sábado, 22 de enero de 2011

Intercesión: Un descanso

Hans Krûger y otras mujeres han sugerido, de manera sola, la importancia de la escucha de voces femeninas, aún en los rincones menos parturientos del mundo, como en China, en donde el método es la Reencarnación. Así es como sugirieron y como yo debí haber escuchado y haberme sentido llamado por voces femeninas entre las que se cuenta la de Hansa Krûger y otras más, que se dedican, desde hace semanas, a impartir el conocimiento del cuerpo del que tan sorprendentemente estábamos alejados según conclusiones que excluyen (no por tendencia) las otras voces contrarias (que no son solo voces de hombres). Ya Élide Viamonte, confidente de la señorita Krûger de pómulos espolvoreados, dijo que Shakespeare escribió sus obras por encargo de una prima desgraciada, o en instancia de posesión femenina, o creando un narrador de tono deliberadamente femenino, todas estas, teorías que aplica en ocasiones. Ya, también, un santo dijo que los ángeles "guardan el aliento sensual de Afrodita o de cualquier mujer; guardan también su compostura y sus efectos; no hay ocasión de pegarles o de asemejarlas o de impedir que les robemos el espacio en la lista clasificada de Dios". Hansa Krûger prefirió no entender lo que yo le dijese: que siendo este espacio* uno para la difusión de mi voz (y a veces de la de Un Espíritu), era inoperante y casi siempre del diablo tener que incluir una personalidad contraria que bien podría hacerse de su propio espacio. Hansa Krûger continuó sosteniendo que en ningún espacio puede sobrar una voz femenina (y en ninguno sobra). Así es como decidimos hacerla intervenir con este texto que escribió en el Otoño pasado, cuando hubo concurrido a un recital de música ligera.

*Querrá decir: blog

Última crítica a un último disco de la banda que todos aman, Oasis

Los acordes del disco empiezan como ya empezados. Esa es una ley que Oasis sabe aplicar por la literatura. En otro momento, cada lugar ocupa su lugar. No hay pasos pensados en este disco. Este álbum es de la clase de los transportadores: porque permite un viaje o dos. Su escucha es una fiebre oceánica de pléyades sucumbiendo a la tentación de la carne, en el descenso del hombre por las serpientes, ante un agua (o dos) que rompe oscura. Una acumulación de sonidos guiada con maestría que siempre parece estar queriendo decir algo o ya lo dijo.**

Una canción es múltiple o proliferante. Hablo de la tercera que en un momento es dos canciones. Está la canción primera que a partir de ahora llamaré primaria: los tonos claros de la cítara rubicunda, nazi o de Polly Jean Harvey. Después está la otra. La alternante. Al principio es un juego. Más tarde es cuando uno acepta el siniestro. Es otra canción superpuesta, una comitiva de músicos invitados que se dejan llevar por la cítara que ya va uniforme (pero anterior). Inventan algunos sonidos para hacer compañía o solo para bromear, inventan unos pasos nuevos que no existían. Todo se produce bajo el efecto y los dominios de la cítara. Entre los músicos invitados están los integrantes regulares de la banda. La cítara llega como por accidente: el progreso del grupo es notorio con respecto de la obra anterior, pero aún se cometen ciertas frivolidades, como los intermedios electrónicos inspirados por la mejor prosa de Arvo Part (son tres intermedios de corrido).

Otra canción, la segunda, está hecha con fuerza y está pensada para ofrecer contraste con la primera que hablaba de conflictos en la infancia (pero el tono es profético). Esta canción intenta ser alegórica. Hay algunas maniobras que fueron pensadas para causar tal o cual efecto. Con pericia, el efecto se disuelve antes de que llegue a causarse algo. La intención de cierta progresión hacia el final nos da la pauta: ; o el álbum es progresivo. Otras intenciones son las de teología en el medio y otra más clara para incluir tres canciones que vendrán más tarde en esa única, para ofrecer cierta sensación de circularidad. Con la exactitud del traductor o del hereje, todas estas intenciones quedan dulcemente inmovilizadas antes de cruzar el umbral sajón de las cuestiones físicas o reales o empíricas.

El resto de las canciones es reductible fácilmente. Hace mucho que vengo oyendo hablar, eternamente, sobre la "reseña" y también sobre la "referencia cruzada" (pendiente de la geometría y el satanismo)***. Según sé, el proceso del que se abusan estos tópicos primogénitos es el de la recolección de cosas anteriores. Tiene que existir algo anterior de lo que hablar para que haya reseña. Tiene que existir Algo para que exista el diálogo. Por eso es que el diálogo no es el origen del mundo, la reseña tampoco y, por eso, es que el mundo existió aún antes de la palabra, como ya muchos han acertado en decir. Este mecanismo de la reseña es el que se usa, también normalmente, en el resto de las canciones de este disco último. Todas parecen siempre estar refiriéndose a otra. Esa otra es anterior. Con frecuencia, devuelven un sentimiento de nostalgia por lo que perdimos. Guardan y roban la esencia del cover que el cover ya había robado. Cada uno de los acordes suena exactamente como una desviación, como una nota que no era de esa forma, en un original. Hay un tráfico de ideas entre el Mundo Platónico y este álbum último. El factor de la lentitud y el otro de la extensión acentúan el efecto. Canciones lentas, extensas y desviadas. De alguna manera extraña, uno ya se encariña con todas ellas en la primera escucha: que es la segunda en este caso particular (técnicamente). La extraña sucesión de imágenes remitentes se desarrolla, entonces, mostrando el hilo de una progresión al infinito que nunca tiene cara. No hay una copia, hay una reversión, no hay un original. Todas esas cosas que el disco dice ya se sabían pero ahora se explicitan de una manera épica****. Muchos interpretarán esto último así: "La multitud de discos anteriores es una serie de causas que devino en el disco último". No me quejo de ellos pero acepto la interpretación con distancia: el hallazgo de esas causas es tarea deficiente o liquidada de antemano. No hay versiones originales a la vista. Hay un himno, pero no está la carraspera que lo arrastra. No hay mentor y no hay discípulo (Una doctrina del sur de China explica que en esta situación fue que se creó el mundo). Nadie es primero o todo es lo último. La canción nueve suena a buena versión. La siguiente suena a interpretación de un clásico folclórico. La cuarta, más difusa, emprende una renovación inmóvil. Las que quedan se asemejan a las otras. Una única se permite ser una deformación de la ya deforme canción cuarta. Como en todo hecho, La Gente comienza a preguntar: estos comienzos son comienzos de antología. Ya algunas personas hacen inscripciones en paredes y son inscripciones referenciales. Algunas personas dicen cosas de terror y de presagio incomprensible ("pero morimos ayer"). La banda que le dio origen al disco no da señales de entretenimiento y ya ha desaparecido o ha muerto. Otros fundan la defensiva. Ayer fue cuando hablé con estos medios peninsulares, medios angurrientos. Antes de esta reseña, la conversación era necesaria. Son grupos de periodistas, teólogos y otros fetichistas que permanecen estables ante la posible existencia de los originales anteriores. Hablamos de las canciones y me develaron el afán de su empresa: estaban en búsqueda de los originales que dieron esencia a estas que forman parte del disco último. Los reducía un temor: que morimos. Los motivaba una contingencia del pensamiento: que la cantidad de discos de la historia de la humanidad es numerosa pero no es infinita. Les recordé la sentencia de un clásico: "Infinito es lo que nos sobrevive". Los discos lo hacían.

Hoy, esos hombres, han dado en disminuir el número de los discos a uno que engloba solo aquellos a los que se vieron sometidos los integrantes del grupo y todo aquel que hubiera intervenido en alguna de las canciones inconsecuentes de este disco último. Vidas mortales no podrán someterse a cantidades inmortales, a pesar de que nos somete el mundo. Cinco vidas mortales, serán cinco vidas de investigadores, o incluso más: la empresa tomaba el color de la victoria, que no es color metálico. Aquellos hombres habían alquilado una habitación decente pero en decadencia y desde allí manejaban un centro de operaciones de carácter militar del que hablaron mucho pero del que nunca mostraron nada. Su misión cada día gana otros adictos. Actores, cuerno de abundancia, políticos, carnada del altruismo, políticos solo uno o dos. No es la existencia de un original lo que nos excita, es su refutación. Digo estas líneas pero no puedo evitar pensar en otra cosa. En los hombres. Son la nueva cara de un Dios o de una promesa terráquea ¿Qué vida hay afuera del original? Imaginé la cara de uno: se desvaneció en tres segundos. Imaginé a otro y a este lo dibujé: cada cara se desviaba hacia algún párpado que clausura la vida. Imaginé un último: tenía barba de nórdico y los ojos de Argos, inútiles. Hace horas que la imagen está fija. No se va y no vendrá. Nos entrevistamos mañana con uno de estos hombres, el de la barba. No habrá palabras de entremedio porque voy a comprender ya al principio. Solo necesito ver una cara y saber la medida de los hombres que mueren ¿Qué otra cosa hay después de la cara? La cara es mortal y su muerte será la muerte o la excitación.

