar, pero su mínima importancia reside en la belleza de volverse explícito o en la graciosa algarabía de quedarse mudo, como en interferencia.

Un importante conflicto surgió a la hora de ensayar la escena que dice que en la segunda guerra mundial no hubieron muerto tantos. El segmento fílmico era iniciado por un cartel de medidas máximas comprimidas (que seguían siendo, todavía, máximas). Como en todos los casos anteriores, yo presenciaba el curso de las representaciones que Hans denominaba "entrenamientos", pero en verdad quiso decir "enumeraciones". Jamás pudimos reemplazar con algún éxito remoto esa locución hispánica en el panorama de germanísimos inmóviles diciendo que se matarían, jugando a los soldados y vaticinando muertes horrorosas pero, gracias a Dios, futuras. La cuestión, que llamó a todas mis atenciones a comparecer, involucra a Hansa, a Margo y a otro, pero todos estos son nombres de vida real, como comer embutidos. Daban pasos de alegría, que son los pasos de la actuación. Las miradas eran siempre de tres cuartos de perfil y, a veces, de medio, pero siempre consintiendo que los ojos parecieran muertos o vacíos, ojos de muerte, de sueño y de idiota (muertos y soñadores). Margo escuchaba atenta las razones que el otro daba sobre una cuestión. Hansa la maquillaba y ya estaban filmando (porque Krimer es vanguardista). El otro daba su papel. Y ahí es cuando decía (en tono de amor) "Y que (...) y lo que nos acaeció", decía cosas de un conflicto armado que dejaba anónimo. Cuando llegaba a las partes donde había un sujeto explícito como era "Guerra" o como eran sus actores propios, unas omisiones incidentales, cuidadas hasta el cansancio, irrumpían sin temor infundado. Como no entendidos. Venían, decían pero sobre todo omitían. Iban omitiendo, así, omitidos ellos mismos. No sabían que yo había estado hablando de ellos y que ellos estaban muertos (según lo que yo decía).

Otros sucesos menos innovadores pasaron. Una mujer se negó a ser su papel y apareció en las cintas de filmación haciendo de otra que era el mismo personaje de Margo, pero en los momentos que le incumbiesen de verdad. Sorprendentemente, su molestia no se hizo notar y todos pensaron que en verdad era quien no hacía que era y ella tuvo que quedar muy resentida. Este resentimiento fue de lo menos interesante porque, después de todo, su papel era, más bien, agregado, último, colgante o durmiente. Otro hombre negó la calidad de mis argumentos y negó la doctrina de Un Espíritu sobre el tiempo de la eternidad, en propia escena. En esos momentos se sintió un movimiento como de placas en el suelo.

Avisan de afuera que el éxito de la película es cuestionable. El impulso creador de Hans Krimer no será más que un impulso plagiario. Su duración (aproximada) es de veintidós horas. En la película quería estar el mundo. Siempre está el mundo, acá quería estar entero. No podía evitar llorar por Hans Krimer. Los mayores fracasos, suelen ser los propios. Un pintor fracasa vivo pero por una mancha y después muere y es famoso: el fracaso no era de él, era de los otros. Hans Krimer fracasaba todo él. La película duró un mes ante el ojo público, pero eso decir bastante poco porque, en su transcurso, confluyen, apenas, unas cuantas pocas emisiones justificadas por la duración. Todas las copias fueron conminadas al destierro de todos los países. Visité a Hans Krimer el verano pasado. Reía, congestionado, y compilaba alas de mariposas. En esa colección estaba el influjo de la magnífica memoria de un fauno que es la memoria de Dios, poco más o poco menos, aunque a la altura de los infinitos, las cosas tienden a igualarse. Las primeras palabras que dijo fueron de aprecio inútil. Las segundas eran sobre su película. "Se siente el vértigo". Le dije que eran veintidós horas (aproximadas). "La belleza está en el transcurso. He sabido de gente que se muere, gente mayor, y lo último que ve es un estereoscopio. Pero esos, solo lo que mueren al principio y al final de mi película. Hay otros. Hay partos, por ejemplo, muertes mínimas. Hay de todo mientras pasa mi película". Le dije que si (por decir) y le dije que estaban pasando cosas. Me dijo algo que no entendí, pero en realidad quería decirme que siempre están pasando cosas. Nos despedimos pero mucho después.