ANOTACIÓN DEL 5 DE MARZO: La cara es inválida o deforme o la anularon. Todavía sin verla. Ya fueron veinte las visitas que se cancelaron. Tardaré en comprender que la cara me sobrevive. Que es el rostro de mi muerte o de la muerte de todos menos la mía: digo, el Apocalipsis.


**La misma frase había sido utilizada por Mark Kessing(son) (islandés prohibido o islandés encubierto) en reseñas respectivas de los discos "Have one on me" de Joanna Newsom, dos de Silvio Rodríguez y para "Pink Moon" de Nick Drake. La misma frase ya había sido utilizada por Kurt Cobanson al parodiar las reseñas de Mark. Ya alguien había hecho un comentario sobre la cita de Kurt y el realismo homogéneo de Mark. La historia vuelve a repetirse porque otros nos prefiguraron y aún otros nos predijeron. Tal vez soy la cifra final con que muere el mundo una muerte mínima pero colaboradora.
***Se refiere a los últimos veinte años pero el tiempo del texto es otro que el de la realidad: el primer tiempo de las primeras herejías, que eran llamadas reseñas o referencias cruzadas.
****Esta palabra ha llegado a vaciarse de una manera tal que algunos pueden reemplazarla por "larga", "roja", o "pagana". De ahí la famosa disputa entre "mujeres épicas" y "mujeres de una sola noche". La autora utiliza aquí el segundo sentido pero no habría que renegar del tercero de manera tan súbita como hiciera Santo Tomás de Aquino, hace un tiempo ya. Otros prefieren no darle un sentido pero explican esta situación diciendo que es como la Tierra Prometida, ya estaba ahí desde el principio pero ninguno sabe como explicarlo.

miércoles, 5 de enero de 2011

Estar también en el futuro también es una ausencia

Idea que refirió un programa de televisión es una que no hace mucho empezó a expandirse sobre la cara de Dios. El programa era una suerte de experimento de simulación social. Sus personajes eran tres cuando contamos a los que sobreviven de un día a otro. Los tres compartían la suerte de los jóvenes y los marginados: querían ser policías. Los tres no se habían dado cuenta: lo eran desde hacía tres años o dos, pero los arquetipos bíblicos ejercían sobre ellos una ceguera especial, la rutina. En un capítulo hay una muerte dolorosa y secreta. En todos los demás también. En el siguiente, una multitud se congrega en una plaza pública para repudiar el control despótico que un gobernante hace de ellos; los tres policías toman el poder para que ya nadie diga que son "oficiales corruptos": en este punto, la serie ha variado para ser su sucesora o una definición nunca antes oída; la gente celebra después y la están matando; la gente celebra porque la están ordenando; el último de los oficiales casi pregunta: "No tengo nada contra la gente, solo, no la coloque tan cerca"; esta frase también es última y tampoco es oficial. Súbitamente encuentro que relaté el final de la serie. Un dato mínimo que muchos disfrutan de leer sobre ella es uno que habla de las operaciones oficiales para encontrar maleantes. El método es numérico, como el método del apocalipsis o el de la astrología, cuya unidad es el año o la causa. Es también un método externo y un método no específico. No falta para que entre en el concurso de los métodos inadecuados. Participa en verano de los métodos fáciles y de los métodos para después de Navidad. El método puede ser definido en estas palabras: El cálculo del tiempo restante para el final del capítulo está evidentemente relacionado con la confirmación de la sospecha sobre un incriminado. Pongamos por ejemplo: Una mujer muere por argumento teológico. Su muerte está rodeada de suspenso místico y dos veces se reza un padrenuestro completo, dos veces se pregunta sobre la identidad de la mujer, dos veces se dice su nombre, dos veces hay alguien que refuta: la atmósfera es de simbolismo irresuelto pero que se resuelve. Su marido había dormido con ella toda la noche y habló muchas veces conversaciones que nadie conservó. Uno de los oficiales, el menos astuto, sugiere que el marido es culpable (esta mención es siempre necesaria pero nunca es definitiva). Otro oficial sugiere que se lo ponga a consideración. El tercero, el último, calcula el tiempo de final: restan cincuenta minutos. Su deducción será la siguiente: si condenamos a este ahora ¿cuánto tiempo quedará por llenar y sin material razonable? (aunque ni una de estas especulaciones se pone en escena). El marido gusta de la libertad y le dan el gusto. El método suele ser pretencioso pero también acierta mucho. Muchas veces se equivoca pero la equivocación excede las características del programa y queda flotando en el aire o afuera, de manera que la verdad resulte otra. Muchas veces, cualquier marido puede empezar a reanudar su carrera en la repartición de argumentos de la que vengan nuevas víctimas y sin necesidad de estar casado: pero estos hechos no suelen contarse en el episodio o se cuentan como disculpa en episodios posteriores, cuando ya a nadie le importa porque el tercer oficial, el último, tendrá un hijo con la telefonista y un hombre que mata de acuerdo con los horarios de trenes y las iniciales de un nombre ya está dando que hablar y está en la televisión. El método es peligroso: una mujer es sospechosa de haberle hablado a su tía antes de su muerte; inmediatamente se convierte en sospechosa de la muerte misma; calculan el tiempo restante y son cincuenta minutos; se la libera y se la perdona; pasan cuarenta minutos y la asesina vuelve a ser la misma mujer (pero nunca había dejado de serlo): en estos casos, no se ha tenido en cuenta el factor de la sospecha postergada, pero muchas veces se tiene y no muere tanta gente. Otra vez el programa dura diez minutos y con resolución incluida. Muchos dijeron que ese episodio ya estaba dispuesto o predestinado a ser así. Extrañamente, los oficiales lo sabían y apuraron sus averiguaciones. Todo pasó tan rápido que decidieron guardar la identidad del asesino que también pudo ser una vaca o un gorila no amaestrado, en la época de los plenos gorilas con maestro. Los tres oficiales son tres por una costumbre de la memoria, que ya supo de Moiras que también ocasionaban y prevenían el futuro y de Erinias quienes también se dedicaban a juzgar con crudeza y ceguera. La triple operación se puede resumir en un oficial, pero el programa es de carácter alegórico.

Entrevista con uno de los creadores que no se llama Jeff Johnson:
- ¿Podríamos concluir que descubren crímenes por el tiempo que falta para que termine el programa?
- Si.
- Todos deberían ser programas de 50 minutos, porque calculan desde la primera vez que aparece un sospechoso. Una vez sucede que quedan 20 minutos, habían rellenado otros 20 con chistes sobre judíos y negros hablando mal.
- Si.
(Inventado por Un Espíritu para su "Conferencia sobre papeles letárgicos y subculturas que esperan por un miembro")

Nelly Kelley, de la revista "Panteísmo no es Globalización", acertó en mostrar la eficacia natural de estos oficiales que nadie necesita escribir en un guión. Los tres se encuentran en la escena y las cosas fluyen, fluyen como el río del tiempo, por ejemplo. En otro artículo resalta la capacidad artística de los tres oficiales que muchas veces deben fingir relaciones conyugales entre ellos mismos, o entre otros miembros del escuadrón para estimular respuestas en los sospechosos: respuestas que no necesitan pero que ayudan a complementar la sagacidad adquirida o la contradicen para bromear. Nadie hay de los que son capaces de notar más cosas en el desarrollo del programa, pero los ayudaré mencionando el hecho fantástico de la previsión de pensamiento: los oficiales acompañan el devenir mental de los sospechosos completando sus estados mentales con sugerencias, situaciones, hipótesis, hiperantítesis que, por lo común, no manipulan el amplio, convexo y difuso mundo de los hechos pasados, que hasta se confunden con el pasado (quiero decir, con el mito). Ante una escena de lágrimas, el oficial puede comenzar sugiriendo que la persona estuvo muy enfadada, que tuvo una discusión con la otra que ya murió, que tiene un registro de acciones que también son "ejemplos para un Ser Vengativo", y otros hechos más o menos genéricos que no descartan la importancia de estar lidiando con un homicida (resultado silogístico de la operación). Nelly Kelley se aprestará a omitir estas anotaciones que yo hago por decir que son más bien características contingentes o no premeditadas, carácter, este último, que (como ya aprendimos del tercer y último oficial) "Jamás quita el mérito de la culpabilidad". Y es cierto.


Las repercusiones del hecho del final anticipado no tienen límites. Margo Strôgmer ya había escrito un manifiesto a favor del marxismo llamado, "A favor del marxismo", que goza de la clave de los comunistas que es "siempre ser explícito", carácter que ha comportado excesos de interpretación. También escribió una novela sobre seres con nombres autóctonos y arcaicos de aparición espontánea que adolecen de niñez y de embarazo o de proceso, y que a cada segundo están en un estado sin causas vívidas, que recuerda fácilmente a esa "Tierra de los cinco minutos"*. Ahora también inició una campaña que involucra al programa, a su método y a la Primera Persona, Bellísima Grant. Esto Bellísima Grant, "mujer del pueblo", "cara autóctona", "palabra de todos o de Dios", "miembro del orden", es también el blanco experimental de las primeras bromas, los primeros usos de un sobrenombre y la primera deudora de un programa sin cuotas de adquisición solar. Dicen que Dios la creó para bromear y para "ver que pasaba" o "por si acaso"; su costilla es fértil y su sexo es dudoso, pero también inició las primeras dos guerras mundiales a las que opacaron las dos siguientes verdaderas guerras mundiales (definitivas) y a las que los profesionales de la historia simularon bajo el nombre de "carrera armamentista" o como un nuevo affaire de Roosevelt con quien también tendría al nacionalismo. Como Bellísima salió bien, pasó a ser un personaje de Virginia Wolf, pero algunos se resisten a dejar de llamarlo como es, Bellísima Grant, hecho que atrasó cien años en el tiempo a la humanidad que ahora tendría implantes de córneas gratuitos e innecesarios. Bellísima Grant, proyecto de hombre, también es recientemente utilizada con el método del final anticipado. Margo Strôgmer utiliza el método para desarrollar la vida de esto y ha adivinado tres casamientos y dos muertes en Bellísima Grant pero ha olvidado mencionar el sexo de sus hijos antes de nacer. Aquel podría ser el comienzo de toda una raza paralela que Dios había cuidado de vedarnos. Algunos magnates no han dejado de decir desde hace dos meses que el uso del método de El Último Oficial en la vida de Bellísima Grant supone la creencia en la teoría de la predeterminación y supone saber el final de la vida de esta persona que ya varias veces se ha declarado "Inmortal y recesiva". Margo Strôgmer, católica absoluta, ha aceptado las críticas y nos ha recordado la utilidad secreta de ser comunista y anti-comunista al mismo tiempo, goce que ya algunos mártires cristianos implementaban y al que los padres de la Iglesia llamaron "Bilocación". Margo Strôgmer toma la vida de Bellísima Grant y cuenta: faltan tres años para su muerte, hoy Bellísima Grant sufre de una descompostura; Margo deduce que Bellísima no puede morir hoy y que su muerte es irremediablemente lejana, pero irremediable. Muchos hacen como que anotan que entonces es como si Bellísima ya estuviera muerta. Margo se ofende. Un hombre inteligente ha sabido decir: "La acción de adivinar instantes sucesivos en el tiempo a una distancia de minutos o días es casi una molestia, una carga o un chiste que no ayuda a resolver cosas que si pasaron. Sería un adelanto tecnológico importante permitirnos abandonar este método y dejar que los hechos se desarrollen según su curso natural: el del reemplazo y la reposición. Me estoy perdiendo mi programa de televisión". Mi deducción personal es la siguiente: el método del oficial es utilizado a partir de un régimen horario predefinido para adivinar hechos externos a él; el método en función de Bellísima es reincidente porque se basa en la vida de esta persona para adivinar hechos de esa misma vida (es decir, su vida). Los resultados son abominables.

Últimamente es cuando adivinos y oficiosos de la traducción han decidido aprovechar el método del Tercer Oficial para adivinar el devenir del mundo. Utilizan el sistema de años y meses. De esta manera es que se ha sabido que Venezuela no declararía su guerra a Malawi porque esas cosas suelen suceder en Noviembre, según datos de La Historia. El gobierno de Venezuela se defendió diciendo que no dejará de hacerlo, pero que aprovechará el sol de Diciembre para tostar a sus soldados y confundirlos con nativos. En la confusión, los soldados de Venezuela correrán con el riesgo de matarse a ellos mismos o de defender la causa de Malawi, quien espera desde hace años por un mesías que Venezuela simuló ofrecer en Octubre pasado a cambio de un dinero que no se devalúa: La fe popular. Una crisis de inflación atacó el sistema de un país a cargo de una presidente. Los oficiosos adivinaron que no dimitiría. La presidenta no dimitió y es posible que la influencia de los adivinos haya sido perniciosa.

*Hans Krimer, recientemente, ha sacado a la luz un manuscrito que otros se apresuraron a decir "Obra de arte" y "obra de teatro", simultánea e increíblemente. El manuscrito no está terminado, pero lo está y también estaría basado en esta tierra de los cinco minutos que mencionamos. A cada momento, en esa obra, la situación no tiene causa evidente. No tiene causa alguna y muchos espectadores que la vieron de día se quejaron de la "vigilia infundada a la hora del sueño" (con estas palabras) a la que la obra induce. Estos mismos espectadores se apresuran a cambiar de opinión y olvidarse, hacer comentarios sagaces o más bien genéricos o hablar de un poema de Baudelaire que a todos les gusta volver a decir porque es tan bueno.


La vida también es numérica (además de la historia, la filosofía y la resolución de crímenes en serie): Resume este texto en GoogleVersions y averigua en que categoría entra según el novedoso sistema de catálogo por número de caracteres (La literatura realista no puede limitarse a los 1000 pero vence una vez más a la literatura fantástica tras el descubrimiento de estos fósiles de unircornio)

martes, 21 de diciembre de 2010

Precursión

Buscaba a los precursores de mi carrera de la vida hacia una condena epistolar que me enviasen un día después de ya haber sido colgado públicamente y sin necesidad de hacer justicia por mano propia*. (Cuando) entonces descubrí dos hechos inmortales en la, asombrosamente, lineal cadena de acontecimientos (y no tanto).

Hubo, es verdad, otra suerte de proposición antes de que adoptase a estos dos inmortales y así los incorporase en algún formulario del futuro; o "y así dejarlos ahí junto con mi registro de afecciones sociales o de elementos punzantes y premolares que no son un cuchillo". Hubo una idea: hacer de mis precursores a agentes del futuro inventados con cierta negligencia de mi parte, pero con una negligencia hermosamente ornamentada y corrosiva. Tendrían espadas y cada espada (del futuro) podría mostrar un resumen de los conceptos más categóricos con que los había escrito. Los conceptos se veían reflejados en la hoja. La hoja estaba desnuda. Las espadas eran objetos vulgares en un estado de cosas que pertinentemente hubiera descripto. Olvidaría apuntar las espadas y causaría conmoción terrenal. Dos hechos me obligaron a desistir de la hipótesis. El primero, una pesadilla en torno a las hojas de las espadas y mi incapacidad para darles un contexto real o autosuficiente, las cualidades de un dios. En mi sueño, a las espadas no se les ofrecía sitio donde rasgar, ningún sitio parecía violable, porque eran espadas de un acero muy blando y futurista. El otro hecho: un riguroso análisis del "Programa de Precursores Históricos" que me reveló que ya uno había utilizado estrategia tan psicótica pero gentil (como de esa religión sectaria del sur de Illinois). Era Cervantes. Cervantes habría designado a "Deesas vertiginosas sucesiones de imágenes con sentido que tratasen la manipulación del tiempo" (en una directa alusión a 12 Monos y Lost ). A su propia vez, Cervantes fue precursor de otro: de James, quien hizo tributarios de su vasta obra a las películas con finales elegantes, a los libros con finales elegantes de Dan Brown y a otras telenovelas mexicanas que hacen culto a la ambiguedad (no tanto por motus propio, pero, definitivamente, en pos de una deliberada accidentalidad). La teoría del plagio se desvanece en tres instantes secos, pueriles, villanos. Este último hecho, por demás, se enlaza con otro más superior en base empírica, pero no menos fantástico: El sitial oficial del Sistema de Precursores y su página oficial aquí.