Fin

domingo, 8 de agosto de 2010

La posibilidad de una posesión

EL PRIMER ARGUMENTO PARA LA EXISTENCIA DE UNA ESENCIA ES EMPÍRICO Y NO TIENE ORIGEN ARIO

Las líneas que lo componen son menos perfectas y hasta permiten la entrada del aire en el vacío craneal. Tiene la ropa inexistente o tiene la ropa plana. En su composición se lee la mano de un precolombino y la astucia de un analfabeto, cuando el español no existía. Es la culminación de la historia de los universales: esas criaturitas borregas y angurrientas que vivían en cada individuo y los unían a todos con todos o a todos con uno. Su época de mayor exactitud y eficiencia orgánica estaría en lo medieval. En la era moderna, se convertiría en otra de las formas de la posesión. En la edad contemporánea, la incredulidad del abismo satánico los conminó a la inexistencia o a la negligencia informativa.
Quinientas y ocho horas como errantes no habrían bastado para que un grupo de licenciados en arqueología y otros que eran en antropología, dieran de una forma deliberadamente fortuita con el hallazgo de la primera fase del creciente paradigma científico. Necesario habría sido que sus cuerpos se vieran arrastrados hacia un foco de atracción que, indirectamente, hubiera ocasionado la comprobación de una Teoría General de las Energías. "Permanecemos muy conmocionados por el hecho. Es muy fuerte. Es muy fuerte. El hallazgo fomentaría estudios de campo en áreas de la cordillera más montañosa o donde el sol es más angular y gesticularía la posibilidad de una predeterminación absoluta. Es muy fuerte. Fuerte." es lo que ha expresado sobre las energías Stephanie y agrega que: "Si. Si. Y lo otro". Además, habría dos que se llaman Margaret y uno es Felipe pero le dicen Antonio. Actualmente, el grupo de investigadores plantea, con más entusiasmo pero con algunas dificultades argumentales, a quien corresponderían los méritos. El grupo de antropólogos ha diseñado con fribrón indeleble lo que sería una deducción categórica que tendría un carácter fundamental y otras veces esencial; a veces enérgico; también resulta patente, universal y brilla cuando se les pone la oscuridad y se les empaña la visión de las superficies (la visión científica):

Hombre es esencia
Esencia es descubrimiento
(con la conclusión en progreso; los científicos no ven en la oscuridad y hacen guardia de noche ante cualquier potencial ataque de la sinrazón o de una contradicción teórica)

El grupo de arqueólogos (bajo el lema "Hombres quedan pocos") estaría ofreciendo a los otros un metódico fruto de sus invenciones menos académicas comprendido por: tres refutaciones posibles para el origen de las especies, una fábula sobre el exterminio de cuatro faunas mitológicas con herencia precariamente desperdigada, administrada y derrochada en razas como la del coliflor y la del hipocampo (ambas de una inutilidad menos evidente que su deficiencia significativo-nominal); todo ofrecerían para obtener la gloria y amedrentar la fraudulencia esencial que los antropólogos pretenderían adjudicarle a su estirpe; también colaborarían con una ficción de Borges que arrojaría ratos reveladores sobre el tema del doble, con vistas en la cooperación de sus, recientemente parcelados como, "enemigos afines". Otros son potenciales insultos inmunológicos contra la sociología y la gramática generativista. Los antropólogos se negarían por sobra de tiempo. Por el momento, la prueba habría sido retenida por el Sindicato de Antipolución sobre las Partículas de DVD, organismo actualmente impropio, virginal y derecho, influenciado por la industria del Tocadiscos, la organización de gerentes de videoclub y La Antinomia es Buena (integrada por jubilados y Desocupados Desocupados). Esperarían a que el curso de acontecimientos se resolviera con un nuevo hecho de sangre que esta vez no los involucrase como Partidarios; si como mártires. Una breve gestión en la administración de significados acelerará la pretensión que los reúne en antológicas veladas en las que se comparten sueños de progreso intelectual, rimas del progreso o rimas de palabras latinas con germánicas, un curso de Esperanto; sobre todo, los reúnen noches de insomnio y espera inmortal. "Les sangra el estómago" dijo uno.

El universal, tendría una datación de la época de hace mucho, que comprende, con más justicia, la enfurecida participación en el drama de las túnicas (época clásica helénica). El argumento (o El Universal) estaría bien hecho en papel y tendría siempre una consistencia diferente, como tener una consistencia de hoy y después, una consistencia de mañana, y de variar en constitución. Su origen sería menos anterior que poético o fructífero o de la memoria. Algunos intervienen que el ser humano se habría liberado de su población en algún momento y que esto lo habría enfrentado con nuevas prácticas evolutivas como la libertad de prensa, la libertad de crecimiento y la bigamia inestable (a diferencia de las formas más estables y comunistas de poligamia). Otros suponen una ventaja de supervivencia y la complementa con una teoría de dominación de hombres sin apéndice (que reclama la posibilidad de "un mal menos para estos hombres" y una cruz más en un listado de potenciales defunciones; adjuntada, una lista de nombre célebres y dominantes como Gandhi, Dios y Galileo). Desventajas son frecuentes como en otros casos de progreso, como la pérdida del potencial de suspenso estético o fílmico ante la desaparición del telégrafo, el fax y la sobriedad.


Captura de un Universal de ser humano ("Esencia")



Versión libre por la esquizofrenia