Procedí al acto de evacuación que a los mortales más agrada: La eliminación categórica a partir de un catálogo (no clasificado). Seleccioné opciones al azar, mientras en mi actitud eliminatoria descartaba opciones como "Una película de amor entre dos personas. Una de ellas, de herencia militar y de herencia filial. La segunda, de veinte hijos que le dejase su esposa muerta. Este hombre se encuentra con una mujer y sus veinte hijos, todos vejados y amedrentados por una patria vejadora y amedrentadora. La mujer había tenido veinte hijos y había sido abandonada veinte veces consecutivas, cuando el director no supo que bastaba un único y determinante abandono (al final)." Descarté, también, un texto similar al que le agregaban las siguientes líneas: "La mujer de veinte hijos resulta ser la esposa muerta: la multiplicación es peligrosa e infinita ¡Y la película apenas comienza!". La eliminación fue gustosa y exaltada que hasta perdí la cuenta y perdí dos o tres buenos argumentos literarios. Durante el "Proceso de Eliminación Continuo", fue perfectamente posible plantearme el verdadero sentido de mi búsqueda y sus motivaciones más justificantes. Afortunadamente, estos lapsos eran de los llamados "lapsos momentáneos" y se desaparecían cuando frotaba mi cabeza contra una superficie rugosa.

Finalmente decidí concluir mi investigación con la adquisición de dos hechos que, afortunadamente, inmortales, signaron el principio y el final de mi carrera vital.

El primero es "Harriet: The Spy". Cuenta la narración que una pequeña escritora, con aspiraciones de Kafka (aspiraciones concretas ¡oh, terribles aspiraciones! Desasosiego de los serviles arrastrados). La película contiene una de las escenas más grandiosas en la historia de la economía no mercantil: el crudo desvelamiento de la verdad en un diario privado que aún desvela tantas otras verdades, solo por inercia. El argumento también repite las secuencias de "Hombre solitario con colección de palomas", "Niña presumida, inerte y herbívora" y la tendencia a "Mejor amiga negra": todas ellas, secuencias que parecieran extraídas así, sin más, sin redefinir, en collage, a partir de un manual informal para casos de emergencia. Muchos dirán que el 80% de las secuencias son repetidas. Yo puedo decir dos cosas que pensé durante algún tiempo: reemplazar el calificativo "plagio" por el otro" representativo de una(s) época(s); o también puedo decir: ¡QUÉ COSA NO ES EL MUNDO SINO LA LIBRE COMBINACIÓN DE SECUENCIAS YA NOMBRADAS POR UN DEMIURGO TRAIDOR! Ruego honestamente que cada uno elija su cosa favorita en favor de mis beneficios personales. A cualquiera le parecerá dificultoso hacer una conexión entre Harriet y mi futuro colgamiento público, pero yo diría que las pruebas están a la vista.

El segundo hecho, dos veces inflexivo por una vez personal (y es muchas veces personal), corresponde a otro Tratado de la naturaleza humana. Su transliteración corriente es "¿Quién engañó a Roger Rabbit?", pero en el mito original tiene más coherencia, más sangre y a veces uno puede contar que las vocales están bastante equilibradas. El mito original es sajón. Su esencia y su tema son los límites entre la realidad y la ficción. Su argumento fue dado por los sueños pero, como todo mito, fue impulsado por una guerra, por una mujer o por una planta. Es también una sátira de la guerra fría, un pacto con la sensualidad femenina o una planta, según diversas interpretaciones que han corrido y adelgazado hasta quedarse como líneas marcadoras o como "hechos importantes en una línea del tiempo escolar". Hoy lo reconstruyo a tientas, a través de los corredores cinestésicos, precipitados como evaporables, que cada tanto invento (o restauro) para controlar la visión. En un corredor estoy yo, de parado y silencioso, vociferando porque mi contacto con el mito estaba condicionado por unos que eran de Multicanal, institución tan astrológica como inalcanzable que reparte mitos pero lo hace con atraso y siempre va atrasado. Incluso en "siempre", Multicanal viene después. Este es otro mito. Aquellos muchachos impartían el mito con la diligencia de llegar tarde, entonces, pero se los perdonaba por estar todo ya programado. El argumento no escatima verdades universales y uno puede contarlas sin la ayuda de un mayor. Tiene la gracia y el don de todo museo: es categórico, platónico, eterno, sacrificado, procedente; todo eso se reduce a Inmóvil. Cuando era chico diseñé una cultura precolombina en la que las sílabas no podían tener final como "f". Bajo circunstancias asombrosas, toda la raza se extinguía junto con los datos que podrían encontrarse sobre ella: con mi misma historia, incluida entre los datos. La sensación era la de crear un imposible o la de pasar mis horas como fantasma. La visión que este argumento impone es igual de fantasmal e igual de inventada.

Naturalmente, el solo nombramiento de estos acontecimientos los ligó a la cadena significante. A ellos le siguieron otros sucesos menos felices, como por encantamiento. Tres meses dormí bajo el cielo de Irlanda que es Patria de extranjeros. Visité grutas antiguas en una zona de laderas. Escribí una carta y declaré a mis precursores. Negué la muerte de una esposa y negué su reaparición como esposa muerta. A partir de este punto, los datos se vuelven inexactos. Tres meses dormí bajo el cielo de Irlanda, pero nadie me conocía y debieron no reconocerme por la cicatriz. Poco después, más tarde, accioné el mecanismo y di con mi colgamiento público. De estos colgamientos hubo dos o tres y se siguen continuando. Multiplicados, habían perdido toda el significado que alguna vez causaron.


*Se refiere al suicidio que ya probaron sin agrado la Doctrina del Eterno Retorno, El suicidio (que ahora industriosos del comercio gráfico llaman Boogie-Boogie) y con consecuencias dispares o polémicas. Otras sensaciones del momento como una mujer y una bebida de nomenclatura y composición cítrica. Un comunista lo intentó tres veces pero eran tres comunistas diferentes y sus, apenas notables, facsímiles de diferencia específica los confundieron y redujeron a uno en los registros públicos (más tarde, ante la corta pero importante cantidad de comunistas vivos, el suicida terminaría por reducirse a ninguno). Es común, por otra parte, en escritores y profetas que desaparecen de un día a la eternidad (estoy siendo perifrástico). Muchos científicos de carácter detallista o tangencial buscan una analogía entre el estado pre-Big-Bang y el sujeto suicida, que sufre de cosmoagonía. También "Lost", quien antes ya había intentado "morir por desaparecer y pasar desapercibida" y "muerte por ciclicidad y pérdida de la capacidad cognoscitiva", pero ahora prefirio "dejar que la corriente de deseos intrínsecos y desencadenantes condujera al Gran Puerto" (Y NO ESTOY CITANDO).

jueves, 28 de octubre de 2010

Argumento para la no filmación de un argumento fantástico


No! I am not Prince Hamlet, nor was meant to be;
Am an attendant lord, one that will do
To swell a progress, start a scene or two,
Advise the prince; no doubt, an easy tool,
Deferential, glad to be of use,
Politic, cautious, and meticulous;
Full of high sentence, but a bit obtuse;
At times, indeed, almost ridiculous
Almost, at times, the Fool.
T.S. Eliot: The love song of J. Alfred Prufrock

Wherefore art thou Un Espíritu?
Himno a Un Espíritu


Propietarios del comercio de los sueños y los lazos no consentidos me han rebuscado el estómago hasta picarlo con algún despróposito evidente que me hiciera saltar de la apatía general hacia estas, llamadas, cosas nuevas. Uno de ellos, Hans Krimer, me ha propuesto en tres cuotas no obligatorias, la filmación de una película con inicio en la historia de mi amigo secreto: Un Espíritu. Un Espíritu no tendría nombre y siempre lo llamarían o por señas o por confundirse queriendo llamar la atención de otro y que Un Espíritu se diera vuelta, perseguido y equivocado. Le dije, como primera excusa, que el negocio de la filmación me parecía uno de las más negras vacilaciones del ser humano, desde el momento en que permitían la cópula pero nunca el embarazo o, si lo permitían, extraían a un bebé de este "mundo real" que pudiera encajar con la descripción del nunca-nato. Descubrió alguna falacia formal pero no me corrigió, molestado, pero sabiendo que me preocupaba el destino de aquellos pobres alienados.

Traduzco algunas partes del diálogo en alemán:
- Un Espíritu no tendrá representante oficial. Se revelará al final de la película o no se revelará nunca, eso queda en el criterio del espectador. Se manifestará en los miembros del personaje principal que ya presentamos y atinaremos a entremostrarlo (sic) por uno o dos rasgos sobresalientes que no bastan en conjunto para decir que es otra persona, pero bastan para generar una molestia.

(Diálogos sobre una guerra civil)
En las puntas se le veía un afán cosmogónico y cierta tendencia gratuita hacia el neologismo de las palabras que el castellano no tiene, como "entremostrar" y "discreción", aunque esta última exista a veces pero nunca sea autorreferencial. Tampoco tenemos "autorreferencial".

- ¿Pero quien será el protagonista?

- Usted, ambiguo.

- ¿En base a qué? ¡No protagonizo nada! ¡Es un personaje!

- Entonces será su personaje

- De acuerdo

- De acuerdo, ambiguo.

Los siguientes minutos fueron hablados desde la posibilidad de iniciar la película en el marco del estereoscopio. De terminarla en el marco del estereoscopio hicimos un resumen de ocho minutos. Desde la primera impresión encontré que nuestro hombre, Hans, determinaba todo su amor por la cinematografía por el dogma del estereoscopio y que una vez había diluido células de un tallo vegetal. En perfecta instancia, mi historia era una excusa para el uso de esta técnica narrativa, en breve y culposa asociación con la técnica de los sueños, de la imitación y de la pantomima.

Hans Krimer se afanaba por iniciarme en este negocio de los ventrílocuos. Un detalle siempre me había impulsado a cometer algunas desaforadas, liberadas, riesgosas y arrancadas asociaciones mentales. Era el detalle de los guiones y de llamar a los personajes por lo que eran. En el caso de que una película se llamara "El hermano Idiota" y de que Hans Kramer jugara en el rol de "hermano idiota", su nombre será corregido desde "Hans Krômer" hasta "Hermano idiota". Un futuro y potencial pero, sobre todo, otro actor llamado Hans Strôgmer, será el hermano del hermano idiota. Se lo rotulará como "Hermano del hermano idiota" y no como "Frédéric Kraumer" (Frédéric, Hans, Kraumer). En esta película que Hans Krimer oficiaba, podría ver casi resuelto el fetiche que me condecoraba "Excéntrico". Hans Krimer, por su parte, no entendió la necesidad de incorporar al elenco a un hermano idiota, pero supo relacionarlo con la cuestión de las deficiencias emocionales en la infancia, alguno de los trastornos que se presenta como tópico central o como "tópico angurriento de fama" en una de las líneas de la obra que reza sobre Un Espíritu. Otro detalle clave que Hans Krimer sugirió mencionar es el de que todas estas personas resultaron (al menos alguna vez) ficticias. El hermano idiota está incluido.

Entre las otras conversaciones con Hans Krimer, éste se declaró realista y soltero, todas profesiones, no solo insólitas, también unitarias, infelices y presas del subjetivo afán objetivista. En español serían las profesiones del obrero y las del liberal, pero esta, como toda transliteración, sufre de espasmos y de trasnoche. Intenté medir el éxito de la película de acuerdo con estos parámetros, pero el resultado fue un fracaso mental o el plagio a "El gabinete del doctor Caligari" (película, ya ella sola, harto facsímil, de tiempos breves y alegoría circular). Hablamos otras tantas cosas que nos dormimos y pensamos que no hablamos nada (pero hablamos). Entre las intervenciones forzadas de la señorita Hansa Krûger, maquilladora, están su afán de tierras en la ex-Alemania Oriental y su otro afán (Afán que ella denominaría "Afán II") completamente distinto y sin plan, posesión de esclavos en un campo de trigo. Ambos afanes me parecieron menos determinantes que hermosos, y decido traerlos. En el medio del segundo hubo interferencia y los esclavos pudieron tener el riesgo de acabar con herpes: no llegué a percibir este último punto, como ya hice notar, pero su mínima importancia reside en la belleza de volverse explícito o en la graciosa algarabía de quedarse mudo, como en interferencia.

Un importante conflicto surgió a la hora de ensayar la escena que dice que en la segunda guerra mundial no hubieron muerto tantos. El segmento fílmico era iniciado por un cartel de medidas máximas comprimidas (que seguían siendo, todavía, máximas). Como en todos los casos anteriores, yo presenciaba el curso de las representaciones que Hans denominaba "entrenamientos", pero en verdad quiso decir "enumeraciones". Jamás pudimos reemplazar con algún éxito remoto esa locución hispánica en el panorama de germanísimos inmóviles diciendo que se matarían, jugando a los soldados y vaticinando muertes horrorosas pero, gracias a Dios, futuras. La cuestión, que llamó a todas mis atenciones a comparecer, involucra a Hansa, a Margo y a otro, pero todos estos son nombres de vida real, como comer embutidos. Daban pasos de alegría, que son los pasos de la actuación. Las miradas eran siempre de tres cuartos de perfil y, a veces, de medio, pero siempre consintiendo que los ojos parecieran muertos o vacíos, ojos de muerte, de sueño y de idiota (muertos y soñadores). Margo escuchaba atenta las razones que el otro daba sobre una cuestión. Hansa la maquillaba y ya estaban filmando (porque Krimer es vanguardista). El otro daba su papel. Y ahí es cuando decía (en tono de amor) "Y que (...) y lo que nos acaeció", decía cosas de un conflicto armado que dejaba anónimo. Cuando llegaba a las partes donde había un sujeto explícito como era "Guerra" o como eran sus actores propios, unas omisiones incidentales, cuidadas hasta el cansancio, irrumpían sin temor infundado. Como no entendidos. Venían, decían pero sobre todo omitían. Iban omitiendo, así, omitidos ellos mismos. No sabían que yo había estado hablando de ellos y que ellos estaban muertos (según lo que yo decía).

Otros sucesos menos innovadores pasaron. Una mujer se negó a ser su papel y apareció en las cintas de filmación haciendo de otra que era el mismo personaje de Margo, pero en los momentos que le incumbiesen de verdad. Sorprendentemente, su molestia no se hizo notar y todos pensaron que en verdad era quien no hacía que era y ella tuvo que quedar muy resentida. Este resentimiento fue de lo menos interesante porque, después de todo, su papel era, más bien, agregado, último, colgante o durmiente. Otro hombre negó la calidad de mis argumentos y negó la doctrina de Un Espíritu sobre el tiempo de la eternidad, en propia escena. En esos momentos se sintió un movimiento como de placas en el suelo.

Avisan de afuera que el éxito de la película es cuestionable. El impulso creador de Hans Krimer no será más que un impulso plagiario. Su duración (aproximada) es de veintidós horas. En la película quería estar el mundo. Siempre está el mundo, acá quería estar entero. No podía evitar llorar por Hans Krimer. Los mayores fracasos, suelen ser los propios. Un pintor fracasa vivo pero por una mancha y después muere y es famoso: el fracaso no era de él, era de los otros. Hans Krimer fracasaba todo él. La película duró un mes ante el ojo público, pero eso decir bastante poco porque, en su transcurso, confluyen, apenas, unas cuantas pocas emisiones justificadas por la duración. Todas las copias fueron conminadas al destierro de todos los países. Visité a Hans Krimer el verano pasado. Reía, congestionado, y compilaba alas de mariposas. En esa colección estaba el influjo de la magnífica memoria de un fauno que es la memoria de Dios, poco más o poco menos, aunque a la altura de los infinitos, las cosas tienden a igualarse. Las primeras palabras que dijo fueron de aprecio inútil. Las segundas eran sobre su película. "Se siente el vértigo". Le dije que eran veintidós horas (aproximadas). "La belleza está en el transcurso. He sabido de gente que se muere, gente mayor, y lo último que ve es un estereoscopio. Pero esos, solo lo que mueren al principio y al final de mi película. Hay otros. Hay partos, por ejemplo, muertes mínimas. Hay de todo mientras pasa mi película". Le dije que si (por decir) y le dije que estaban pasando cosas. Me dijo algo que no entendí, pero en realidad quería decirme que siempre están pasando cosas. Nos despedimos pero mucho después.

Fin

domingo, 8 de agosto de 2010

La posibilidad de una posesión

EL PRIMER ARGUMENTO PARA LA EXISTENCIA DE UNA ESENCIA ES EMPÍRICO Y NO TIENE ORIGEN ARIO

Las líneas que lo componen son menos perfectas y hasta permiten la entrada del aire en el vacío craneal. Tiene la ropa inexistente o tiene la ropa plana. En su composición se lee la mano de un precolombino y la astucia de un analfabeto, cuando el español no existía. Es la culminación de la historia de los universales: esas criaturitas borregas y angurrientas que vivían en cada individuo y los unían a todos con todos o a todos con uno. Su época de mayor exactitud y eficiencia orgánica estaría en lo medieval. En la era moderna, se convertiría en otra de las formas de la posesión. En la edad contemporánea, la incredulidad del abismo satánico los conminó a la inexistencia o a la negligencia informativa.
Quinientas y ocho horas como errantes no habrían bastado para que un grupo de licenciados en arqueología y otros que eran en antropología, dieran de una forma deliberadamente fortuita con el hallazgo de la primera fase del creciente paradigma científico. Necesario habría sido que sus cuerpos se vieran arrastrados hacia un foco de atracción que, indirectamente, hubiera ocasionado la comprobación de una Teoría General de las Energías. "Permanecemos muy conmocionados por el hecho. Es muy fuerte. Es muy fuerte. El hallazgo fomentaría estudios de campo en áreas de la cordillera más montañosa o donde el sol es más angular y gesticularía la posibilidad de una predeterminación absoluta. Es muy fuerte. Fuerte." es lo que ha expresado sobre las energías Stephanie y agrega que: "Si. Si. Y lo otro". Además, habría dos que se llaman Margaret y uno es Felipe pero le dicen Antonio. Actualmente, el grupo de investigadores plantea, con más entusiasmo pero con algunas dificultades argumentales, a quien corresponderían los méritos. El grupo de antropólogos ha diseñado con fribrón indeleble lo que sería una deducción categórica que tendría un carácter fundamental y otras veces esencial; a veces enérgico; también resulta patente, universal y brilla cuando se les pone la oscuridad y se les empaña la visión de las superficies (la visión científica):

Hombre es esencia
Esencia es descubrimiento
(con la conclusión en progreso; los científicos no ven en la oscuridad y hacen guardia de noche ante cualquier potencial ataque de la sinrazón o de una contradicción teórica)

El grupo de arqueólogos (bajo el lema "Hombres quedan pocos") estaría ofreciendo a los otros un metódico fruto de sus invenciones menos académicas comprendido por: tres refutaciones posibles para el origen de las especies, una fábula sobre el exterminio de cuatro faunas mitológicas con herencia precariamente desperdigada, administrada y derrochada en razas como la del coliflor y la del hipocampo (ambas de una inutilidad menos evidente que su deficiencia significativo-nominal); todo ofrecerían para obtener la gloria y amedrentar la fraudulencia esencial que los antropólogos pretenderían adjudicarle a su estirpe; también colaborarían con una ficción de Borges que arrojaría ratos reveladores sobre el tema del doble, con vistas en la cooperación de sus, recientemente parcelados como, "enemigos afines". Otros son potenciales insultos inmunológicos contra la sociología y la gramática generativista. Los antropólogos se negarían por sobra de tiempo. Por el momento, la prueba habría sido retenida por el Sindicato de Antipolución sobre las Partículas de DVD, organismo actualmente impropio, virginal y derecho, influenciado por la industria del Tocadiscos, la organización de gerentes de videoclub y La Antinomia es Buena (integrada por jubilados y Desocupados Desocupados). Esperarían a que el curso de acontecimientos se resolviera con un nuevo hecho de sangre que esta vez no los involucrase como Partidarios; si como mártires. Una breve gestión en la administración de significados acelerará la pretensión que los reúne en antológicas veladas en las que se comparten sueños de progreso intelectual, rimas del progreso o rimas de palabras latinas con germánicas, un curso de Esperanto; sobre todo, los reúnen noches de insomnio y espera inmortal. "Les sangra el estómago" dijo uno.

El universal, tendría una datación de la época de hace mucho, que comprende, con más justicia, la enfurecida participación en el drama de las túnicas (época clásica helénica). El argumento (o El Universal) estaría bien hecho en papel y tendría siempre una consistencia diferente, como tener una consistencia de hoy y después, una consistencia de mañana, y de variar en constitución. Su origen sería menos anterior que poético o fructífero o de la memoria. Algunos intervienen que el ser humano se habría liberado de su población en algún momento y que esto lo habría enfrentado con nuevas prácticas evolutivas como la libertad de prensa, la libertad de crecimiento y la bigamia inestable (a diferencia de las formas más estables y comunistas de poligamia). Otros suponen una ventaja de supervivencia y la complementa con una teoría de dominación de hombres sin apéndice (que reclama la posibilidad de "un mal menos para estos hombres" y una cruz más en un listado de potenciales defunciones; adjuntada, una lista de nombre célebres y dominantes como Gandhi, Dios y Galileo). Desventajas son frecuentes como en otros casos de progreso, como la pérdida del potencial de suspenso estético o fílmico ante la desaparición del telégrafo, el fax y la sobriedad.


Captura de un Universal de ser humano ("Esencia")



Versión libre por la esquizofrenia

domingo, 25 de julio de 2010

Un Espíritu (O Historia Natural de los Plagios a Uno Mismo)

"Hola. Soy Un Espíritu pero ustedes ya lo sabían porque respiro en Lucida Grande cada 2 (dos) Large de tamaño hasta que a las letras le pasan carbonilla y no tengo necesidad de apretar sobre "negrita" para justificar mi superioridad intelectual. También lo sabían porque este coso* es muy predecible y porque Leibniz dijo respecto de la lógica continuidad:

"Existen dos tipos de verdades: Las verdades de la razón y las verdades de hecho"

Y Leibniz SIEMPRE escribe así, aburriéndose en Times hasta matarse.

Entonces, así había dicho mientras saciaba su intelecto humedeciéndose los dedos de brandy o algún licor de esos que yo nunca probé (yo, Un Espíritu) pero que, seguramente, son hermosos para oler y hasta para sacudirlos desde una altura considerable que no supere mi altura de manera que uno no corra con el riesgo de mojarse la frente y bautizarse de brandy, iniciarse en una secta oscura con bolsas grandes pero angostas que cubren la cabeza pero no lo suficiente como para morir, uno, tragándose el aliento de ocho días y que es el verdadero culpable, de la muerte, pero que queda impune porque a la muerte todos la tienen entre ojo y ojo y porque siempre uno muere por culpa de otro, como por culpa de un sable, o por culpa de las desigualdades raciales o de la misma muerte que se puede resumir en "Ataques cardíacos" (como Leibniz dijo). Cierto es que mi altura no supera el metro cincuenta."

Así acababa el reinado de las palabras compuestas, la dislexia cognitiva, de las citas circulares, del oxímoron comulgante y del amor (y del terror). Muchos fueron los que se quisieron matar o quisieron adquirir una hipoteca en cuotas tras la agresividad lingüística del otro, del anterior, al que yo (Un Espíritu) suplanto. Porque así la gente iba sintiéndose entrometida, invasiva, insalubre o dudosa en este coso* así iba mudándose y se callaba porque eran muchas palabras y muchas frases y porque "terminaban en 'Así dijo'" o muletillas de esa estirpe. Es cuando uno como yo, Un Espíritu, debe tomar el control de la situación, ajustar las medidas, calibrar las válvulas y permitir que se desagüe el ambiente "con pérdida de energía, de manera que el caudal desaguado no dañe la obra de alivio o las laderas, acopladas a turbinas para reducir el golpe de ariete en la tubería de presión" (Soy Un Espíritu y recito con la ciencia cierta, el funcionamiento de las válvulas en las represas, de manera que se funde una ligera analogía con la descompresión de los medios saturados. Esto debe notarse, Un Espíritu sabe de la forma de las válvulas).

Soy Un Espíritu y he vivido los tantos años que yo mismo soy los años y que yo mismo mido el tiempo y que soy el que tarda o el que no viene, el que existe y el que todavía no murió, porque el tiempo no muere hasta que el último ser humano fallece, o hasta que el tiempo muere. A lo largo de mis latitudes se han matado, con el paso de mis latitudes unos se han enterado de la crudeza del mar, o de la crudeza del tiempo (de mi mismo) o de la crudeza de los otros hombres. O se han enterado del mar mientras otros siquiera conocían la costa y se morían en la selva hermética o se mataban en la playa errática a la que llamaban, fortuitamente αιγιαλός, pero nunca "playa" o nunca "costa". Se enteraban de un idioma o de la dialéctica que las piedras habían callado o habían escondido con la ayuda del tiempo. Todo eso me pasaba. Una vez discurrí sobre la dialéctica y sobre Sófocles con un hombre de ahora y con el mismo Sófocles. Otro siglo, participé de la causa de los solteros liberales, del lado de Emerson. Dos horas después, los nativos nos acribillaban con balas como lanzas (eran lanzas). Una hora antes, había escrito mis memorias. Ocho horas después, tomé a mi mujer por bruta y la llamé prostituta en un acceso de rabia. Veinte horas pasadas, retorné al campo y puse mis manos sobre un grupo de sangres consonantes, como esferas platónicas que rechazan el contacto. Antes de que muriera el día, besé a Emerson en los labios. Dos siglos más tarde, me maté. Dos días después me vinieron diciendo cosas del espanto y del sueño y la vida, y bebimos botellitas de licor, de un trago y sin respirar. Una vez uno me llamó falaz y me dijo que "no existía", me disculpó por el resto de la humanidad y yo matado o voluble pidiendo perdón por no saber griego. Otro día me enfrentaron y me supieron expresar la incapacidad de ser yo al que le pasaban todas estas cosas (por mis rasgos de "Tiempo") y, al mismo tiempo, ser yo el que hiciera mis propias acciones. Les dije que "Emerson aquella vez, en verdad, en verdad les digo, se besó con toda la humanidad". Me perdonaron ellos también y al día siguiente crearon la metafísica. O se enteraron.

Así llego hasta estos días. Miren, miren como me ofrecieron el don de la parodia y así preludié esta entrada en este coso* con una cita narrativamente indecente, pero más inútil que hermosa o ágil o crítica. Así, miren, como puedo parodiar al otro, al anterior, al que suplanto. También puedo hacer esto: ºªº. O puedo hacer una lista de cosas hermosas y puedo configurar una serie de adhesiones a causas particulares:

1- Puedo empezar diciendo la supremacía artística de Tom Cruise quien, definitivamente, no habla sus libretos como si fuera un "analfabeto latinoamericano de la era de los maniqueos nacionales, leyendo en ruso" o como si "ayer se murieron todas las gracias del planeta y todos los hombres susceptibles de utilizarlas, menos una pero ya no tenía gracia". De esta manera, como pueden ver, empiezo con el olfato de parodiar al otro, al anterior, a ese Idealista.

2- Puedo continuar mi lista, entonces, con una negación de otra suscripción que el anterior (el hombre al que reemplazo) habría ejecutado con negligencia (según lo que creo negligente, claro). Entonces escribiría que: "Contrario, completamente, a la adhesión que el otro formulara de esta manera (y entonces detallo la adhesión que el otro formulara):

Y tal como dice Tucídides: Ellos son osados, intrépidos (...), vosotros (los espartanos)
sois cautelosos y no confiáis en vuestro poder ni en vuestro
juicio, (...) vosotros las odiáis (?) (...), vosotros no, (...) vosotros, (...) vosotros (...).
Para al fin agregar, Tucídides, con aire de consubstancialidad: "Los espartanos
son todos unos frígidos"

No puedo, a diferencia del otro (al que reemplazo) vindicar esta demostración de la alternancia de melosidad jactanciosa con hemorragia de escrúpulos, por lo tanto, la niego en otro de los dogmas de mi lista que aquí terminaría, en este punto (aquí:). (<---Ahí)

Puedo hacer muchas cosas. Como por ejemplo: puedo seguir parodiando al otro. Ahora puedo repetir algunos dilemas coronados al grado de existenciales, sabiendo, primero, las cualidades lingüísticas del otro, del anterior, del Idealista y repitiéndolas como deletreando cada palabra y pensándola hasta que se desmiembran los brazos, las piernas o las ramas. El otro, el de antes, decía muchas cosas y no decía nada. Manejaba la técnica de tomar la parte por el todo o de tomar ninguna parte por la parte y por lo entero. Utilizaba el recurso de la perífrasis eterna. Sus maneras de decir al perro iban desde el simple nombramiento "perro", a la enunciación indirecta: "cerdo, gato, mamífero" (eso es un perro). Otras veces podía desatarse el dilema y entonces no era este perro el mismo perro de otro texto. E incluso las formas del perro podían variar de un párrafo a otro, perdiéndose alguna pata o incluso el mismo perro. De esta manera, se prevenía utilizando el tecnicismo y la injusticia linguística que resumía en dos palabras dichas a contraluz o en penumbras y a la hora de la siesta: "¿Por qué decimos "Sonrisa", decimos "risa", pero tenemos que andar de un lado a otro para definir la "sonrisa en una boca con amalgamas dentales"?". Así, el otro, pedía que cada concepto tuviera su propia palabra y así terminaba el discurso diciendo que "osteometalloiinfectumrisaP" (en donde P es el artículo indefinido) significaba, en un ejercicio tedioso, la "sonrisa en una boca con amalgamas", que antes hubiera sido desdichada y hasta sin tecnicismo propio. Así o en griego.

Entonces, podemos seguir en ánimo de parodia hacia el otro, hacia el Idealista anterior (el de antes) decir que las preocupaciones ideo-geógraficamente (tecnicismo) más recientes, sabiendo ya que los ríos universalistas de la parábola se han secado (Referencia filosófica), se reúnen en el dilema de las "Patas de la mesa" o de las Mesoiinfectumpaton (término específico). De manera que uno, cualquiera, podría preguntarse "Si la famosa metáfora de los valores de la Italia de entre-guerras dicen que para prevenir el contacto de un cuerpo con un estado indeseable pero nominal, lo que se debe hacer es acariciar el lomo de alguna madera sin patas... ¿Pueden tocarse, para prevenirse de un imperecedero estado futuro, o para evitar que mis cachorritos se mueran o que Dios me escuche, pueden tocarse(repetición de las primera palabras) las mismas patas de la mesa, ya que son patas en si mismas y no poseen patas propias (elevación metafísica del mensaje)? Así uno dice. Entonces este dilema convencional hace estragos y la gente se muere o se mata o busca sogas de material resistente para ahogarse en un ventilador o en un objeto de alguna altura. Pero otros aún más deprimidos no tienen la altura necesaria y entonces no pueden llegar a colgar la soga desde alguna altura y entonces se matan(Dramatización del estado global). Como yo, que no llego al metro veinte o que estoy veinte metros abajo de la tierra (Un Espíritu e Idealista Empedernido están creados por contraste). O yo, que prefiero al espartano antes que al famélico e indestructible e incolgable Ateniense (Un Espíritu e Idealista Empedernido difieren en valores morales...

¡¿QUIÉN HABLA AHÍ?!...
¡No! ¿Quién habla allí?...
Un Espíritu, ¿allí?...
Uno...
¿Quién?...
Otro... El mismo que escribe
¿Escribe?
El mismo que habla. Hablamos.

)

*Coso en el original: Blog

martes, 16 de marzo de 2010

"Obras Completas" Un Espíritu

"Tales son los usos de la ambigüedad corpórea. Cuando no me busquen, ahí estaré. Cuando me busquen, también. Cuando me necesiten, estaré con algunos reparos referentes al reembolso de gracias santificantes. Cuando observen pasar el mundo ante sus ojos (observen pasar) el mundo ante sus ojos (hagan el mundo a los ojos)... Estaré. Estaré también en los recitales internacionales, en las juntas directivas de un consorcio hotelero y en las playas del sur de Bolivia. Ahí estaré. Tales son las formas que adopta la ambigüedad corpórea. Y que cuando no esté, ahí estaré."

Idealista Empedernido durante la Conferencia sobre la "Conferencia sobre
problemas mundiales que deberían ser renovados"citando a
Un Espíritu en la "Conferencia sobre problemas mundiales que deberían
ser renovados (Y el helio atmosférico)"

...y eso es todo lo que puedo decir acerca de los matrimonios entre gente de cuerdas vocales gruesas y los trastornos degenerativos de audición. Pero en el rumbo de los trastornos degenerativos, es importante confiar alguna luz a la más reciente publicación que algunas personas de algunos países estaban esperando. "Un Espíritu: Obras completas". Es quizás el libro más apto para una arritmia emocional y una migraña de felicidad de entre los libros de poesías, las poesías, los poemas y los decretos de necesidad y urgencia que se han publicado en los últimos tiempos. No contiene ninguno de los escasos escritos que Un Espíritu publicase hasta la fecha de mañana, pero es una recopilación de pensamientos que dos personas que lo conocieron hasta el bronco espasmo, supieron hacer y hasta, dicen los más avezados en la materia de la calumnia, intuir. Es entonces, una sucesión de intuiciones sobre la mentalidad de uno de los más grandes pintores sociales de las últimas décadas. Ayer por la noche sonó el catarro del perro mudo del vecino de la casa. Me trajeron el libro y lo dejaron sobre una alfombra como para que se congelaran, o al menos esta intención visualicé con apenas dos minutos de sueño de atrás y de mañana. No pude evitar pensar que esa era la facción de Un Espíritu y que tenía cara de "gordo, poblado, blancuzco y oliente". Esos adjetivos me parecieron muy acertados y me recluí en el sillón para imaginar (con mayor comodidad) el ruido de esa calificación que hacían sonar con la voz de la tradición. Estuve muy contento por esto.

El libro está dividido, tímidamente, en sub-libros. Pero estas categorías están seguidas por una invitación al "olvido de los sub-libros, según usted acuerde". Yo acordé encantado.

Ya en los primeros relatos, la naturaleza atrevida de la pluma sale a la luz, y me río un poco pensando en como sonarían estas letras ejecutadas por un grupo de neo-avant-prog-folk (revival) , pero después casi me mato de la emoción al recordar que Un Espíritu odiaba esas bandas "inmaduras" por considerarlas "amusicales". Esa es la capacidad neologística de Un Espíritu, que es también la sombra desperdigada en los subsuelos del imaginario colectivo.

El cuarto cuento trata de la muerte de un personaje que en realidad no existe ni siquiera en la ficcionalidad y de las procedentes investigaciones relativas al hecho que describe "tan sangriento como enigmático". El primer cuento no está y tal es la paradoja que Un Espíritu vierte con maestría. Me miro a mi mismo (a este fin me aproximo al espejo) y digo "Un Espíritu es el artista de nuestro tiempo".

En algún momento hay un cuervo en mi ventana y yo estoy muy feliz porque majestuosamente he adivinado la caligrafía de Poe en algunas líneas: dibujada hasta con cierta perfección que es la cifra de un dios. Mi agobiante costumbre de no leer los títulos me condena a la ignorancia. “Plagios”, así se llamaban esas líneas en las cuales había descubierto la caligrafía de Poe, la majestuosa caligrafía.

Sesgado por el alcohol, procedo a leer, del mismo libro, una novela de ochocientas páginas abarcada en solo cincuenta. Tal vez la influencia de Poe sea menos evidente aquí, porque se descubre simultáneamente la de Emerson, la de Dickinson, la de un viaje a la Antártida y la propia misma (que es un poco la de Poe). Pero más tarde el cuervo embiste y ya casi es una obviedad que el texto habla de un asesinato en medio de una boda que se resuelve con una ambigüedad escalofriante. Dos minutos y uno entiende que tal ambigüedad es el objeto del relato y los suicidios, martirios o congestiones que de esta puedan resultar. Adjuntadas, unas notas periodísticas acusan varias imperfecciones en la cuestión de la técnica narrativa. A lo largo de la novela de ochocientas páginas abarcada en cincuenta, personajes mueren para después vivir o un día son jóvenes y a la otra página o al otro año gozan de la insuficiencia renal. Y estas insuficiencias solo puede adjudicársele a un viejo. O están casados y después son monjas (casadas). Todos estas inconsistencias en la trama que algún iluso podría llamar “inconsistencias en la trama”, no son más que un estilo del que Un Espíritu abusa en la supremacía del efecto por sobre la coherencia. A unos pocos kilómetros, en un apéndice, se sintetizan algunos debates pretéritos con motivo de las insuficiencias renales en la juventud.
No puedo evitar sentir el manotazo en la puerta y yo vuelvo a estar feliz porque Un Espíritu escribía un poco bien y porque adiviné que es alguno que hace encomiendas, el que está golpeando en la puerta. El hombre de las encomiendas me dice sobre mi perro que le come los geranios y yo no puedo hacer menos que mirarlo un poco y decirle “adiós vecino”. Se va a su casa. Dos horas después aparece el verdadero hombre de las encomiendas con una nota de parte de un amigo en letra roja:

“Todo es una parodia”

Así reza la nota de mi amigo, ilustrada en rojo para que uno conozca su terror.

Una vista flaca por sobre los espacios más invisibles de mi habitación hasta ver el libro, el libro de Un Espíritu cayendo con el peso de sus veinte mil volúmenes resumidos en uno, cayendo así contra la mesa de una madera que no se dice porque todas las maderas ya se dijeron mucho. Ese libro resulta ser una parodia, según lo que mi amigo (¿roble? ¿pino? Es inútil). Sus obras completas no pueden ser una parodia. Pero pueden.

La lectura del volumen continúa con una historia cuyo desenlace se produce en la eternidad y con cada verbo y cada acción y cada rasgo facial prologado por un "eternamente" que le confiere el carácter simultáneo a la obra. A los ocho verbos he concluido que la muerte es un horror. El argumento del siguiente relato no importa demasiado, su verdadera característica consiste en la incoherencia de la numeración de las páginas, que ofrece un efecto de "infinidad" que a uno lo asusta. Uno lee la "200", para pasar a la "300" o, aún peor, a la "500" o a la "10", de modo que debe volver a la "primera página 10 que ya se leyó", para descubrir que "El canto del canario sobre las termópilas (Canción de Jerjes)" tiene una nueva resolución relacionada con cerdos y hemorragias. A partir de allí, la ejecución es más vaga e inabordable.

Un último segmento me hace llorar. "Epitafios" es, como su nombre parece indicar, una recopilación de epitafios. "Al más invencible" reza uno. "Vividor hasta la muerte (hasta el cedro del cajón)" reza otro. Un último, es un sistema de enumeración de prostitutas usufructuadas, abordadas o enamoradas en vida "para los honores del difunto". Finalmente, una recopilación de poemas breves (y capaces de ser omitidos) y frases célebres. De ellas, las menos olvidables:
"¿Quién quiere negros habiendo tanto cine hollywoodense?" (Un Espíritu en la conferencia "¿Por qué negros?")
Otras pertenecientes a su colección personal en hojas oficio blanco mate:
"El comunismo es una forma de la mediocridad"
"El capitalismo es una forma de la mediocridad"
"La mediocridad bienintencionada, es un don"
"La democracia basada en el poder de unos pocos. Esa es nuestra idea de gobierno."
"Llámenme circunciso, pero es preciso economizar la cultura."
"¡Oh, madre Rusia! Es necesario felicitar al pueblo ruso. Y, además, es muy meritorio."
"Si, querida."

Al finalizar, supe que mi amigo tenía razón. Era una parodia, una parodia de todos nosotros, ¡artistas del hambre! ¡artistas de la perspicacia! ¡de la vanguardia! Y todo por ese sinvergüenza de Un Espíritu que yo creía tan abstracto y tan "sombra desperdigada por parte del imaginario colectivo", tan "idea per otro", tan "analogía de las culturas dominantes y de la etnografía estructuralista". En cuanto a mí, esperaré por su, aún más exitosa, secuela.